Dr. Sleep: una secuela redentora

Dr. Sleep: una secuela redentora

Foto tomada de YouTube
Héctor Jesús Cristino Lucas

La historia es bien sabida. Stanley Kubrick, con ese sello tan único a la hora de filmar una película, iba de un género a otro para demostrar sin problemas que podría conquistar a la industria en prácticamente todos sus rubros.

Desde la comedia subida de tono con la magnífica Dr. Strangelove (1964) satirizando los conflictos bélicos de la Segunda Guerra Mundial, hasta la incomprendida, pero ahora emblemática 2001: A Space Odyssey (1968) con el fascinante género de la ciencia ficción. Desde los thrillers distópicos con A Clockwork Orange (1971) y su crítica a la maldad humana, hasta los dramas históricos sin pisca de anacronismo con su estupenda Barry Lyndon (1975).

Pero había uno de entre tantos que no solo sería la prueba contundente de genialidad y maestría; también de poderoso espíritu multifacético. Algo tan arriesgado, pero al mismo tiempo tan magno, que lo harían el maestro absoluto del séptimo arte: conquistar el peliagudo y ya infravalorado género del terror.

¿Qué más grande apuesta que esa? Inmiscuirse en un tipo de cine cuya crítica especializada no hacía más que ningunearle -hasta la fecha- como un “género menor”; donde la Academia rara vez premiaba sus proezas técnicas y donde el peligro de caer en la serie B involuntaria estaba latente.

Por lo que la elección de Kubrick, además de suicida, sería tremendamente acertada al escoger un libro de un autor que para entonces ya era considerado como “el maestro del terror” y llevarlo directo al cine: ¡Stephen King, por supuesto!

Para finales de los 70, sus dos primeras novelas ya habían sido adaptadas tanto a la pantalla grande como a la pantalla chica con tremendos resultados. Por un lado, Carrie (1976) de Brian de Palma junto a Sissy Spacek y John Travolta; y por el otro: Salem’s Lot (1979) de Tobe Hooper –The Texas Chainsaw Massacre (1974)- con David Soul a manera de miniserie.

No obstante, Kubrick se inclinaría por algo más grande y complicado aún: adaptar The Shining, la tercera novela de King.

Aquí es donde todo se pone más interesante. Como buen fan de este cineasta sabrás que sus películas, pese a ser piezas maestras de la historia del cine, nunca fueron como tales buenas adaptaciones. Esto debido a que cada una de ellas terminaba siendo cortada o cambiada a su antojo para poder ser trasladada así al fascinante lenguaje cinematográfico.

Con su mítica Lolita (1960), por ejemplo, cuyo guión escrito por el propio Nabokov tuvo que recortarse necesariamente ya que equivaldría a filmar una película de hasta 9 horas de duración. Mientras que con A Clockwork Orange (1971), el propio Anthony Burguess llegó a decir que Kubrick había convertido una radiografía satírica contra la maldad del hombre en una contradictoria apología hacia la violencia con el uso de sus desvergonzadas escenas.

Y con Stephen King esto tampoco fue la excepción. Al trasladar The Shining a la pantalla grande muchas cosas fueron omitidas, y otras tantas, añadidas. Haciendo que la obra maestra del horror que todos conocemos sea paradójicamente una de las peores adaptaciones que se hayan hecho en la historia de Hollywood… aunque para bien.

Tras su estreno en 1980 el público quedó tan pasmado y la crítica enloqueció tanto que se convirtió de pronto en un referente inmediato del género y del cine como tal. Ocupando, en la revista Empire, el puesto número 35 de las 100 mejores películas de toda la historia según un raking subido en 2018… pero había alguien que no estaba del todo contento: ¡Stephen King, por supuesto!

Por lo que la película The Shining fue responsable de tres importantes acontecimientos que aún ahora siguen causando bastante conmoción.

Número uno: El acabose de la amistad de King con Kubrick tras semejante sacrilegio aún después de que este último falleciera. Hasta en la película Ready Player One (2018) de Steven Spielberg se menciona este dato como una importante curiosidad dentro de la cultura pop.

Número dos: La creación de una miniserie homónima más fiel a la novela casi dos décadas después a manos de Mick Garris sustituyendo a Jack Nicholson por Steven Weber y a Shelley Duvall por Rebecca De Mornay como el matrimonio de los Torrance. Aunque sin éxito alguno, claro.

Y número tres: Haber orillado al mismísimo Stephen King, casi contra su voluntad, a escribir una secuela directa para arreglar “las cagadas” de Kubrick. Y ojo, que lo he escrito entre comillas.

Así, damas y caballeros, es como nace Dr. Sleep. Publicada en 2013, no tardó en convertirse de pronto en un éxito de ventas como usualmente ocurre con cada maldito libro que este hombre se dispone a escribir.

