Angélica Dass: fotografías para celebrar la diversidad y retratar el dolor de ser afrodescendiente
La artista brasileña, Angélica Dass, habló de sus proyectos artísticos relacionados con la deconstrucción de la narrativa de raza
Por Majo Andrade @MajoAg23
24 de octubre, 2019
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Foto: Museo Amparo

María José Andrade Gabiño

@MajoAg23

“Humanae” es el proyecto por el que la brasileña afrodescendiente, Angélica Dass, se dio a conocer como fotógrafa y artista. El proyecto consta de miles de retratos de personas cuyos colores de fondo corresponden a su tono de piel y los relaciona con el registro internacional PANTONE. 

La obra ha dado vueltas alrededor del mundo, y ahora una muestra se encuentra en la exposición temporal Africamericanos en el Museo Amparo.

El pasado 23 de octubre Dass impartió en Puebla un taller sobre diversidad para profesores y la conferencia “La fotografía como una herramienta para generar empatía”, como parte de las actividades en torno a Humanae y la pieza “280 Chibatadas” que se encuentra en la exposición,

“Humanae”: una celebración de la diversidad

Con un auditorio lleno, la fotógrafa brasileña relató lo que la llevó a interesarse por retratar gente y enfocarse en su color de piel para deconstruir la narrativa sobre raza, que clasifica a la humanidad en cuatro colores: negro, blanco, rojo y amarillo. 

La experiencia más importante y que la marcó en su infancia fue cuando una profesora le enseñó un lápiz “color carne” –un rosa claro– que, definitivamente, no coincidía con el color de su piel y pensó: “Pero yo estoy hecha de carne. Yo también tengo piel y eso [el color del lápiz] no soy yo”. Desde esa temprana edad comenzó a gestarse en ella la idea de que había que cambiar los discursos con los que se habla del color de la piel. 

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En 2012, después de trabajar como fotógrafa de moda para revistas como Marie Claire –empleo que nunca la satisfizo porque no se veía representada en las fotos que tomaba y sentía que contribuía a construir estereotipos–, comenzó a tomar retratos frontales y colorear los fondos según el tono de piel. Ninguna piel era blanca ni negra, casi todos eran tonos rosados y marrones, ni de algún otro color distintivo de “las razas”. 

Así comenzó lo que ella llama “Una celebración de la diversidad”, un proyecto que significa ver al otro más allá de las narrativas no solo de raza, sino de clase social, empleo, orientación sexual, nacionalidad, etc. Pues al ser fotos de los hombros hacia arriba, sin ningún elemento extra, no se caracteriza a las personas, y así se sale de narrativas estigmatizantes al mismo tiempo que se celebran las diferencias de los tonos de piel. 

Después de casi siete años, Dass ha tomado más de 4 mil fotos a personas de todas las edades y de diferentes partes del mundo: Chile, España, Suiza, Etiopía, Alemania, Estados Unidos, Japón, India –aunque considera que todavía le faltan muchas personas por retratar–. 

Debido al continuo interés por los retratos y viendo la posibilidad de impactar de otras maneras, Angélica decidió fundar el Instituto Humanae, una iniciativa para posicionar a la diversidad como un valor educativo. Así fue como comenzó a impartir clases a niños y adolescentes, donde los invita a autorretratarse en una pintura de hombros para arriba, igual que las fotografías del proyecto inicial, y a encontrar su tono de piel utilizando pinturas de color negro, blanco, rojo, amarillo, azul y verde; y a dar cursos a profesores para que ellos también puedan hacer la actividad con sus alumnos. En el Museo Amparo, el día 23 de octubre, impartió uno de estos talleres para profesores. 

La artista considera que el proyecto “Humanae” no le pertenece, pues es un “work in progress” que la rebasa y deja de lado su papel como autora de la obra para volverla colectiva. Considera que al final cualquiera que difunda una narrativa que nos reconozca como “diferentes, pero merecedores de tratos iguales”, ya sea por medio de las fotografías o de las pinturas, es parte de “Humanae”.

“280 Chibatadas”: el dolor de ser afrodescendiente

Angélica Dass es la única artista que expone dos obras en Africamericanos. Aparte de “Humanae”, el curador de la exposición, Claudi Carreras, le pidió que hiciera una nueva obra que expresara cómo es ser afrodescendiente en Brasil, que fue el último país en abolir el tráfico de personas esclavizadas y donde, a pesar de que la mitad de la población es afrodescendiente, hasta la fecha se siguen reproduciendo discursos racistas. 

Dass decidió hacer una selección de tuits racistas de brasileños y presentarlos con fotos de su familia y de su infancia. Le puso como título “280 Chibatadas”, que se traduciría como 280 latigazos, refiriéndose a la extensión de los textos de Twitter –280 caracteres– y al dolor que causan haciendo eco a un pasado donde se explotaron personas solo por su color de piel.

Una obra mucho más personal y dolorosa, como ella misma lo expresó durante la conferencia, creando un contraste significativo con la celebración de la diversidad.

Los tuits enuncian cosas como: “Me gusta mucho la gente negra, una pena que ya no se puedan comprar”; “No soy racista, pero hay personas a las que un tiro no les vendría mal”; “No soy racista, solo separo: blancos para un lado, negros para el otro”; o “Dios me libre, no soy racista, al contrario, me encantan los negros. Pero para casarse y comprometerse, nunca”.

Así, Dass eligió esos textos publicados en redes sociales porque son discursos que se traducen en acciones que ella misma ha vivido: “Es el dolor del día a día”.

La artista reveló que la elección de mezclarlos con fotografías de su archivo familiar, particularmente con imágenes de su infancia e, incluso, nacimiento, fue para demostrar que hay narrativas que afectan a las personas aún desde antes de existir. En este caso, las personas que tuitearon esas frases violentas contra los afrodescendientes le hablaban a esa niña de las fotos, a una Angélica recién nacida, de tres años, de siete, adolescente, en la escuela, en su casa, en fiestas, en Brasil, en España…

En ese sentido, Dass utiliza sus propias fotos para denunciar lo que hace tan graves esas declaraciones anónimas, a simple vista intrascendentes, en una red social: la deshumanización del “otro”. 

La artista considera que lo que se propone con su trabajo, tanto en “Humanae” como en “280 Chibatadas”, justo es deconstruir esas narrativas que imponen fronteras entre las personas (que las clasifica y las cosifica) y construir otras donde tanto Dass o cualquier afrodescendiente, como alguna persona en situación de discriminación, puedan sanar heridas y vivir un mundo donde se lleve a cabo un encuentro con el otro.

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La exposición Africamericanos estará en el Museo Amparo hasta el 13 de enero de 2020. Angélica Dass anunció que llevará a cabo sesiones de fotos para “Humanae” en la Ciudad de México y Oaxaca en los próximos días, y que dará detalles por redes sociales para quienes quieran asistir y ser retratados.  

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Majo Andrade