De las donaciones fallidas a acciones que sí ayudan, ¿cómo apoyar en...

De las donaciones fallidas a acciones que sí ayudan, ¿cómo apoyar en y tras la emergencia?

Ernesto Aroche | Gonzalo Ortuño

@earoche@periodistagonzo

Cuando los sismos de septiembre de 2017 reventaron las entrañas de Ixtepec y Tepapayeca, la ayuda humanitaria no tardó en llegar a esas comunidades de Oaxaca y Puebla. Nadie imaginaba que parte del apoyo pronto se volvería un problema.

En cuestión de horas empezaron a llegar las donaciones, y en medio de la emergencia, los habitantes se toparon con comida caduca desde hace dos años; medicina con fecha de expiración vencida, o ropa que para las condiciones climáticas estaba fuera de lugar: abrigos invernales, vestidos de 15 años, disfraces, trajes de baño y hasta ropa interior usada.

Voluntarios, defensores y organizaciones humanitarias internacionales coinciden en que el principal error de los ciudadanos que quieren ayudar en una emergencia es empezar a donar o recolectar apoyo sin conocer los daños y las necesidades de las poblaciones afectadas, lo que en ocasiones se traduce en problemas y no en soluciones.

Pero, ¿qué significa donar? ¿Cómo aportar sin entorpecer la ayuda?

Saber Donar —una iniciativa integrada por instancias como UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud, Oxfam Internacional, así como por la Federación Internacional de la Cruz Roja, entre otras— insiste en que la ayuda humanitaria siempre debe respetar los derechos de las personas damnificadas y prestar atención a necesidades específicas.

Una clave básica sería: no donar sin saber a quién vas a ayudar.

Laura Fiallo, integrante de Monapaküy, una iniciativa de desarrollo comunitario que ayuda en la reconstrucción de San Mateo del Mar, Oaxaca, tras el sismo del 7 de septiembre de 2017, ha documentado algunas experiencias exitosas de donación en la región.

“Tuvimos distintas organizaciones que vinieron ayudar y se quedaron durante los meses de la emergencia de los sismos y la lluvia. Las personas de esas organizaciones ayudaron primero a generar cocinas comunitarias en cada una de las agencias (pueblos circunvecinos que también forman parte del municipio), aquí en los barrios y en las secciones del centro”.

Además, menciona, compraron hornos de comixcal para hacer tortillas, y los colocaron en las cocinas comunitarias, tras el colapso.

“Llegaban con frutas, con verduras, eso es muy bueno, porque en vez de que las entregarán por persona las entregaban por grupos de familia, y eso ayudaba a retomar la vida comunitaria, de compartir y cocinar para muchas personas”.

El manual de Saber Donar explica que en una situación de desastre, conocer los daños y las necesidades de la población permite recurrir a fuentes locales que ahorran tiempo y recursos, como fue el caso en este poblado de Oaxaca que se privilegiaron las actividades comunitarias, como es su tradición.

Lo contrario es la donación —tan común— de agua embotellada, por ejemplo. La iniciativa internacional considera que su distribución en las primeras horas de emergencia contribuye a la sobrevivencia de las poblaciones afectadas, sin embargo, su transporte es costoso, y conforme pasan las horas y los días no solo se vuelve insuficiente, sino que genera grandes cantidades de basura difíciles de procesar.

Por este motivo, la recomendación es buscar alternativas más sostenibles según las necesidades y características de la comunidad, como apoyar el transporte de plantas potabilizadoras o camiones cisterna, o quizá donar recursos a organizaciones enfocadas en apoyar la reparación de los sistemas locales de abastecimiento que hayan sido dañados.

