Un ataque a uno es un ataque a todos

Un ataque a uno es un ataque a todos

Rappler es el principal medio de periodismo de investigación en Filipinas y uno de los más combativos a nivel mundial; su fundadora, Maria Reesa, pidió seguir luchando contra el autoritarismo y el silencio.

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Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

“Un ataque a uno es un ataque a todos”. Esas fueron las palabras que la periodista filipina Maria Reesa repitió varias veces durante su discurso en el cierre de la conferencia de la Red Global de Periodismo de Investigación (GIJC 2019). 

Los cientos de asesinatos de periodistas, dijo, son la señal de un ataque masivo en el que estamos inmersos y del cual no nos hemos dado cuenta, en lo que es un intento global por silenciar la búsqueda de la verdad, y por la desinformación.

Después de la dictadura de Ferdinand Marcos, Filipinas estaba listo para la democracia; pero el escenario actual ha mutado a una suerte de autocracia, donde la prensa libre y el periodismo de investigación se han convertido en enemigos del Estado.

En 2012, y con en ese contexto, nació Rappler, un medio independiente de investigación sobre temas de crimen, corrupción y violaciones a Derechos Humanos, fundado por Maria Reesa. Desde ese momento, ella y su equipo, integrado casi en su totalidad por mujeres, han enfrentado amenazas, demandas y varios arrestos, prácticamente todos perpetrados por el Estado.

Todo el equipo de Rappler tiene prohibido acercarse a cualquier lugar donde esté cerca el actual presidente, Rodrigo Duterte, quien también ha emprendido –tal y como pasó en México–, una cruzada contra las drogas que ha resultado en miles de asesinatos y una desmedida ola de violencia.

En los últimos 13 meses el gobierno de Filipinas ha iniciado al menos 11 investigaciones contra el equipo de Rappler, y Maria Reesa ha sido arrestada durante tres ocasiones en los últimos tres meses. Lo único que ha hecho, dijo, es ser periodista.

“Ese ha sido mi crimen. Y eso está llegando pronto a la democracia más cercana a ustedes […] Vivimos en un momento crítico en donde si no tomamos las medidas necesarias, las democracias van a desaparecer”.

Rappler ha tenido que lidiar con ataques masivos en redes sociales de difamaciones hacia sus periodistas. Y muchas veces, dijo Reesa, no importa que los señalamientos no sean hechos comprobados, porque «una mentira repetida millones de veces se convierte en una verdad». «Sin hechos, no tenemos verdad, sin verdad no hay confianza, y sin esta confianza no existe la democracia. Los periodistas de investigación son las fuerzas especiales en la actualidad, son quienes están manteniendo la línea de la resistencia por la democracia».

Así pues, Reesa mencionó que las redes sociales se han convertido en armas usadas contra quienes demandan sus derechos y contra quienes exigen saber la verdad. 

«Esta es la gran batalla de nuestros tiempos contra el silencio y las democracias que cada vez pierden más su carácter democrático y mutan en una suerte de autocracia. Y por eso el periodismo debe seguir investigando, comprobando, evidenciando con hechos en mano».

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Los retos del futuro

En Filipinas la guerra contra las drogas, que de acuerdo con la ONU ha matado a 27 mil personas, es un tema que pocos quieren tocar. Pero Rappler ha cubierto las historias, convirtiendo a las cifras en personas reales, enfrentando amenazas de policías y agentes del Estado, quienes dicen a los periodistas que si no se callan, ellos podrán ser los siguientes.

El reportaje “Asesinato en Manila”, ganador del Global Shining Light Award, retrata lo que está ocurriendo en Filipinas, espejo de las políticas en otras partes del planeta.

Para Reesa, si nada cambia en Filipinas, no va a cambiar en otros lugares del mundo. «Y lo que nos pasa a nosotros, les puede pasar muy pronto a ustedes, si no es que les está pasando ya», dijo, refiriéndose a los 1,800 periodistas de investigación de 131 países reunidos en el evento.

Reesa dijo que los periodistas necesitan colaborar más entre ellos, porque ahora la competencia no es los unos contra los otros, sino contra la enorme red de desinformación.

En este nuevo escenario los medios de comunicación han aprendido poco a poco a dejar de lado sus egos y a empezar a compartir estrategias, información y a hacer un frente común contra las noticias y datos falsos.

“Tenemos que encontrar lo que tenemos en común en vez de lo que nos separa, y tomar eso para trabajar en conjunto. Y no sólo entre periodistas, sino académicos, sociedad civil, y toda la gente que busca la verdad. Tenemos que unir fuerzas para proteger los hechos”.

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*Foto de portada: Global Investigative Journalism Network

Periodista en constante formación, interesada en cobertura de Derechos Humanos y movimientos sociales. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014

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