Paro estudiantil en ARPA-BUAP revive viejas demandas sobre acoso sexual
Aunque sumándose a la causa que se concentró en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, ARPA-BUAP sacó un pliego petitorio autónomo
Por Lado B @ladobemx
02 de marzo, 2020
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Foto: Marlene Martínez

María José Andrade Gabiño

@MajoAg23

El movimiento estudiantil de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) ha ido de las marchas y manifestaciones al paro indefinido en la mayoría de sus facultades con exigencias que competen tanto a los gobiernos estatal y municipal como a la universidad misma.

A la demanda sobre seguridad pública, tras los asesinatos de los estudiantes Ximena Quijano, José Antonio Parada y Francisco Tirado y el conductor de Uber, Josué Emmanuel Vital el 24 de febrero en Huejotzingo, se sumaron exigencias de algunas licenciaturas y escuelas que responden a necesidades específicas que por años han sido ignoradas o mal atendidas por la BUAP.

La primera Escuela que se pronunció claramente en este aspecto fue la de Artes Plásticas y Audiovisuales (ARPA) que, aunque sumándose a la causa que se concentró en la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, sacó un pliego petitorio propio y autónomo dirigido tanto a gobierno del estado como a las autoridades de la BUAP.

“Nosotros apoyamos totalmente el paro de medicina, estamos con ellos. Sin embargo, estamos exigiendo nuestras propias necesidades ya que tenemos muchas faltas. Faltas que vienen incrementando desde hace mucho tiempo”, se han expresado estudiantes de ARPA en entrevista con LADO B.

Foto: Marlene Martínez

Acoso y violencia de género

En el pliego petitorio que ARPA publicó el 27 de febrero se contempla, particularmente, el acoso y la violencia hacia las mujeres de la comunidad estudiantil de las cuatro licenciaturas que congrega -Artes Plásticas, Arte Digital, Cinematografía y Mercadotecnia y Medios digitales-. 

Esta denuncia se remonta a marzo de 2019, cuando alumnas de dicha escuela se manifestaron con un tendedero donde acusaron a 12 profesores por acoso sexual, hostigamiento y tocamientos lascivos. Según información de Manatí, las estudiantes ya habían presentado quejas formalmente, pero estas no procedieron porque muchos de los docentes señalados tenían cargos de coordinación. 

Como resultado de esa primer protesta, las autoridades de ARPA y la BUAP se comprometieron a dar seguimiento a las denuncias. Sin embargo, a casi un año de lo ocurrido, no se la ha informado a la comunidad estudiantil el estado de las quejas y ningún profesor de los señalados ha recibido algún tipo de sanción. 

Por ello, en el pliego petitorio exigen respuesta a las denuncias de 2019, así como la correcta aplicación del Protocolo para la Prevención y Atención de la Discriminación y Violencia de Género en la BUAP, publicado en noviembre de 2019. 

No es el único caso, la misma denuncia sobre acoso de docentes y estudiantes, y violencia de género tanto dentro como fuera de las instalaciones, se está incluyendo en las demandas de otras facultades, como Comunicación e Ingeniería Química, Filosofía y Letras, y  Medicina.

Foto: Marlene Martínez

Apoyo psicológico y material educativo

En el pliego petitorio de estudiantes de ARPA también se establece la necesidad de apoyo psicológico “suficiente, profesional, integral y personalizado”. Al igual que acceso a material educativo y la ampliación de la matrícula docente.

En entrevista con LADO B la comunidad estudiantil especificó que esas demandas están vinculadas a problemáticas concretas, como el suicidio de tres estudiantes en el último año y medio, mientras la lista de espera para una consulta psicológica puede ser de hasta cuatro meses: 

“Hay solo dos psicólogos practicantes para todo Comunicación, todo facultad de Artes y todo ARPA, que eso es arriba de 600 estudiantes”, denuncian los alumnos. 

Sobre el material educativo, la comunidad de ARPA declaró que no cuentan con softwares para diferentes materias como edición cinematográfica, modelado 3D y dibujo digital. 

“Lo que está pasando es que no estamos haciendo nada ni aprendiendo nada porque no hay dónde. Algunos profesores están enseñando en medios gratuitos, pero son medios que no están aceptados por ninguna industria y que si llegamos a pedir trabajo con ellos no vamos a ser aceptados porque nadie ocupa esos medios”.

Estudiantes del ITP, UTP se unen a las protestas por los asesinatos de tres estudiantes de Medicina y un conductor de Uber. Foto: Marlene Martínez

Seguridad interna y outsourcing en DASU

La seguridad dentro de las instalaciones de la BUAP es una de las demandas que prevalece. 

En el pliego petitorio de ARPA se contempla la exigencia de que solo se permita el acceso a personas con credencial vigente o algún tipo de identificación oficial que compruebe la pertenencia a la institución. 

Así mismo, piden que los elementos de seguridad de Dirección de Apoyo y Seguridad Universitaria (DASU) sean capacitados integralmente para que puedan salvaguardar la integridad física de toda la Comunidad Universitaria.

Para los elementos de DASU también exigen que sean contratados de manera directa por la BUAP, sin usar empresas de outsourcing, asegurando el cumplimiento de todos sus derechos laborales. 

Según estudiantes de dicha escuela, la contratación directa por parte de la institución educativa también ayudará a que sea más efectivo su actuar, pues se tendría una mejor comunicación entre DASU y las necesidades específicas de las comunidades estudiantiles de acuerdo a su localización. En ARPA, por ejemplo, al estar localizados en el área del Complejo Cultural Universitario, entre la Vía Atlixcáyotl y Cúmulo de Virgo, se mejoraría el aseguramiento de la zona, que es muy solitaria y oscura por las noches.

