It: Chapter Two: la genialidad tiene nombre y apellido

It: Chapter Two: la genialidad tiene nombre y apellido

Héctor Jesús Cristino Lucas
Foto tomada de YouTube

Con un 2017 declarado por expertos como “el año del terror” debido a la gran cantidad de películas de este género que no solo fueron elogiadas por la crítica, también un gran éxito en taquilla, como la galardonada Get Out de Jordan Peele, o la divertida Happy Death Day de Christopher Landon, comenzó, paralelamente, lo que ahora llaman “la nueva era de la Kingmanía”. Nada menos que una encantadora fiebre por las recientes adaptaciones de Stephen King como no habíamos tenido desde la encantadora década los años 80.

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Netflix, estrenaba con éxito la fantástica 1922 de Zack Hilditch junto a la excepcional Gerald’s Game de Mike Flanagan, como dos de las mejores adaptaciones que se hayan hecho del maestro del terror en nuestra época actual.

Mientras, en pantalla grande, tanto llegaba la vomitiva The Dark Tower en un intento fallido por acercarse a su famosa saga literaria homónima, como también, en otra sala, se estrenaba lo que algunos considerarían una de las mejores reinvenciones que se hayan hecho de la novela de It.

Porque todos sabíamos de antemano que, aunque la miniserie de los años 90 hizo un tremendo esfuerzo por traspasar los horrores y la genialidad de su autor a la pantalla chica, contando incluso con un grandioso Tim Curry desquiciado salvándola del olvido…  al tratarse del libro más popular y querido de este autor, la verdad, no le hizo suficiente justicia por las limitaciones de la época.

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Por ello, el estreno de la Warner Bros con dirección de nada menos que el cineasta argentino que nos trajo aquella regular Mamá en 2013, Andrés Muschietti, no se trataría de una adaptación más del montón dentro de esta nueva fiebre injustificada, sino de una importantísima transición de formatos como pocas veces habíamos visto alguna vez: del libro, a la miniserie noventera; pero ahora, de la miniserie noventera a la pantalla grande.

Y aunque gradual, la película fue considerada poco a poco como un auténtico acierto por parte de sus lectores. Ya sea por considerarla más apegada al material original -más que la miniserie, al menos-, por contar con épicas escenas dignas de una clasificación R, ¿y cómo no? Por la potente e interesante actuación por parte del nuevo Pennywise interpretado por Bill Skarsgård. Transformándose así, en un nuevo ícono del horror actual.

Señores, la fiebre por las adaptaciones de King está más viva que nunca, y la nueva temporada de la serie Castle Rock, con los próximos estrenos de Dr. Sleep o In the Tall Grass este año, solo es prueba de ello: Bienvenidos a la famosa era de la Kingmanía… ¡cómo no! ¿Saben? Estoy comenzando a creer que el nuevo y estrafalario gustito por Stephen King es pura fantochada por parte de sus fans. De los recientes y engañosos fans quiero decir. Y la decepcionante recepción de It: Chapter Two es la manera perfecta para demostrarlo.

La tan esperada secuela nos llega en 2019, y con ella un sinfín de críticas mixtas, tan poco convincentes y algunas tan injustas que me han dejado boquiabierto. Yo, en lo personal, no entiendo quiénes son los que se alzan en contra del film: ¿lectores casuales, fans acérrimos o puro fantoche? Pero lo que sí puedo asegurarles es que ninguno se ha leído una sola novela completa de este autor.

Un sinnúmero de canales de YouTube promulgando críticas vacías y ridículas por el desconocimiento total ya no solo de la literatura de Stephen King -que por sí mismo esto sería sacrilegio- sino por la falta de apreciación y entendimiento que se tiene hacia el género de terror. ¡Qué pena, qué pena!

Por un lado, están los que no dejan, ni entienden ni van a entender dentro de sus cabecitas que el lenguaje cinematográfico es complemente distinto al literario. Y que pasarse horas y horas hablando “que la película omitió, añadió, inventó y cambió” no es una crítica justificable.

