En plena pandemia, los “viejitos” no pueden parar de trabajar

En plena pandemia, los “viejitos” no pueden parar de trabajar

Los especialistas y autoridades de salud lo advierten: los adultos mayores de 60 años son el sector con mayor riesgo de muerte por contagio de coronavirus. Pero en los supermercados del país hay al menos 10 mil adultos mayores que trabajan en promedio cinco horas diarias, de pie, empacando productos. Y no. No pueden parar.

Empacadores de la tienda Sumesa en la colonia Condesa de la Ciudad de México. Foto: Duilio Rodríguez | Pie de Página
Duilio Rodríguez y Lydiette Carrión | Pie de Página

Es paradójico: las autoridades piden cuidar a los ancianos en esta contingencia. No exponerlos a multitudes. Pero con las compras de pánico, las filas en los supermercados se han, al menos, duplicado. Los clientes llevan gel antibacterial, papel higiénico, cubrebocas y despensa.

Los empacadores en algunos casos llevan guantes y cubrebocas para protegerse. Pero pasarán horas tocando las compras de otros, las bolsas, las moneditas y el cambio que ya ha pasado de mano en mano. Entrarán en contacto con decenas de personas. Muy pocos de ellos tienen la posibilidad de “parar”.

El 18% de los “voluntarios” varones, y el 36 por ciento de las mujeres, no tienen ningún otro ingreso además de las propinas en los supermercados. Podrán tener algún seguro de gastos médicos –que requiere el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) como requisito para acceder al programa de empacadores voluntarios–. Pero hay ancianos que no reciben pensión ni ayuda alguna. Esto, según un estudio del propio Inapam.

Los que sí reciben algún otro ingreso en promedio obtienen unos 2 mil 500 pesos mensuales: pensión del IMSS, pensión de bienestar y ayuda de familiares.

Así, ¿cómo parar? El 90 por ciento de los empacadores labora seis días a la semana durante cinco horas. Ganan alrededor de 120 pesos cada día.

María Dolores Segura, empacadora de la tercera edad en la tienda Hiper Soriana de avenida Revolución de la Ciudad de México. Foto: Duilio Rodríguez | Pie de Página

El dinero no alcanza

La señora Hilda García tiene 78 años de edad. Es una de las ancianas que empaca y coloca en el carrito del “Hiper Soriana” de avenida Revolución cientos de productos de consumo, latas; frascos; frutas; botellas de leche; refresco; pan, ropa.

Una vez que acomodó los productos en el carrito, la señora Hilda espera de manos del comprador unas monedas por su servicio. A su lado, al menos otros ocho adultos mayores repiten la misma rutina.

Las tiendas de autoservicio no les pagan un salario a los empacadores, todo lo que ganan es producto de la disposición que los consumidores tengan de darles propina. Entre 120 pesos y 200 pesos diarios, es lo que ganan en promedio. Todo depende del tamaño de la tienda, del horario y las horas que trabajen.

Foto: Lydiette Carrión | Pie de Página

“Trabajo 5 horas diarias, 6 días a la semana, soy viuda y aunque recibo una pensión de 2000 pesos mensuales, el dinero no me alcanza, así que tengo la necesidad de trabajar como empacadora”, asegura Hilda.

¿La empresa le ha dado alguna indicación de qué hacer en caso de mayor contingencia?

–Aquí no nos han dicho nada, sólo sé por la televisión y el radio, de no tocarme la cara y tomar agua cada media hora. A lo mejor ya me toca morir y qué puedo hacer si ya me toca, aunque me atiendan.

– ¿Y si la medida fuera dejar de trabajar?

–“Pues usted dígame, ¿con qué dinero como?”

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*Foto de portada: Lydiette Carrión

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