Aunque el irremediable estatus de best seller vino acompañado también de cierto inconformismo. Los lectores y fanáticos, como suele ser común, se dividieron: algunos alegando que la historia, aunque interesante, no le llegaba ni a los tobillos a la primera entrega. Y otros, más justos y arriesgados, que estábamos frente a una digna secuela con estilo propio que hasta merecía una buena adaptación cinematográfica para demostrarlo.

¡Y miren cómo son las cosas! En una época nombrada por algunos como “la nueva y gloriosa era de la Kingmanía”; entre el barullo de las adaptaciones a pantalla grande con It (2017-2019) de Andrés Muschietti o Pet Sematary (2019) de Kevin Kölsch; o en la pantalla chica con series como Creepshow Castle Rock; alguien, de entre tantos en la industria, se atrevió a llevar acabo semejante tarea. Alguien que ahora podemos llamar: Mike Flanagan.

Aunque tampoco es de extrañarse, ¿saben? Flanagan ya había incursionado en la famosa era de la Kingmanía con aquella fantástica Gerald’s Game que trajo junto a la casa Netflix en 2017. Una de las mejores adaptaciones dentro de esta alocada fiebre por el maestro del terror que hizo, además, que la Warner Bros lo contemplara como uno de los sumos elegidos por excelencia.

¡Y henos aquí! ¡Con una nueva adaptación frente a nosotros! Pero eso sí, no con cualquiera. Porque una cosa es hablar de Pet Sematary o de In the Tall Grass (2019) haciéndonos los interesantes… pero otra, muy diferente, es que tratemos con la secuela de The Shining. ¡La maldita secuela de The Shining! Esas sí que son palabras mayores. Por lo que las dudas comenzaron a surgir.

Y una de ellas, por supuesto, nos quitaba el sueño a más de uno: ¿Es Dr. Sleep de Mike Flanagan realmente una secuela directa? Y si es así, ¿de cuál de las dos? Recordemos que tanto el The Shining de Kubrick como el The Shining de King, pese a compartir el mismo nombre, son versiones completamente distintas. Pero vaya sorpresa. La agobiante pregunta ha sido respondida…

Señores, me alegra informar pese a tantas habladurías sin sentido que se dice hoy en día en diversos foros y sitios de internet, que esta película es realmente una secuela de ambas. Pero ojo, que también tiene su chiste.

Por un lado, es muy cierto que el filme sí está basado en el Dr. Sleep original. Tanto la historia como sus personajes respetan gran parte del argumento del libro. Pero por el otro, se reconoce que el The Shining cinematográfico es un ícono tan emblemático hoy en día que es imposible pasar por alto. Sea o no una buena adaptación, es una excelente película. Por lo que Flanagan, en lugar de ignorarla creando una secuela directa de un libro, tomó la versión de Kubrick como un buen punto de partida.

Ahí es donde entra el famoso rumor que decía que Flanagan tomaría muchas de esas escenas eliminadas que Kubrick no usó en su película para completar esta secuela. Pero fue simplemente eso; un rumor. Porque lejos de añadirlas, lo que en realidad hizo fue recrearlas. Y vaya manera de hacerlo. Cada detalle y esfuerzo, tanto del vestuario como del escenario que vimos en la versión ochentera, ha sido logrado ahora de manera impresionante. Una calca por momentos casi perfecta de aquella mítica cinta.

En pocas palabras, esta adaptación está arreglada ingeniosamente para ser una secuela de la película, pero al mismo tiempo, para respetar la versión original de King de aquellos inevitables cambios.

¡SPOILER ALERT!

Por ejemplo, el personaje de Dick Hallorann no muere a manos de Jack Torrence como lo vimos en la versión cinematográfica. En la novela, tuvo mayor protagonismo ayudando a Wendy a escapar junto a Danny del espeluznante Hotel Overlook. Mientras que en libro de Dr. Sleep, su participación era mayor aun estando vivo. Por lo que el cineasta tuvo que arreglárselas ahora para introducirlo como un personaje con mayor protagonismo del que vimos aquella vez.

Y mientras la The Shining de Kubrick no solo omitía que en el libro “la caldera” era prácticamente el corazón del Overlook; también un punto débil que sirvió a la hora de ser destruido… Flanagan se las ingenia para ofrecerte un desenlace mucho más cercano al original. ¡Porque así es como debía haber terminado! ¡Así, maldita sea!

¡FINAL DEL SPOILER!

No obstante, estas modificaciones van más allá de lo netamente narrativo. Como una suerte de homenaje aquel legado que, aunque vigente, jamás se respetó. Hasta el propio Stephen King se ha referido a Dr. Sleep como una suerte de “mesías que redime a su propia novela de aquella malvada y egoísta adaptación”. Porque eso es lo que es: una secuela redentora.

