Gasoducto Tuxpan-Tula sigue sin un futuro definido

Gasoducto Tuxpan-Tula sigue sin un futuro definido

Aranzazú Ayala Martínez
@aranhera
Maqueta del gasoducto Tuxpan–Tula, un proyecto de la empresa TransCanada y su filial mexicana Transportadora de Gas Natural de la Huasteca, que desarrollará la compañía italiana Bonatti SPA.
Foto: Marlene Martínez

El gasoducto Tuxpan-Tula es uno de los megaproyectos que sí se echarán a andar de acuerdo con el anuncio del gobierno federal, pero los habitantes siguen en la incertidumbre de qué pasará exactamente.

El 27 de agosto el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que  llegó a un acuerdo con empresas constructoras de gasoductos para que éstos entren en operación, lo que según cifras oficiales se traduciría en un ahorro de 4 mil 500 millones de dólares.

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Una de las empresas con la que aceptó los acuerdos fue TC Energy (TransCanada), encargada del gasoducto Tuxpan-Tula que atraviesa 3 municipios poblanos: Honey, Pahuatlán y Tlacuilotepec. Desde hace tres años, los habitantes junto con especialistas han señalado que la obra pone en riesgo la biodiversidad del bosque mesófilo de la zona nahua-otomí de la Sierra Norte de Puebla y las comunidades colindantes de Hidalgo, y han denunciado que la empresa omitió en su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) los riesgos al medio ambiente.

A la fecha el gobierno no se ha pronunciado claramente respecto a si moverá el trazo del ducto o no; lo último que dijo el director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, es que estaban en pláticas con la empresa para desviar la ruta tanto del Tuxpan-Tula como del Tula-Villa de Reyes, pero las comunidades no han sido informadas con certeza de nada.

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Bartlett dijo entrevistado al término del informe de AMLO, que de acuerdo con la revista Forbes, el gasoducto Tuxpan-Tula (que tiene un avance del 82%), está detenido porque todavía no se ha realizado una consulta indígena. Sin embargo, en caso de que la consulta se realizara, ya no cumpliría con sus propias especificaciones que establecen que debe ser previa, libre e informada; con una obra con un avance de más de tres cuartas partes, no cumpliría con el carácter de previa.

La empresa constructora es Transportadora de Gas Natural de la Huasteca (TGNH), filia de TC Energy, quien anunció en su sitio oficial el acuerdo con la CFE para poner en marcha el gasoducto Sur de Texas-Tuxpan, que se interconecta con el ducto que atraviesa zona sagrada de los indígenas poblanos.

El polémico gasoducto ha mantenido en suspenso a al menos 18 comunidades que llevan más de dos años en una lucha legal; a finales de 2018 TransCanada anunció que suspendería la obra por los conflictos, pero a mediados de enero de este año, trabajadores de la empresa regresaron a Puebla haciéndose pasar por empleados del gobierno federal que pretendían hacer una consulta para conocer qué pasaría con el proyecto.

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Resistiendo contra el gasoducto

Foto: Leticia Ánimas

Desde finales de 2017 el Consejo Regional de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio Puebla-Hidalgo inició la lucha legal para la cancelación del proyecto que atraviesa territorio sagrado de comunidades otomíes y nahuas.

En entrevista con LADO B, el Consejo relató que en casi dos años han interpuesto cinco amparos, de los cuales sólo una ha sido perdido.

Los juicios de amparo fueron interpuestos en lo referente a la falta una consulta indígena, a las omisiones en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto y lo mismo para la evaluación de impacto social.

En la junta auxiliar de San Pablito, del municipio de Pahuatlán, se consiguió la ratificación de la suspensión total en cuanto al proyecto completo, por lo que el ducto no podría pasar por dicho territorio.

Otro de los amparos fue uno general, suscrito por 18 comunidades indígenas afectadas de Puebla y de Hidalgo. Lo que piden, dice el Consejo, es la cancelación total del proyecto no sólo por las omisiones en la MIA que no contemplan las afectaciones a la biodiversidad, sino por la afectación a los cerros sagrados de los nahuas y otomíes que habitan la zona desde hace cientos de años.

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