En riesgo el Zapotecas por problemas ambientales y el abandono de autoridades
El cerro ubicado en San Pedro Cholula es una área natural protegida desde 2008, con más de 2 mil 500 propietarios, que no ha sido manejada apropiadamente
Por Lado B @ladobemx
28 de enero, 2020
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Foto: Olga Valeria Hernández

Aranzazú Ayala Martínez | Julio Sandoval

@aranhera | @jota_sand

A solo 3 kilómetros del centro de San Pedro Cholula, la ciudad milenaria donde se ubica la pirámide con el basamento más grande del mundo, está el cerro Zapotecas. De origen volcánico el cerro destaca en el valle, a pesar de su poca altura, por ser lugar recurrente de paseantes y ciclistas.

En el “Zapo”, como se le llama comúnmente al cerro, lo mismo hay zonas boscosas que de uso agrícola, y senderos montañosos que lo han hecho el lugar ideal para competencias de ciclismo extremo.

Se trata de un Área Natural Protegida por el estado de Puebla que tiene más de 2 mil 500 propietarios.

Algunas cuestiones legales poco claras sobre la propiedad, y la falta de coordinación y vigilancia de las autoridades sobre los planes de uso y manejo de la zona, se han convertido en amenazas ambientales y de inseguridad que ponen en peligro al cerro.

La constitución legal

El maestro Jesús Casa, académico de la Ibero Puebla, explicó en entrevista que el que sea un Área Natural Protegida (ANP) no implica que el gobierno haya expropiado el terreno, sino que la propiedad se mantiene como estaba previa a la declaratoria.

La tierra, dijo el especialista, sigue siendo de sus dueños, pero lo que sucede es que cada ANP funciona con un plan de manejo que establece límites sobre lo que se puede y no se puede hacer.

Esta confusión es uno de los principales problemas, porque aunque existan personas con papeles de propiedad sobre una parte del ANP, estas no pueden tomar decisiones de manera autónoma sobre su propiedad, sino que deben apegarse al plan de manejo que, en teoría, debe actualizarse cada cinco años. 

Sin embargo, el plan de manejo del Zapotecas no se actualiza desde su publicación en mayo del 2014. Además, la difusión del mismo es limitada, pues aunque en el periódico oficial del estado se comparte un resumen del plan, la versión completa sólo se obtiene en las oficinas de la Secretaría de Medio Ambiente, antes conocida como Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial (Sdrsot), según se lee en el documento. 

E incluso, el acceso al resumen es limitado, pues en la página de internet del periódico oficial no hay publicaciones previas a diciembre de 2014.

En opinión de Jesús Casa, aunque hay esquemas complementarios para gestionar las ANP (como ordenamientos municipales), en Puebla hace falta generar articulación entre ellos para que realmente se conserve la biodiversidad en estas zonas.

La directora de Reserva Ecológica Zapotecas A.C. (REZAC), Margarita Tlapa Almonte, explicó en entrevista para LADO B que no existe una zonificación en el cerro por medio de la cual se establezca cuáles zonas corresponden a la recreación y cuáles a la conservación, lo que provoca que los visitantes, sin saberlo, también causen daño al ecosistema del lugar.

Tlapa Almonte señaló que esta regulación debería estar en el plan de manejo del cerro Zapotecas; no obstante, aseguró que el documento está mal elaborado y que no es operativo pues desde la declaratoria en 2008 hay irregularidades.

En ese sentido, el plan de manejo, sí establece una zonificación para la conservación del área natural protegida. Se establecen zonas de uso restringido, de recuperación, de asentamientos humanos, de uso público, entre otras. 

Sin embargo, tal y como mencionó la activista, los visitantes usan indeterminadamente el cerro, pues no conocen los límites de cada zona, ni las autoridades los señalan con claridad.

El cerro Zapotecas, dijo Tlapa Almonte, forma parte, junto a otras seis áreas naturales protegidas periurbanas (cerros Amalucan, Cómalo, Mendocinas, Tepeyac, Totolqueme y el Parque Estatal Flor del Bosque), del cinturón que, dice la especialista “se supone iba a evitar el crecimiento de la zona metropolitana y que también era parte de una forma de ordenamiento ecológico en beneficio de la población urbana de Puebla, pero no se ha hecho absolutamente nada”.