Foto: Marlene Martínez

Estudiantes son acusados de “encerrar” a una miembro de DASU

El sábado 29 de febrero alrededor de las 13 horas, en el paro que estudiantes de la BUAP mantienen en la escuela de Artes Plásticas y Audiovisuales (ARPA), sucedió un evento: miembros de DASU informaron que una integrante de seguridad permanecía en las instalaciones desde la noche del 28 de febrero sin posibilidades de salir.

Los estudiantes de inmediato negaron el hecho, pues mantienen control de los elementos de DASU que siguen entrando a las instalaciones a pesar del paro. Incluso, la mañana del 29 de febrero, habían pedido que los únicos tres elementos masculinos de DASU, que se encontraban desde la noche anterior, salieran, pues en asamblea habían decidido ya no dejarlos entrar para garantizar la seguridad de quienes mantienen el paro. 

Según la coordinadora de DASU que informó a los alumnos, la supuesta agente de seguridad, Araceli Hernández García (número de trabajadora C20), había quedado encerrada en el edificio de Rectoría, que se encuentra a lado de los edificios de ARPA, después de que ellos pusieran una cadena de bicicleta en la puerta que une este edificio con la zona de la escuela. 

Tal edificio de Rectoría cuenta con tres accesos diferentes: uno desde el CCU, uno desde la Facultad de Comunicación y el que lo une a ARPA. Los cuales tienen candados que los DASU pueden abrir, según refirieron los propios alumnos. 

En entrevista con LADO B, los estudiantes admitieron haber puesto dicho cadena en la puerta que une el edificio de rectoría con ARPA -que retiraron inmediatamente después del aviso de que alguien se encontraba allí-, pero aseguran haber revisado antes que nadie se encontrara dentro y durante la noche no escucharon ningún grito de auxilio ni ruido que proviniera de dicho edificio. 

Los estudiantes nunca vieron a Araceli Hernández García, ni en situación de confinamiento ni después de su supuesta liberación, pero la coordinadora de DASU les aseguró que debido a la cadena que ellos pusieron la agente de seguridad se había quedado en Rectoría sin posibilidades de salir. 

Foto: Marlene Martínez

Por este motivo, a pesar de no haber visto a la afectada, los estudiantes quisieron ofrecerle una disculpa. Como la agente ya no se encontraba allí, accedieron a grabar un video donde le ofrecían una disculpa y apoyo psicológico en caso de necesitarlo. 

Más tarde, en redes sociales se publicó un video donde una mujer dice ser la que quedó atrapada en las instalaciones -aunque nunca se identifica como Araceli Hernández García ni algún número de trabajadora-. 

Allí, expresa que ingresó a las instalaciones a las 8 de la noche y después de hacer un recorrido en Rectoría vió la puerta con candado y les pidió a los estudiantes que la dejaran salir y estos la ignoraron. Señala que pudo salir hasta las 2 de la tarde cuando pudo comunicarse con otros miembros de seguridad. 

La mujer del video también dice haberse sentido intimidada y señala que duda que todos los jóvenes que se encuentran en el paro de ARPA sean estudiantes, pues algunos se cubren la cara con pasamontañas. 

Después de que el video fuera visto por la comunidad estudiantil que se encuentra en el paro, algunos identificaron a la mujer y aseguraron que ella había llegado el sábado por la mañana, siendo parte del turno que ya no dejaron ingresar tras las decisiones en asamblea. Por ello, los estudiantes señalan que es imposible que se haya quedado atrapada en las instalaciones desde la noche anterior. 

Al cuestionar a un agente de DASU, que se identifica como el jefe de los elementos que laboran en el área del CCU, este les ha dicho que Araceli Hernández García tiene una hermana gemela que también es miembro de DASU. 

Los estudiantes de ARPA que hablaron con LADO B aseguran que todos los que se encuentran en el paro en las instalaciones son estudiantes y que algunos han optado por cubrirse parcialmente la cara por miedo a represalias. 

Hasta el momento, la comunidad estudiantil que se encuentra en el paro de ARPA niega haber privado de libertad a algún elemento de DASU o miembro de la comunidad estudiantil. 

Después de lo que sucedió, los estudiantes dejaron ingresar nuevamente a los agentes de DASU a las instalaciones.

Foto: Marlene Martínez

La versión de la BUAP

LADO B buscó a las autoridades de la BUAP para esclarecer el tema. Como postura institucional declararon que la trabajadora de DASU, Araceli Hernández García sí fue encerrada en el edificio de Rectoría por los estudiantes que han tomado las instalaciones de ARPA.

Aclaran que la miembro de seguridad no tiene una hermana gemela que labore en DASU, pero no explican cómo es que los estudiantes pudieron verla por la mañana del 29 de febrero cuando, según el video, ella declara haber estado encerrada desde la noche del día anterior. 

Tampoco han explicado por qué la DASU en cuestión no pudo salir por los otros dos accesos al edificio.

Lo que sí han señalado es que tienen conocimiento de que los alumnos de ARPA emitieron una disculpa por el altercado, que un miembro de DASU grabó en video. Sin embargo, han declarado que no lo han visto y no tienen posesión de él.  

También han dicho a LADO B que desde las denuncias de acoso de marzo de 2019 se han despedido a cuatro docentes que daban clases en ARPA, aunque no ofrecieron sus nombres, ni pruebas de lo anterior. 

*Foto de portada: Marlene Martínez

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