Quien basa su argumento en lo que debía o no estar en la pantalla comparando la película con el material original -sea de la obra que sea- pierde su tiempo. Es irrelevante, subjetivo y hasta patético a estas alturas del partido.

Ya lo dije alguna vez en esta misma columna incluso: Con obras de Stephen King puedes esperar cualquier cosa. Que alguna adaptación se jacte de ser lo más apegada posible a su libro no te dice ni te asegura absolutamente nada. Ni que será una buena película, pero tampoco que será un bodrio.

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Puedes crear toda una obra desapegada al material original, como la adaptación de The Shining (1980) realizada por Stanley Kubrick y convertirla en una obra maestra del séptimo arte. O bien, crear una adaptación completamente apegada de la misma novela, como Mick Garris intentó en 1997 y atiborrarla de tantos elementos literarios, que en el lenguaje cinematográfico solo resultan un inminente estorbo. Fue por ello que esta última fracasó.

Lo que deberíamos empezar a entender de una vez y para siempre es que, en ocasiones, no solo se deben cambiar ciertas cosas; ¡es necesario hacerlo!

Pero la peor crítica que ha recibido la reciente It: Chapter Two va más allá de si está apegada al libro o no. Los “expertos y conocedores” de este autor gritan al unísono; gritan con desesperación; con tremenda seguridad: ¡que esta película no es terror! ¡Que esta película es comedia! Pero oigan, si les soy letalmente sincero, ustedes son lo único cómico que me he topado hasta ahora.

No concibo la idea que un verdadero fanático de King; no solo el que ha visto todas sus adaptaciones de cine; también el que lo conoce en literatura… pueda criticar esta reciente película porque se le ha añadido “una fuerte dosis de comedia que desentona y destroza los momentos de tensión”.

O lo que es peor todavía. Esas críticas tremendamente absurdas -y dignas de aparecer en una página de Facebook llamada: “Millenials descubriendo cosas”- que por darle mil vueltas a su ignorancia deciden bautizar a lo sucedido en It: Chapter Two como “El efecto Marvel”. “Una nueva, nuevísima estrategia de la industria actual que consiste en añadirle comedia a una película que debería ser seria para quitarle los momentos de tensión y volverla más familiar”. ¡Venga ya! ¿No les digo que esta gente es lo verdaderamente cómico?

Si bien es cierto que las películas de la Marvel, e incluso más recientemente las de la cadena DC -véase Aquaman (2018) o Shazam (2019)- han optado por añadir cierta dosis de humor en su narrativa para aligerar la carga del argumento, esto no es nuevo ni una “malévola táctica inventada por Hollywood” para arruinar nuestras películas favoritas.

“El efecto Marvel” que algunos nombran, realmente se llama Bathos, y es, de hecho, un mítico género literario acuñado por el poeta inglés Alexander Pope en su ensayo Peri Bathus de 1727 para describir intentos fallidos de sublimidad.

Lo que sería, en otras palabras, generar un anticlímax. La ruptura inesperada de un estilo con otro, o la transición de un género hacia uno completamente distinto en los momentos más álgidos, y que pueden llegar a ser tan planeados o en su defecto, completamente involuntarios dependiendo la obra.

El actual cine superhéroes por supuesto que ha sobreexplotado este recurso, a sabiendas, que el verdadero jefe es el ratoncito más famoso del planeta y su público debe mantenerse de manera rígida en lo netamente familiar. Pero no se puede echar en el mismo saco a la actual película de Andrés Muschietti como una consecuencia directa “del fenómeno.”

Hay quienes dicen incluso que la propia Warner es responsable, junto a sus dos guionistas, Gary Dauberman y Jeffrey Jurgensen, de convertir el horror puro y duro de la primera entrega en algo más “palomero y disfrutable” como una simple comedia sin identidad propia en esta secuela. Pero el argumento no es más que una simple tontería de alguien que juzga inocentemente sin conocer.

