In the Tall Grass: Un nuevo reto para la actual Kingmanía
In the Tall Grass, lejos de ser una decepción más por parte de la casa Netflix, en realidad se ha convertido ya en todo un reto para la actual Kingmanía
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
24 de octubre, 2019
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Foto tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas

No tengo nada en contra de esta nueva fiebre por las adaptaciones de Stephen King, al contrario. El problema me parece que son sus “fanáticos”.

Pasa que la actual era por la famosa Kingmanía de la que tanto se hace alarde está más plagada por cierta audiencia fantoche, que habla a través de la ignorancia, que de auténticos conocedores del maestro del terror. Porque algunas de las quejas y malas críticas que han recibido sus más recientes adaptaciones, no solo han sido injustas también han sido totalmente estúpidas.

Tras la llegada de la esperadísima It: Chapter Two, como una secuela directa de aquella exitosa cinta que nos trajo Andrés Muschietti en 2017, mucha gente se sintió estafada al respecto. Algunos alegando que no estaba a la altura de la primera, pero otros, más insensatos, diciendo que ni siquiera era una película de terror por su alta dosis de comedia u humor negro.

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Lo cierto, aunque todo el mundo lo niegue en pos de seguir jugando al fanático empedernido, es que nadie entendía el verdadero estilo del escritor porque ni siquiera lo habían leído. No conocían, ni mucho menos aceptaban, que el verdadero estilo de Stephen King no era ni remotamente clasificable; que en la novela original era capaz de saltar tanto del horror a la ciencia ficción, y de la ciencia ficción a la fantasía, pero también de la fantasía, por supuesto, al romance y hasta a la comedia negra.

Por lo que esta película, aún con todas las críticas negativas que trajo consigo, terminó convirtiéndose en una prueba irrefutable de que este actual gustito por Stephen King no es más que una fantochada blandengue por parte de estos nuevos fans que, irónicamente, criticaban la naturaleza del escritor. Que, irónicamente –repito y no me cansaré de ello–, criticaban lo que en realidad era la literatura de Stephen King.

Y algo similar ocurre con la actual cinta de Netflix, In the Tall Grass, que –como era de esperarse– no terminó gustando a gran parte de la audiencia, pero vaya que sí a los más fieles lectores del autor.

Absurda, compleja y hasta desastrosa han sido algunas de las tantas opiniones divididas que ha dejado la nueva cinta de Vicenzo Natali tras su paso en la plataforma streaming.

Absurda, porque pareciera que el cineasta da por entendido que el espectador conoce cada elemento que muestra sin necesidad de una explicación previa; compleja, porque maneja temas como los bucles espacio/tiempo y las realidades alternativas; y, desastrosa, porque definitivamente nadie es capaz de entender este interesante delirio tan solo en la primera sentada.

Pero ojo, que nadie los engañe con adjetivos poco justificados. In the Tall Grass, lejos de ser una decepción más por parte de la casa Netflix, en realidad se ha convertido ya en todo un reto para la actual Kingmanía. Para los verdaderos conocedores, quiero decir. Porque al igual que la odiada It: Chapter Two(2019) de Andrés Muschietti, pretende seguir la propia cosmogonía de su autor antes de inventarse otra que ni siquiera corresponde.

Por ello, si esta película no se toma la molestia de explicar a detalle todo lo que acontece en pantalla, haciéndose “tediosa y hasta confusa”, no es un problema de guión o argumento, ya que Vicenzo Natali no ha filmado una cinta para primerizos, sino para expertos.

In the Tall Grassestá basada en una pequeña novela homónima creada por Stephen King, y su hijo, Joe Hill, para hacer conexión con muchas otras historias que transcurren dentro del mismo universo literario, como Children of the Corn(1978), The Girl Who Loved Tom Gordon(1999), N.(2008) y la espectacular saga The Dark Tower, entre otras.

No obstante, tampoco es regla definitiva conocer todas las novelas de este autor para lograr entenderla. De hecho, no sé por qué hay tanta insistencia en decir que es extremadamente confusa si, con un poco de conocimiento en ciencia ficción básica, es más que pan comido. Si te consideras un cinéfilo que gusta de todas estas historias acerca de bucles espacio/tiempo y universos paralelos no vas a tener problemas tampoco al intentar descifrarla.

No solo sirve como pieza fundamental en el basto universo literario que ha construido su autor, también es perfecta al poner en marcha el ya clásico horror minimalista que hace uso de una simple locación y un puñado de personajes intentando resolver un gran misterio.

Recordemos que Vicenzo Natali fue el director de nada menos que la ahora mítica The Cube(1997). Todo un exponente del horror claustrofóbico que nos narraba cómo un grupo de desconocidos debían escapar de unas extrañas instalaciones cúbicas repletas de trampas y acertijos. Sin embargo, esta ocasión el cineasta intercambia los misteriosos cubos por una enorme y espeluznante hierba alta que parece tener vida propia.

