Crisis del coronavirus vs. crisis climática: lecciones de un confinamiento forzado
Cuando pase la actual crisis de la COVID-19, la sociedad seguirá afrontando otra crisis que se lleva alertando desde hace décadas: la emergencia climática
Por Lado B @ladobemx
29 de marzo, 2020
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Foto: Marlene Martínez

Adeline Marcos | Agencia SINC

La declaración del estado de alarma ante la crisis de la COVID-19 vació las calles españolas. Desaparecieron los coches, se desocuparon oficinas, aeropuertos y tiendas. La vida que conocíamos quedó relegada a una espera casera con el único objetivo de evitar el contagio del coronavirus y salvar vidas.

El cambio más notable fue el uso del coche. El cierre de los colegios y el teletrabajo en muchas empresas nos recluyeron en nuestros hogares. La polución, que cada año mata a miles de personas, se redujo en cuestión de horas, como ya ocurrió antes en China e Italia. Solo en la primera semana de confinamiento, el tráfico por carretera descendió un 60 %.

Según Greenpeace, los valores medios de dióxido de nitrógeno (NO2), el principal gas contaminante emitido por los vehículos, apenas han alcanzado el 40 % del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE) desde el 10 de marzo, cuando se establecieron las primeras medidas de contención. Y los niveles de concentración no dejan de caer a medida que pasan los días.

“Las estaciones de emisión atmosférica ya están mostrando síntomas claros de descenso de emisiones de dióxido de carbono, de dióxido de nitrógeno, de partículas en suspensión, etc. Esto es obvio porque uno de los mayores emisores en todas las ciudades es el transporte privado”, señala a SINC Javier Andaluz, responsable de Energía y Clima de Ecologistas en Acción.

Gran Vía de Madrid el pasado domingo 22 de marzo, durante la cuarentena por la crisis del coronavirus. / Foto: Nemo | Wikimedia Commons

Tras las medidas de contención adoptadas, las concentraciones de NO2 han disminuido una media del 64 % en las principales ciudades españolas. Barcelona, con un 83 %, registra el mayor descenso, seguidas de Madrid, con un 73 %, y Valencia, con un 64 %, según un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia.

Los científicos analizaron imágenes satelitales de la misión Sentinel-5P del programa Copernicus de la Agencia Espacial Europea (ESA) durante los periodos 10-14 de marzo y 15-20 de marzo y realizaron mapas sobre los niveles de este gas, indicador de la calidad del aire. “Altas concentraciones pueden afectar al sistema respiratorio y agravar ciertas patologías. Además, está relacionado con la formación de lluvia ácida”, destaca Elena Sánchez-García, investigadora de la UPV.

El reducido uso del coche tendrá efectos positivos en la atmósfera a corto plazo. “Las emisiones volverán a ser parecidas después y seguirán sometiendo a problemas respiratorios a toda la sociedad por la contaminación”, lamenta Andaluz.

Cuando pase la actual crisis de la COVID-19, la sociedad seguirá afrontando otra que se lleva alertando desde hace décadas: la emergencia climática, como fue declarada por el Gobierno español el pasado 21 de enero.

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*Foto de portada: Nemo | Wikimedia Commons

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