Es cierto que It: Chapter Two cuenta ahora con una serie de elementos humorísticos que son notorios a simple vista, pero eso no quiere decir que sea “El efecto Marvel” intentando suavizar la trama hasta volverla más familiar como lo haría la propia Disney. Ni tampoco que se haya convertido en una simple comedia baratona que no se tome enserio a sí misma. Porque, si somos justos, el horror de esta entrega no desciende ni un poco, sino que es más grotesco y visceral que su propia antecesora. El gore y los elementos sobrenaturales son mucho más desagradables e intensos.

Porque Stephen King, es el maestro del terror, claro está… pero algo que no entienden estos detractores de poca monta es que sus historias, irónicamente, no sólo contienen terror.

El libro de It también manufactura una fuerte dosis de fantasía; salta ágilmente a la ciencia ficción cósmica inspirada en la literatura de Lovecraft; es un thriller psicológico de enormes proporciones; surrealista y pesadillesca en gran parte de sus momentos; es violenta y visceral… ¡y por supuesto!, contiene una fuerte dosis de humor negro a través de una historia tan hilarante que me sorprende ahora que todos critiquen esta película por respetar su maldita ontología.

Hasta canales de YouTube especializados en literatura, como el del argentino Martin Rondina, ávido lector y VERDADERO fanático del autor que recomiendo mucho seguir si no lo conoces, lo acepta, lo afirma y lo reafirma.

It: Chapter Two, damas y caballeros, podrá no ser extremadamente fiel con la novela, pero es lo más Stephenkingnezco que se haya podido haber hecho en la pantalla grande. ¡Así es! ¡Esto es Stephen King!

Cada escena y cada elemento añadido ha sido un auténtico acierto porque ha sabido capturar el verdadero estilo de su autor: tan disparatado como hilarante. ¿Saben cuántos directores lo han intentado? ¿Saben cuántos más lo han logrado? Ni siquiera Kubrick tiene este mérito. Frank Darabont tal vez con la maravillosa The Mist (2007); o Mike Flanagan con Gerald’s Game… ¡pero por el amor de Dios, agreguen a la lista ahora a Andrés Muschietti!

No obstante, que esta secuela contenga una fuerte dosis de comedia negra contrastando bastante con su primera entrega no es nada nuevo ni mucho menos ajeno al propio género.

It: Chapter Two continúa más bien con la tradición de ciertas sagas cinematográficas del horror que se volvieron emblemáticas justo por dar el salto al humor disparatado en sus posteriores secuelas, como la grandiosa Evil Dead (1982) de Sam Raimi, por ejemplo.

Luego de una primera parte considerada por los expertos como una video nasty por sus escenas de ultra violencia extrema, llegaría Evil Dead 2 (1987) como una secuela -aunque otros consideren remake– que convertiría los elementos de su antecesora, en una auténtica exageración que elevaría el género a convertirse en algo más que un simple horror cómico; ¡en un horror de corte fantástico!

Y esto es justo lo que ofrece la nueva película de Muschietti: un horror fantástico con tintes oscuros porque conoce a la perfección lo que significa Stephen King. ¿O qué? ¿Acaso ni eso sabían?

Por ello, que se añada la canción Morning Angel de Juice Newton en una grotesca y desquiciada escena con el personaje del viejo leproso, no es ridículo ni tampoco desobedece las reglas del horror. La propia The Last House on the Left (1972) de Wes Craven añadía melodías graciosas en una escena de violación con el propósito de contrastar el momento y conseguir un nuevo nivel de transgresión en su propio estilo exploitation. Es necesario entenderlo.

No obstante, que este sea el verdadero propósito de la cinta no quiere decir que todo en ella sea perfecto. It Chapter Two por supuesto que tiene errores destacables. Una narrativa que, aunque entretenida pese a las casi tres horas de duración, también se torna predecible y hasta cansina. Se frustra en pleno clímax y flaquea a la hora de llegar hasta su momento importante: el desenlace.

