Las manifestaciones feministas deben pensar cómo pasar incidencia política: Lamas

Las manifestaciones feministas deben pensar cómo pasar incidencia política: Lamas

Foto: Cortesía
María José Andrade Gabiño

@MajoAg23

“Las manifestaciones lo que abren es un horizonte para que la sociedad pueda ver el nivel de descontento, de enojo, de rabia, de indignación. El problema es qué viene después ¿Qué viene después de esas marchas? ¿qué se puede organizar? ¿cómo hay que tender puentes?”, opina Marta Lamas sobre las recientes movilizaciones feministas en el país. 

La carrera de Lamas como intelectual y activista ha sido ampliamente reconocida, especialmente por ser una de las mujeres que más presionó para que la legalización de la interrupción del embarazo sucediera en la Ciudad de México. 

El discurso de la antropóloga-feminista también ha sido motivo de polémica los últimos años por declaraciones con las que diversos grupos feministas, sobre todo compuestos por jóvenes estudiantes, no han estado de acuerdo. Sus opiniones más controversiales han estado relacionadas con el papel de los hombres dentro de los feminismos y sobre qué es el acoso. Sobre este último tema, en 2018, Lamas publicó el libro Acoso, ¿denuncia legítima o victimización?, en el que se cuestionan los límites entre el acoso y el coqueteo, el papel del puritanismo sexual y las denuncias del #MeToo. Ante esto, Lamas fue señalada de justificar la violencia que muchas mujeres viven.  

Acerca de las movilizaciones feministas

Marta Lamas visitó la ciudad de Puebla el 8 de octubre como conferencista magistral al XXIX Congreso Nacional de Estudiantes en Ciencias Antropológicas, del que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) fue sede este año. 

Durante su asistencia al congreso, que reúne anualmente a estudiantes de todo el país, LADO B pudo platicar con ella y preguntarle sobre lo que opina de las movilizaciones feministas que han tenido auge los últimos cinco años. 

“Hay una rabia legítima, están enojadas porque están viviendo unas circunstancias espantosas”, explica sobre el engrosamiento de las filas feministas. Para ella, esas circunstancias están relacionadas con procesos socioeconómicos de un capitalismo tardío que exacerba la violencia y lleva al extremo la cosificación de las personas. 

Sin embargo, a Lamas le preocupa que después de las expresiones de hartazgo, de las manifestaciones que califica de lúdicas y creativas, no se logre nada políticamente.  

Relacionado con las manifestaciones del 16 de agosto, las «Diamantadas», menciona como ejemplo la que sucedió en la Ciudad de México y desembocó en una reunión con la gobernadora Claudia Sheinbaum. Sin embargo, dentro de las convocadas, no había ninguna de las generaciones más jóvenes; y, después de mesas de trabajo, se generó un pliego petitorio entregado contemplaba 50 exigencias, lo cual le parece políticamente imposible de lograr y poco estratégico. 

“No solo es importante dibujar el horizonte a donde queremos llegar; las utopías; qué tipo de sociedad igualitaria [queremos]: donde no haya represión, donde no haya desigualdad, donde no haya explotación. ¿Cuáles son los escaloncitos antes para poder llegar a esa sociedad?”, declara. 

Más allá de las marchas, un cambio en la legislación

En este sentido, también le preocupa que en los estados no se esté llevando a cabo la organización de presiones políticas, más allá de las movilizaciones en las calles, pues siguen pendientes legislaciones relacionadas con el aborto, la identidad de género, el matrimonio igualitario. Lamas cree que en muchos contextos los feminismos se están viviendo hacia dentro del mismo movimiento, con mujeres construyendo espacios seguros y separatistas, pero sin tener estrategias claras sobre un impacto social relacionado con las legislaciones.  

Al ser cuestionada sobre la situación en Puebla, donde se sigue criminalizando a mujeres que deciden interrumpir su embarazo, y acerca de cómo se lograría cambiar la legislación al respecto, volvió a mencionar la necesidad de organización feminista, pero también la colaboración de tres áreas fundamentales: la movilización en las calles, la academia y la política. 

Para Lamas, el aborto y su descriminalización, así como cualquier tema que tenga intervención de servidores públicos, no se resuelve en cuanto a justicia y derechos humanos, sino en lo que conviene políticamente a los que están en los lugares de decisión: “No es una batalla fácil, ni es una batalla que se resuelva en términos de qué es lo justo, qué es lo racional, sino es un tema de equilibrio de fuerzas”. 

Marcha para la despenalización del aborto Puebla 2018 / Foto: Marlene Martínez

Por esta razón, considera que debe haber presión y organización por esos tres frentes: de las mujeres en la calle manifestándose; de mujeres en la academia proporcionando datos duros; y en la política, con aliadas que inciden en los intereses de partidos. 

También repara en que la situación de cada estado es muy particular, con muchas piezas en juego e intereses diversos que permiten o no legislar sobre estos asuntos. Cree que con MORENA en el poder, sobre todo gracias a las mujeres de izquierda que llegaron a los congresos locales, hay márgenes de maniobra para que las causas feministas logren triunfos. Un claro ejemplo es lo acontecido en Oaxaca. No obstante, diagnostica que en Puebla todavía falta mucho para que se legalice la interrupción del embarazo por todas las causales. 

“Nos tardamos de México a Oaxaca 12 años. Entonces de aquí [Puebla] al próximo Congreso van a ser 5 años o 7 años. Ojalá y no, ojalá y me equivoque. Me encantaría que en muchos estados la gente de MORENA agarre la onda, pero la gente de MORENA está mezclada con el PES y hay muchos miedos. Entonces, no va a ser fácil”.

Con motivo de su participación en el Congreso de Antropología, durante la entrevista le preguntamos sobre consejos que les daría a las estudiantes, futuras antropólogas, que están interesadas en el Feminismo. A ello respondió invitando a las estudiantes a no separar el activismo y la investigación, como ella misma hizo por casi veinte años, pues uno enriquece al otro y los hace más efectivos. “Hay que hacer una antropología que sirva para mostrar la desigualdad y la injusticia, para que haya argumentos en esa parte de las académicas. Tienen que estar ofreciendo información para cambiar las cosas”.

 

*Foto de portada: Marlene Martínez

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