El proyecto fue promovido durante el sexenio de Manuel Bartlett y fue desarrollado por Tlapa Almonte en su tesis de doctorado.

Foto: Olga Valeria Hernández

¿De quién es el cerro?

En el caso Zapotecas, hay propietarios de varias juntas auxiliares de San Pedro Cholula, incluidas San Juan Tlautla, San Sebastián Tepalcatepec, San Diego Cuachayotla, que son cercanas al cerro, pero son los habitantes de San Agustín Calvario, San Cristóbal Tepontla, San Francisco Coapa y San Gregorio Zacapechpan los propietarios de la mayor parte del territorio, y en cada uno de estos lugares el asunto de la propiedad se maneja de manera diferente, según explicaron a LADO B sus presidentes auxiliares.

En el caso de San Agustín Calvario, la propiedad está a nombre de la presidencia auxiliar y es manejada de forma comunitaria, lo que significa que cualquier acción que se realice se debe consultar con la población.

De igual forma, en San Francisco Coapa cada decisión que se tome respecto de la propiedad debe ser consultada con la comunidad, aunque en este caso la propiedad está a nombre de particulares.

En San Cristóbal Tepontla la situación es diferente, la propiedad no es comunal sino particular. Hugo Cuatlayotl, el edil auxiliar, aseguró que entre el 40 y el 50 por ciento de la fracción del cerro que le corresponde a esa comunidad le pertenece a una sola persona, pero el funcionario auxiliar aseguró no saber de quién se trata.

En San Gregorio Zacapechpan hay varios propietarios, pero son representados por un comité liderado por dos personas elegidas por la comunidad. Hace unos meses se dio a conocer en varios medios de comunicación que existía un conflicto en torno a la propiedad, pues autoridades auxiliares aseguraban que, sin consulta previa, el dominio había quedado a nombre solo de los dos líderes; además de que uno de ellos no había sido elegido por la gente.

El presidente auxiliar de San Gregorio, Pedro Nocelotl Pérez, aseguró que el conflicto ya está resuelto, luego de que se acordara formar un nuevo comité, con cuatro representantes elegidos por las autoridades auxiliares y cuatro elegidos por el antiguo comité. Nocelotl Pérez dijo que en cuanto se formalice la nueva organización se hablará de una nueva forma de manejar la propiedad.

La inseguridad

El cerro Zapotecas se ha convertido en una zona insegura para los visitantes, principalmente para los ciclistas, afirma Gabriel Yáñez, integrante de la comunidad ciclista que frecuenta el lugar. 

Los asaltos, cuenta Gabriel, suceden de manera sistemática, a pesar de que la policía municipal y la policía montada hacen sus recorridos de rutina. Los asaltantes han identificado el comportamiento de las personas que visitan el cerro y de las autoridades que vigilan el área. 

Muchas personas caminan, corren y andan en bicicleta a través del Zapo, pero el riesgo de sufrir un asalto u otro acto delictivo ha provocado que dejen de hacerlo con la misma frecuencia, o que acudan pero en un estado de alerta permanente.

Eso le ha pasado a Jessi Soto, ciclista que solía acudir al cerro a rodar su bicicleta, ahora se ha visto limitada al solo poder visitar el cerro acompañada y en horarios específicos. 

En días concurridos, como los domingos, es difícil que se presente un acto delictivo. Al contrario, en días y en horarios en que la afluencia es baja se suelen presentar robos con o sin violencia. En esta última modalidad los delincuentes distraen a los ciclistas con preguntas y aprovechan el momento de descuido.

Como respuesta a esta situación, los ciclistas han optado por formar grupos de apoyo para prevenir actos delictivos. A través de radios de intercomunicación y de un grupo de WhatsApp se notifica a la comunidad cuando se ve a una persona desconocida o con un comportamiento extraño, para que quienes piensen en pasar por la zona lo hagan con precaución o lo eviten. 