El tema del CGI, que tanto critican de aquí para allá, sobre si se ve falso o poco creíble, se los compro, porque es cierto. Pero oigan, ¿qué acaso esto no es una problemática que viene arrastrando desde su primera parte? Es lo que ofrece la Warner Bros, y en materia de superhéroes también es su punto débil.

En cuanto al diseño de criaturas, hay quienes les gustan y hay quienes las aborrecen. Pero la verdad, a mí me han parecido encantadoras. Cada una de ellas tiene un estilo tan exagerado y hasta hilarante que definitivamente parecen una extraña combinación, a manera de homenaje, entre los engendros de Sam Raimi y los del mismísimo John Carpenter. Grotescos y divertidos.

Pero si hay que ser justos… todo lo demás; absolutamente todo, es pura genialidad que opaca hasta sus propios defectos. Vean las estupendas elecciones de casting que se han hecho para esta película. Fueron perfectas. Tremendamente perfectas. Tanto por los rasgos faciales como por las espléndidas actuaciones de este nuevo elenco de “Perdedores” versión adulta.

¡Dios! ¡No tienen desperdicio alguno!  Aunque también es cierto lo que dicen por ahí. Si bien contamos con las participaciones de grandes titanes reconocibles en la industria como James Mcavoy y Jessica Chastain -en sus papeles como Bill Denbrough o Beverly Marsh, respectivamente- no son ellos los que terminan dotándole de vida y estilo a esta nueva entrega.

Esos serían, más bien, James Resone como Eddie Kaspbrak, y por supuesto, Bill Hader, como el divertidísimo Richie Tozer. Vaya pedazo de actuaciones y carisma que aportan a la cinta. Lo que vuelve más irónico que todos estos detractores critiquen el humor de la película, cuando de hecho, es uno de los elementos más destacables que posee. Sobre todo, cuando los responsables de transmitirla son este par de talentosos y excepcionales actores.

Bill Skarsgård, aunque con menos aparición en pantalla, ha hecho un mejor y más atemorizante Pennywise en esta secuela que en su antecesora. Me resulta desquiciado y más salvaje. Un auténtico engendro, impredecible y más furioso. Debo admitirlo, me encantó más ahora que antes.

¿Y qué me dicen de ese épico cameo por parte de Stephen King? ¡Fe-no-me-nal! Les juro que desde que lo vimos en la Pet Sematary (1989) de Mary Lambert haciendo de sacerdote, o en la épica Creepshow (1982) de George A. Romero como Jordy Verrill… no había visto un cameo tan glorioso como este.

No sólo es divertido, es tremendamente ingenioso porque todo aquel que ha leído las novelas de Stephen King, sabe a la perfección que no le ha ido muy bien que digamos escribiendo finales. Es la crítica que siempre se la hecho. Y que aparezca aquí auto parodiándose, no sólo es encantador, es una joya trascendental porque hasta profética resulta con la recepción que ha recibido esta cinta por el mismo motivo.

¡Oh mis queridos Padawans! Tengo que decirlo: me ha encantado esta secuela. No es una obra maestra ni el épico desenlace, tan digno y certero como algunos hubiéramos querido para una novela como It… pero vaya que ha salido librada con maestría al capturar el auténtico y hasta complicado estilo de su autor.

It: Chapter Two, con todas sus proezas; con todas sus flaquezas, sólo demuestra dos cosas: Que la actual Kingmanía no es más que pura fantochada por parte de algunos intrusos que se dicen llamar “fans acérrimos” … y que la genialidad tiene nombre y apellido: Andrés fucking Muschietti. Anótenlo bien.

Sinopsis:

“En el misterioso pueblo de Derry, un malvado payaso llamado Pennywise vuelve 27 años después para atormentar a los ya adultos miembros del Club de los Perdedores, que ahora están más alejados unos de otros.”

 

*Foto de portada tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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