Y si eres los suficientemente fanático –tanto lector empedernido como cinéfilo constante– sabrás que la reciente In the Tall Grass resulta más una combinación entre la novela Children of the Corn (1984), con todo este concepto de los infames sembradíos que encierran una maldad pura –el que caminaba bajo las milpas–, con la extrañísima cinta de bucles temporales Triangle (2009) de Christopher Smith.

Lejos de ser una suerte de The Cube (1997) stephenkinezcacon acertijos indescifrables y niveles insospechados, Vincenzo Natali estructura una película similar a la de Smith, con la premisa sobre realidades alternativas convergiendo en un mismo universo de manera infinita.

Mientras en Triangle sus protagónicos son acechados por sus propias versiones de otro espacio/tiempo, con la intención de parar este desquiciado bucle, en In the Tall Grassestán condenados a repetir su terrible destino, a menos que logren evitar que sus versiones pasadas ingresen de nueva cuenta al maíz venciendo a un enemigo tan extraño como absolutamente aterrador.

Mientras, vemos una enorme cantidad de elementos que se conjugan como una maldita poesía viviente con todo el universo de King: los cuervos como una suerte de representación de Randall Flag, el mítico antagonista de la novela The Stand; las nubes rojas que cambian la atmósfera hasta transportar a nuestros protagonistas al “Mundo Medio” como en The DarkTower; o los extraños “puntos delgados” que dentro de la cosmogonía de su autor son capaces de cambiar las realidades, estando en tres dimensiones al mismo tiempo.

No obstante, de entre todas estas referencias hay una en específico que nos ayudará a comprender cómo funciona este peculiar universo: el espeluznante relato Crouch End de su antología de horror King’s Nightmares & Dreamscapesque, posteriormente, fue adaptado en la miniserie homónima de TNT en 2006.

La historia nos narra cómo una pareja queda atrapada dentro de uno de estos “puntos delgados” mientras es acechada por seres monstruosos, habitantes del extrañísimo “Mundo Medio”. Y que, si no la has visto o leído, recomiendo encarecidamente hacerlo antes de inmiscuirte en la nueva película de Vincenzo Natali, porque es una suerte de introducción que explica a detalle todas las reglas y elementos que aquí han quedado como un misterio.

Habrá quienes pregonen que esta película pierde su fuerza por tener como única locación un montón de hierba alta por doquier, pero la tensión transmitida a través de sus personajes está más que conseguida. De hecho, así como ocurre con muchas otras películas minimalistas de escapes y encierros –como la épica The Cube (1997)–, In the Tall Grasslogra el agobio rotundo al transformar el ambiente repetitivo en una auténtica claustrofobia.

En cuanto a actuaciones, estas han sido una verdadera sorpresa ya que ninguno de los actores ha dejado que la trama se quede sin sustancia ni estilo. Con una historia tan fantástica e imaginativa como esta, es crucial tener un reparto de categoría que nos haga tomarla bastante en serio porque, en manos equivocadas, caería en la tan temible categoría de la serie B involuntaria.

Aplaudo sinceramente a Laysla De Olivera ya que, en muchas ocasiones, el suspenso es conseguido magistralmente gracias a ella. Lo mismo para la interpretación de Harrison Gilbertson y Avery Whitted a través de este trío de personajes cuyos lazos, tan extraños y peculiares, transforman una simple historia de terror en un drama viviente, igual o más interesante todavía. Pero nada como el asombroso Patrick Wilson. No les revelaré su finalidad en la película, pero vaya que ha sido un pedazo de actuación; con mayor fuerza y ferocidad cuando las escenas necesitan ser más aterradoras.

Señores, In the Tall Grasses una maravilla dentro de esta actual Kingmanía. Es casi indigno que se le tache de una bazofia sin sentido cuando ha sido de las poquísimas cintas que han sabido adaptar el complicado estilo de su autor. Pero no sólo eso, ¡claro que no! Ha sabido manejar con excelentes resultados un argumento que constantemente salta entre tiempos, realidades, bucles y laberintos que son dignos para un análisis más profundo todavía.

Lejos de ser absurda, compleja y desastrosa, lo que en verdad sucede es que hay tantos elementos usados en la extensa cosmogonía de King que mucha de la audiencia inexperta no ha podido seguirle el paso; así, ha inventado excusas baratas. Hay que ser sinceros, queridos padawans, sobre todo con tanto “fanático” de King suelto por ahí. Ya saben lo que dicen: lo cortés no quita lo valiente. ¿Verdad que no?

Me encanta cuando una película toma en serio el material original y pretende volverse un auténtico reto para la audiencia. Porque eso se ha vuelto In the Tall Grass: ¡un auténtico reto para la actual Kingmanía!

Sinopsis:

“Una mujer embarazada y su hermano entran en un campo de hierba alta para rescatar a un niño, pero pronto se dan cuenta de que no pueden escapar y algo malo acecha entre las malezas.”

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com