Luscinia: un poema sobre la pluralidad y la vida a través de la tradición mexica
En el centro del mundo está Atl-tlachinolli; “agua quemada” que genera vida y humo. Un humo que no deja ver ni comprender la vida. No deja ver al otro
Por Majo Andrade @MajoAg23
27 de marzo, 2020
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Foto: Adriana Herre

María José Andrade Gabiño

@MajoAg23

El Tordo se destroza en la humareda

y cultiva,
en el nombre de la aurora,
alaridos.

Luscinia es un poema escrito por Rodolfo Herrera López que ha publicado la Editorial Bonobos. Extenso, de casi unas cincuenta páginas, expone la travesía de comprender la vida, de su multiplicidad de experiencias, voces y significados, desde la tradición mexica.

El autor aclara que Luscinia es el resultado de más de diez años de investigación, que resultaron de su gran interés por el pensamiento de las culturas originarias y cómo este se refleja en la plástica que las mismas desarrollaron. 

Por ello, Herrera tomó como ejes rectores de su poema a los cuatro Tezcatlipocas, deidades nahuas hacedoras del universo, que representan los cuatro momentos del día y los puntos cardinales: Tezcatlipoca, Quetzalcóatl, Huitzilopochtli, Xipetótec; la deidad del viento, Ehécatl, que pone en movimiento a los Tezcatlipocas; y el Atl-tlachinolli, concepto de la cosmogonía mexica vinculado con la energía vital que emana y permanece en los seres, que significa “agua quemada” o “agua y tierra quemada”, cuya representación gráfica es una figura en ‘s’ de la que salen flamas y agua –y que en recientes años investigadores dicen que es lo que el águila del escudo nacional mexicano tiene en el pico y no una serpiente–. 

Las deidades y conceptos se utilizan para configurar una especie de viaje en el poema, con el fin de explicar lo que se considera que es la vida, cómo se puede llegar a comprenderla con la ayuda del pensamiento nahua para reconocer a los demás y convivir en solidaridad. 

Foto: Adriana Herre

La pluralidad de significados y voces

Casi como un poema circular, Luscinia empieza y termina con el Atl-tlachinolli, “agua quemada”. Un concepto nahua sobre la esencia de la vida, y que al inicio del poema, por su composición de agua y fuego, lo invade todo con el humo o bruma resultante de la convivencia de los dos elementos, impidiendo ver más allá de la propia experiencia. 

es por el buitre
que nos hemos atado en el pecho
y en las cuencas relentes, los ojos
llenos de humo

Ahí es donde parte la travesía del protagonista –que pocas veces se expresa con una primera persona del plural, y se le conoce más por lo que ve y experimenta–. En un intento por salir del humo y comprender de qué va la vida, el poema se derrama en una multiplicidad de voces, símbolos y significados. 

La composición de Herrera es sin duda intrincada. Ha utilizado métrica griega –fundada en la oposición de sílabas largas y breves– para simular el mismo ritmo de la lengua náhuatl, y construir un sin fin de símbolos y metáforas (de los que solo se pueden intuir sus significados), como nos contó en entrevista para LADO B.

Por ejemplo, en el recorrido desde la salida del humo se pueden distinguir las enfermedades, las guerras, el dolor en general, así como el encuentro con la naturaleza a través de la lluvia, los campos y los diferentes seres vivos –especialmente los pájaros–. Se puede llegar a ello a través de las imágenes que se van construyendo –ayudadas por los diferentes colores en los que se presenta el poema: grises, negro, rojo, morado, azul y pardo, como simulando al mismo tiempo el cambio del color de cielo y el avance de la travesía que empieza en el humo–, pero al final pareciera que los significados se diluyen o no son aprehensibles del todo.

tu unidad y tu mensaje,
y aún
incomprensible. ¿cómo fluyes, cómo
saber que existes
si a la sombra del follaje duermes
          oculto?

Sin embargo, en esa característica es donde reside lo más interesante de Luscinia, pues no intenta dar soluciones definitivas o plasmar una sola experiencia, sino muchas, al mismo tiempo y sin orden aparente. No es que el significado sea difícil de entender, sino que hay muchas opciones de este.

