Niño nahua cambia el sueño de ser médico para defender su territorio

Niño nahua cambia el sueño de ser médico para defender su territorio

Se incorpora a la CRAC-PF como otros cuatro menores presentados hoy como parte de la policía comunitaria, mientras otros 14, algunos de seis años, entrenan para incorporarse al cumplir 12.

Foto: José Luis de la Cruz
Marlén Castro | Amapola Periodismo

Chilapa

Emiliano quería ser médico. Soñaba con vestir un uniforme blanco y curar los males de sus parientes. Pero esa idea ya quedó atrás.

“Tenía que saber cómo defenderme”, dice despacio y quedito bajo un pañuelo gris que cubre parcialmente su rostro, mientras recarga ambas manos en la culata de una escopeta 410, color caoba.

A los 13 años cree que no tiene oportunidad de llegar a estudiar medicina, una aspiración legítima de todo ser humano.

La pobreza de su familia y lo marginado del pueblo son una realidad pero no son factores determinantes.

Emiliano abandonó sus estudios en agosto del 2019, como lo hicieron otros 50 niños y adolescentes que salían de sus pueblos a estudiar a Hueycatenango, la cabecera del municipio José Joaquín de Herrera.

Cada vez que él salía de su casa hacia la escuela arriesgaba la vida. Igual que ahora, pero en una posición distinta.

En los pueblos de estos niños desertores de las aulas no hay secundaria y menos preparatoria. La lejanía no es el problema. Llegar a la cabecera de José Joaquín de Herrera implica cruzar un descampado controlado por el grupo criminal Los Ardillos, al que sólo le faltan estos pueblos para controlar cinco municipios: Mochitlán, Quechultenango, Tixtla, Chilapa y Hueycatenango.

El pueblo de Emiliano es una de las 16 comunidades, algunas de Chilapa otras de José Joaquín de Herrera, integradas a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Pueblos Fundadores (CRAC-PF) que enfrentan a ese grupo criminal.

Los nahuas han sido su única resistencia.

Foto: José Luis de la Cruz

Emiliano, el policía

Emiliano es uno de los cinco niños, de entre 12 y 15 años, que este miércoles 22 de enero se incorporaron oficialmente a la CRAC-PF, organización que convocó a los medios de comunicación a presenciar una sesión de entrenamiento y a la presentación oficial de los menores, al bloqueo que estos pueblos instalaron desde hace cinco días en el crucero de Alcozacán por el asesinato de 10 habitantes de este pueblo.

Emiliano y los otros 18 niños, marchan por la carretera Chilapa- Hueycatenango, acompañados de unos 200 policías comunitarios de la CRAC- PF y cientos de habitantes de estos pueblos. Emiliano, playera de la CRAC- PF, pañuelo gris para cubrir el rostro, cuerpo alargado y flaco empuña su escopeta; se aferra a ella.

Sólo se ven sus ojos oblicuos, cafés claros. Grita los nombres de los 28 integrantes de este cuerpo policiaco asesinados el último año, del 27 de enero del 2019 a la fecha, cuando a un grupo de Los Ardillos les salió el tiro por la culata al incursionar a Rincón de Chautla, de apenas unos 300 habitantes. Los integrantes de este grupo criminal huyeron, luego de un enfrentamiento. Atrás dejaron a uno de los suyos muerto además de camionetas, armas y municiones.

La decisión de Emiliano no tiene reversa. El niño sabe que desde este miércoles 22 de enero vive de prestado. Su familia estuvo de acuerdo en su incorporación a la policía comunitaria.

Foto: José Luis de la Cruz

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*Foto de portada: José Luis de la Cruz

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