Proyecto Miroslava

Proyecto Miroslava

Foto: Laura Carrasco | wikipedia.org
Colectivo 23 de Marzo

Proyecto Miroslava surge en 2018 cuando un grupo amplio de periodistas mexicanos y extranjeros que trabajan en México decidieron unirse para investigar el asesinato de la periodista Miroslava Breach, ocurrido el 23 de marzo de 2017, quien denunció los vínculos de la narcopolítica en Chihuahua, y así evitar que su crimen quede impune.

Aunque existe un proceso judicial de su muerte éste va dejando varios cabos sueltos. Para encontrar qué se ha investigado y qué no, surge este Colectivo 23 de Marzo, en colaboración con la organización francesa Forbidden Stories, la inglesa Bellingcat y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).

Para analizar esta serie de tres reportajes, este colectivo periodístico analizó las evidencias presentadas en el proceso judicial contra la única persona detenida por el asesinato, revisó expedientes judiciales, hizo trabajo de campo, consiguió información pública, rastreó fuentes abiertas y entrevistó a testigos del caso y a funcionarios públicos, así como a familiares y colegas de la corresponsal de La Jornada y columnista de El Norte de Ciudad Juárez. 

Planeamos preguntas que las autoridades investigadoras van dejando sin responder. ¿Quiénes están detrás del asesinato de Miroslava? ¿Qué denuncias querían silenciar con su muerte?

“El silencio es complicidad”, dijo repetidamente la valiente periodista. “Alguien tiene que decir lo que está pasando” reviraba cuando le pedían detenerse porque lo que denunciaba era peligroso. Este Colectivoy las organizaciones aliadas decidieron seguir su ejemplo hasta que este crimen se logre aclarar. También para que estos crímenes contra la libertad de informar no se repitan. Desde ese 23 de marzo otros 28 periodistas mexicanos han sido asesinados.

Proyecto Miroslava es una serie que consta de tres partes:

1. Las pistas no investigadas del asesinato de Miroslava Breach

Este reportaje analizó el presumido “modelo de investigación”para investigar crímenes contra periodistas que realizó la Fiscalía de Chihuahua, y continuó la justicia federal, y encontró cabos sueltos: pistas y evidencias que nunca fueron investigadas;políticos a quienes no les hicieron preguntas obvias; personas que podrían haber tenido algún grado de participación y, sin embargo, se les otorgó la calidad de testigos con identidad reservada; irregularidades en la escena del crimen; inconsistencias en las pruebas, filtraciones de información a la prensa que sirvieron como distractores de la opinión pública y exclusión de actores claves, como un grupo de narcotraficantes conocidos como Los Salazares, a quienes molestaban las notas de la corresponsal deLa Jornada.

2. Las cinco muertes que nadie aclaró

Cinco muertes ocurrieron después del 23 de marzo de 2017. Dos días después dos jóvenes estudiantes que se tomaban una ‘selfie’ en una carrera de caballos en el municipio de Chínipas murieron supuestamente por el golpe de una avioneta que aterrizó a las prisas; al mes siguiente el piloto dueño de una compañía de aerotaxis y un profesor de artes marciales fueron asesinados, con días de diferencia, en la ciudad de Chihuahua. De ambos se dijo que los habían matado con la misma pistola con la que asesinaron a Miroslava Breach. A fin de año, en una brecha del municipio de Álamos, en Sonora, fue encontrado el cuerpo de un hombre asesinado de un balazo en el pecho, quien se identificó como el sicario que disparó contra la periodista. Estas cinco muertes, aunque fueron relacionadas con el asesinato de Miroslava Breach, no fueron aclaradas por las Fiscalías de Chihuahua ni la federal especializada en delitos contra periodistas, a pesar de que podrían dar pistas sobre quiénes están detrás del homicidio de la reportera chihuahuense.

3. La de Miroslava, una muerte más que cantada

Un automóvil Malibú gris merodeaba por casa de Miroslava desde días antes del fatídico 23 de marzo de 2017. Desde finales de 2016 la periodista Miroslava Breach Velducea hablaba de su muerte más de lo normal e insistía en dejar instrucciones por si ella faltaba para que sus dos hijos no quedaran desprotegidos económicamente. Vivió bajo acoso constante desde el mes de marzo cuando el grupo criminal Los Salazares, y políticos, comenzaron a presionarla a partir de sus publicaciones sobre los vínculos entre narcotráfico y política. Ella conocía bien a esos criminales, se habían criado en el mismo pueblo, y desde 1999 documentaba cómo iban expandiendo su negocio, y su violencia, bajo protección gubernamental. Aunque para nadie era secreto que estaba amenazada, lo dijo una vez ante los encargados a nivel nacional de proteger a periodistas y avisó a su amigo Javier Corral, quien acababa de ganar la gubernatura de Chihuahua, nadie hizo nada. Tras su asesinato comenzó a saberse los poderosos enemigos que había creado por sus publicaciones.                        *

En este esfuerzo por combatir el silencio decidimos no convertirnos en protagonistas de la investigación. Invitamos a periodistas, medios y colectivos aliados a unirse al #ProyectoMiroslava publicando estas historias hechas por muchas manos, difundiéndolas en redes, escribiendo columnas al respecto, profundizando en las nuevas pistas.

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