El autor señala que ese es el motivo por el que la tradición nahua, su cosmovisión, le ha atraído tanto al punto de escribir el poema utilizándola, pues ésta contempla la multiplicidad de significados, y no se limita a construirlos a través de dicotomías –lo bueno y lo malo, el hombre y la mujer, lo bello y lo feo–, como lo hace el pensamiento tradicional occidental, basándose en la cultura griega y judeocristiana; sino a través de las construcciones de imágenes que disparan los significados a todos lados.

Entender la multiplicidad de significados que brinda el pensamiento mexica –y la mayoría de las cosmovisiones de pueblos originarios– le llevó a Herrera años de investigaciones . Comenta que no solo tuvo que aprender de investigadores, sino de convivir con nahuatlatos –hablantes de náhuatl e intérpretes de su cultura– y personas que siguen manteniendo vivas y defienden las tradiciones originarias. 

Luscinia son voces, son las voces de todas esas personas que me dieron su forma de ver la vida a partir de la cosmovisión mexica”, explica Herrera.

Por este motivo, representando a las voces, uno de los elementos más recurrentes es la de los pájaros y sus cantos. Así, “Luscinia” es el nombre de un ruiseñor, que es el que se escucha hacia el final del poema cuando se ha terminado la travesía, en una especie de símbolo de esperanza. Pero no es la única ave que aparece, hay cientos más. Como diferentes especies de patos, que tienen relación con la representación de Ehécatl –que en vez de boca tiene el pico de estas aves–; el águila, relacionada con Huitzilopochtli y lo solar, según la tradición mexica, pero que también se toma porque está cerca del Atl-tlachinolli –como lo demuestra la simbología relacionada con el escudo nacional mexicano–.

La radiancia y la vida

En entrevista con LADO B, Rodolfo Herrera comentó que escribió el poema como una manera de expresar la “radiancia”, concepto que ha desarrollado en su doctorado en Filosofía, pero que al mismo tiempo parece que no puede explicarse por completo. La radiancia para él es el ser desde ese fuego y agua del Atl-tlachinolli que se puede percibir en los seres vivos y en las experiencias, como un tipo de evidencia que hace que el ser humano intuya que todo está relacionado y todas las cosas tienen en sí sentidos.

Por ello, Luscinia puede ser leído como un poema místico. Esto a partir de entender la experiencia mística como el proceso por el cual la persona entra en contacto con cierto conocimiento que le hace entender la vida o estar en armonía; que en este caso sería el entendimiento de la radiancia. 

El poema de Herrera va describiendo ese andar para alejarse del humo cegador y el anhelo por entender los significados de la vida y las experiencias. De esta manera, culmina, como hemos dicho, aún en el Atl-tlachinolli, que aunque provoca esa bruma que no deja ver, al mismo tiempo es la vida. Y los significados se entienden porque se llega a percibir la esencia de fuego-agua de todas las cosas.

ya no se escucha la cumbre,
ahora es la hierba
y todas las rocas profundas
en un pastizal.
esta pradera
emerge de flamas, 

respira con todos. 

Rodolfo Herrera señala que al final la composición del poema es una muestra de lo que él encontró en su búsqueda de sentido de la vida, al tratar de tomar la pluralidad de experiencias para convertirlas en solidaridad comprendiendo que en todo hay sentidos y relación, que todos los seres vivos compartimos la esencia de agua y fuego: “Al final creo que Luscinia partió de ver la discriminación, el racismo, la violencia, para llegar al ser con el otro”.

No obstante, esa esencia percibida, junto con el movimiento y el aparente caos de la estructura de vida en el que vivimos, el conjunto de todo ello y de cómo culmina la experiencia mística de Luscinia, es inefable –no se puede decir con palabras– o se puede intentar decir como lo hace Herrera: es ‘radiancia’. 

y todo lo que he sido
irradia

Foto: Adriana Herre

***

Rodolfo Herrera López es egresado de la maestría de Literatura Mexicana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y se encuentra cursando el doctorado en Filosofía Contemporánea en la misma institución.

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Majo Andrade