Aunque no todo es miel sobre hojuelas; también sufre de importantes altibajos. Desde el desapegado final que le han dado a nuestro querido Danny Torrance y que va a tomar por sorpresa a más de uno, hasta la nula capacidad de desarrollar a tantos personajes al mismo tiempo. Porque da la impresión incluso de que Flanagan quería deshacerse de todos ellos en algún punto para agilizar la trama y llegar al desenlace. Las películas que mejor maneja este director, sin duda, son las minimalistas.

Pero a partir de aquí las proezas van en aumento. Por un lado, la maravillosa recreación tanto de los viajes astrales como de las épicas confrontaciones en las que nuestros personajes se verán envueltos. Tan oníricas y pesadillescas que encajan incluso con el propio cine surrealista. Porque una cosa es que luzcan bien desde las hojas de King, pero otra, muy diferente, es que puedan ser trasladadas a pantalla grande con la misma maestría.

Aunque ya saben lo que Kubrick dice: “si puede ser escrito o pensado, puede ser filmado”. ¡Y Flanagan, damas y caballeros, es un maestro creativo en esto! Desde Gerald’s Game, del que era necesario el ingenio para trasladar esta serie de flashbacks y viajes introspectivos, ha sabido traducir ahora el complicado estilo de King -místico, surrealista y fantástico- al lenguaje cinematográfico sin ningún problema. Tanto en su papel de guionista como en su papel de cineasta. Flanagan es el verdadero Doctor Sueño.

Lo mismo al haber conseguido el retorno glorioso al Hotel Overlook y a todos sus horrores. ¿O alguien se imaginó que volvería a verlo en pantalla grande después de tanto tiempo? Sin duda, uno de sus más grandes aciertos. Aquí se demuestra que Flanagan ha estudiado tan bien las cintas Kubrick, que cada movimiento de cámara, escenario construido o flashback recreado genera la auténtica atmósfera malsana del mítico The Shining (1980).

«Lo que no solo se traduce a nostalgia; también a respeto. Y más allá del respeto, a una genuina preocupación por intentar conectar esta película con otras adaptaciones actuales en una suerte de “universo no oficial” aunque sí consciente para muchos de nosotros. Sobre todo, al hacer uso de cierta terminología Kingniana que en otras películas ya habían estado usando con el mismo propósito: desde explicar lo que es un “nodo verdadero”; qué son “los puntos delgados”; e incluso el auténtico significado de lo que es “el resplandor” –muy confuso en la versión de Kubrick– y lo que es el “Ka”. Todo de manera tan enriquecedora, que es perfecta para entender las historias del autor.»

Pero si hay algo que vale la pena reconocerse, aún por sobre todo lo dicho, es la estupenda calidad de su reparto… no tiene desperdicio alguno. Tan solo ver a Edward McGregor interpretar un papel, sea de la índole que sea, es garantía pura. Desde Obi Wan, Mark Renton o Christopher Robin… nadie puede negármelo. ¡Por favor! ¡Hay que verle en cada maldita escena como Danny Torrance! Nuestro querido “Hello There” está mejor que nunca.

¿Y qué me dicen de la pequeña y talentosa Kyliegh Curran? Aunque su carrera va en ascenso, es casi seguro que la tendremos en importantes películas luego de su estupenda interpretación como Abra Stone. Atentos con ella.

¡No obstante! ¡Yo me quito el sombrero por la antagonista del filme! Ya hacía bastante tiempo que no veía a una villana tan espléndidamente construida como la que interpreta Rebecca Ferguson: la sensual pero malévola Rose the Hat. Pese a no estar apegada al auténtico personaje del libro -un ser monstruoso con un enorme colmillo sangrante- ha significado un acierto enorme. Les juro que se ha vuelto ya una de mis antagonistas preferidas en el actual cine de terror.

Y a todo esto solo basta añadir una simple cosa. Una sola para apagar las luces e irnos a dormir: que como bilogía; como importante secuela de una emblemática cinta… sí que ha estado a la altura.  Pocas veces esto se llega a conseguir. Si Stephen King le ha dado ya su aprobación; el Cinemaniaco: ¡dos pulgares arriba!

Espeluznante, sublime y surrealista. Dr. Sleep es la secuela redentora por excelencia. ¿Quién como Flanagan?

Sinopsis:

“Seguimos a Danny Torrance, traumatizado y con problemas de ira y alcoholismo. Estos problemas reflejan los de su propio padre, que cuando tiene sus habilidades psíquicas de vuelta, contacta con una niña, Abra Stone, a la que debe de rescatar de un grupo de viajeros que se alimentan de niños.”

*Foto de portada tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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