Violencia de género y desigualdad salarial, retos que enfrentan periodistas en Puebla

Violencia de género y desigualdad salarial, retos que enfrentan periodistas en Puebla

32 Feria del Libro BUAP / Foto: Marlene Martínez
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Después de que la periodista Patricia Estrada fue invitada a moderar el debate a la gubernatura de Puebla decidió no cobrar los 50 mil pesos que le ofrecieron al final por ese trabajo, porque sabía que su participación de por sí iba a recibir señalamientos y críticas, a pesar de que, tal y como dijo durante el conversatorio “Periodismo en los nuevos escenarios mediáticos” en la Feria Nacional del Libro (Fenali) BUAP 2019, fue un reto en su carrera, para el cual se preparó alrededor de un mes.

Esos comentarios sobre su desempeño en el debate configuran un tipo de violencia de género, un tema que se puso sobre la mesa durante el conversatorio realizado la mañana de este lunes en el Centro de Convenciones de CU. 

Al respecto, Mely Arellano Ayala, codirectora de este medio y también participante en dicha actividad, recordó que en un medio recibió una paga menor al de su antecesor cuando ocupó su cargo; la periodista e historiadora Celina Peña, otra de las participantes, lamentó que la violencia de género esté normalizada en conductas que no identificamos como tal. Puso como ejemplo que trabajó en un medio donde a sus notas le ponían el nombre de su esposo, cronista y periodista, porque dudaban que las hubiera escrito ella. 

Las mujeres han tenido que luchar por sus propios espacios dentro del periodismo, lugares donde no sean invisibilizadas, donde no sean reconocidas sólo como “la esposa de” o “pareja de”. “Pareciera que nuestro trabajo no cuenta, y eso es normalización de la violencia”, dijo Celina.

Para Magaly Herrera López, directora editorial del periódico El Popular y fundadora de La Campiña y Leviatán, otra de las problemáticas a las que las mujeres se enfrentan es cuando no se reconoce su capacidad de estar en puestos directivos, y siempre cuestionan qué tuvo que haber hecho para llegar  a ahí. Si acusas, dijo, entonces eres revoltosa, “y si eres revoltosa no te aceptan en ningún medio, porque nada es violencia ni falta de respeto, nosotras somos exageradas, revoltosas y delicaditas”.

También la maternidad se convierte en un señalamiento, porque cuando ha dicho que es madre es como si de facto no tuviera la capacidad de hacer ciertas cosas. “Al ser madre en algunas situaciones de liderazgo me han dicho ‘sí, pero eres mamá’. Pero yo decido qué puedo hacer y qué no, nadie tiene que venir a decirme a mí que por mi condición de madre no puedo hacer algo. No creo que cuando a algún hombre lo recluten le pregunten si es papá; a los hombres no los cuestionan por eso”.

Y no sólo se vive la violencia de género directamente, sino en las notas que se cubren y en los temas que abordan. Como ocurrió en un video publicado en LADO B sobre la “Marcha de las putas”, movilización mundial para exigir un alto al acoso callejero y la violencia de género. Mely Arellano dijo que ha sido el video más comentado en la página del medio, pero con comentarios ofensivos sobre los cuerpos de las mujeres que marcharon topless. Y con eso la discusión se sigue manteniendo en un plano superficial: criticar el cuerpo de las mujeres, de las acciones, y no de la violencia que se vive. 

“Parece que si las mujeres se desnudan está muy bien, siempre y cuando cumplan con los criterios de belleza. Es un tipo de violencia que se ejerce todo el tiempo contra las mujeres”, dijo.

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Los riesgos y retos

Durante el conversatorio a las cuatro ponentes y al periodista Jaime Zambrano, se les preguntó acerca del riesgo en la profesión y cómo avanzar para ejercer plenamente la libertad de expresión en un país que cada vez se torna más violento para los medios de comunicación.

Una de las estrategias relativamente recientes ha sido el tejer redes y hacer alianzas entre periodistas, tanto para coberturas como para publicar información, acompañarse y monitorearse. 

Magaly Herrera recordó que esto lleva poco tiempo, porque cuando ella empezó hace 25 años a hacer periodismo ni siquiera tenía en el radar que hacerlo fuera una profesión peligrosa, y no había necesidad de idear estrategias para poder investigar y publicar sin riesgos.

Ante el cuestionamiento de qué papel juegan las redes sociales, tanto Mely Arellano como Paty Estrada coincidieron en que la diferencia de lo que hacen los periodistas es que van más allá para explicar e investigar, no se limitan a repetir lo que declaró algún funcionario, republicar un comunicado o hacer una transmisión en vivo.  En palabras de Mely Arellano, el que cualquier persona sea testigo de un hecho y lo consigne no es periodismo, el periodista lo tiene que poner en contexto, lo explica y busca los antecedentes.

Pese a las complicadas condiciones para ejercer el periodismo en México, quienes empezaron en ese camino y se enamoraron de la profesión ahí siguen. El dedicarse al periodismo, dijo Celina Peña, es un salto de fe. 

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Periodista en constante formación, interesada en cobertura de Derechos Humanos y movimientos sociales. Reportera de día, raver de noche. Segundo lugar en categoría Crónica. Premio Cuauhtémoc Moctezuma al Periodismo Puebla 2014. Tercer lugar en el concurso “Género y Justicia” de SCJN, ONU Mujeres y Periodistas de a Pie. Octubre 2014

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