Entre las zonas del cerro identificadas como peligrosas se encuentran la subida Loma Larga, la cual desemboca en la carretera Cholula-Calpan y la Subida de Casa de Piedra.

Foto: Olga Valeria Hernández

Los problemas ambientales y la plaga del gusano descortezador

A finales de mayo del año pasado se comenzó a hablar en medios locales que una plaga de gusano descortezador estaba afectando al cerro Zapotecas. Sin embargo, esta plaga se detectó desde diciembre del 2018, según afirmó en entrevista el 13 de agosto el alcalde de San Pedro Cholula, Luis Alberto Arriaga Lila.

Pese a la detección en diciembre, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) –autoridad encargada de dar seguimiento a este tipo de problemas– anunció hasta septiembre, casi un año después, que como solución se removerían 400 árboles a los que se les había encontrado el gusano descortezador.

Margarita Tlapa Almonte mencionó que estos procesos se tienen que hacer con mucho cuidado, ya que un procedimiento mal realizado podría incrementar el desequilibrio ecológico que existe en la zona. Explicó que el procedimiento correcto para remover árboles infectados es que luego de retirarlos se incineren y después entierren, procurando el control biológico. 

La Conafor dijo que los residuos de este saneamiento se quedarían en la zona, y que evaluarían la quema de los mismos, dependiendo del grado de infección encontrado.

La activista mencionó que una de las causas de la propagación de plagas es el desequilibrio ecológico que se ha generado por el uso de químicos en los terrenos de cultivo y por sembrar vegetación ajena a la composición del suelo y a las condiciones del cerro.

“Ya no hay fitopatógenos que puedan ayudar a luchar en contra de estos [gusanos descortezadores]; es decir, de la misma fauna y de los mismos insectos que pudieran contrarrestar a los insectos que son malos para los árboles. Entonces pues quieren agregar químicos, y creo que ya no estamos en esa situación, creo que lo más importante es el control biológico, es más fácil y es gratuito, pero se requiere de la colaboración de la gente”.

Además, agregó que el desinterés por parte de las autoridades y la falta de recursos para la preservación del medio ambiente han contribuido para que el cerro se encuentre en esta situación, a pesar de la importancia que tiene para la población urbana de la zona por motivos ambientales y de salud. 

Abundio Sandre Popoca, abogado que ha seguido de cerca las cuestiones ambientales y legales del cerro Zapotecas, mencionó en entrevista para LADO B que otro problema que enfrenta este espacio natural es que empresas constructoras, carniceros y hasta los mismos visitantes han convertido sus alrededores en un basurero. 

Señaló también que la extracción de barro en la zona para la elaboración de tabiques ha contribuido al desequilibrio ecológico. 

La importancia del Zapo

El Cerro Zapotecas es una de las pocas áreas naturales protegidas cercanas a la metrópoli poblana. La gran biodiversidad que existe dentro de él, menciona Margarita Tlapa, permite hablar de una regulación del impacto de la urbanización desmedida de las últimas décadas en Puebla.

Además —continúa Tlapa Almonte— contribuye en gran medida al equilibrio ecológico de la zona, en beneficio, principalmente, de la ciudadanía, pues su vegetación absorbe y filtra gases y partículas contaminantes.

Por otro lado, esta área natural protegida es utilizada como un espacio de recreación y convivencia. 

Jessi Soto asegura que a pesar de los problemas ambientales y de inseguridad es grato visitar este lugar en cualquier época del año, para hacer deporte, convivir con la familia o para tener un momento de reflexión junto al entorno natural.

A Gabriel Yáñez el cerro Zapotecas le ha dado la oportunidad de vivir momentos especiales en la naturaleza junto a su hijo de seis años, caminando o andando en bicicleta. 

Por su parte, Abundio reconoce que le tiene un gran cariño al cerro, pues desde niño lo ha visitado.

Jessi, Gabriel, Abundio y Margarita coinciden en que es importante que la ciudadanía colabore en la conservación de esta área natural protegida

¨Hay que conservarlo para poder seguir compartiendo este espacio natural con las personas que queremos¨, sugiere Jessi.

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