Alejandra D’hyver, gerente del programa de acción humanitaria de Oxfam México, explica que lo primero que puede hacer la ciudadanía es acercarse a las organizaciones civiles que trabajan en las zonas afectadas, pues son las que además de tener claro qué insumos se necesitan, también informan cuál es la mejor manera de donar

“Hay organizaciones que pueden estar pidiendo donativos en especie porque están en la zona y es la mejor forma de hacerlo, pero en otras ocasiones no. Con organizaciones que están en Ciudad de México se complica mucho más mover los donativos en especie, y en cambio, lo mejor son donativos financieros, porque simplemente el costo de trasladar, por ejemplo, agua en tráileres supera incluso el donativo en sí”, explica en entrevista.

Los donativos de dinero también implican promover el consumo en la zona afectada, por lo que ayudan a recuperación de las economías locales.

Para el tema del agua, Saber Donar sugiere facilitar a la población materiales adecuados para el tratamiento y almacenamiento como bidones, filtros purificadores y materiales de desinfección.

En San Mateo del Mar, ubicado entre el Océano Pacífico y las lagunas del Istmo de Tehuantepec, también destacó este tipo de ayuda.

“Como aquí nos quedamos sin agua, varias organizaciones como Visión Mundial y otras personas empezaron a repartir filtros para agua, para convertir el agua contaminada en agua sana. Eso lo veo muy atinado”, dice Laura Fiallo.

Escucha antes de ayudar

Otro tip: la ayuda debe complementar y no duplicar esfuerzos, pues cuando ocurre un desastre, ciudadanos y organizaciones se apresuran a cubrir las necesidades inmediatas y es común que se dejen de lado las acciones que se requerirán para apoyar a la localidad a mediano y largo plazo.

Claro que no todas las personas pueden irse por semanas o meses a compartir con los damnificados la vida en el desastre y para entender a detalle sus necesidades y problemáticas, lo que sí pueden hacer, dice Nashieeli Valencia, integrante del Comité Ixtepecano en Defensa de la Vida y el Territorio, es buscar y escuchar a quién conoce la comunidad.

“Recomendaría acercarse a la gente que está pidiendo y necesitando la ayuda. Escuchar qué es lo que necesitamos y apegarte a eso. O sea, si tú dentro de tu despensa tienes algo que la gente te está solicitando, adelante, dalo, y si no lo tienes y no tienes manera de conseguirlo es mejor no dar nada. Es mejor no llevar lo que ya no usas, o lo que ya está apunto de caducar, porque de verdad no tienen idea de los problemas en los que nos pueden llegar a meter”, dice la gestora comunitaria, quien vivió de cerca esas donaciones.

“Una de las cosas en las que habría que pensar y reflexionar es qué significa donar: ¿Dar lo que ya no te sirve, dar lo que no necesitas? No quiero decir que tal vez no sintieron ese gesto de querer auxiliar, pero no eran momentos para mandarnos un vestido de baile, zapatillas, trajes de baño”, agrega Nashieeli.

Gabriela Bejarano, responsable del albergue comunitario que se instaló en la localidad mixteca de Tepapayeca, Puebla, explica la importancia de entender el contexto del otro, el lugar en donde habita y las condiciones ambientales y de alimentación del lugar afectado.

Bejarano, quien también es integrante de la colectiva Mujeres de la Tierra y el Sol, cuenta que la donación de ropa se convirtió en un problema de tal magnitud que fue una de las razones por las que se resquebrajó la organización comunal que se había logrado para atender la emergencia.

Para evitar la donación fallida, los donantes solo tenían que escuchar: Tepapayeca pidió alimentos y material de reconstrucción. Nada más.

Por esta razón, Alejandra D’hyver de Oxfam Internacional advierte que los donativos deben enfocarse en ayudar a los damnificados a recuperar su modo de vida, que siempre se ve afectado.

“Buscamos dar una solución más allá de lo inmediato… los desastres generalmente tienen consecuencias en los modos de vida de las personas. Un huracán que hace que pescadores pierdan sus lanchas o el sismo que hizo que lo hornos totoperos se cayeran”, insiste.

La Cruz Roja, por su parte, recomienda preguntar cuándo sí y cuándo no entregar la ayuda directamente a las personas afectadas, pues hacerlo puede rompe los procesos de organización interna de la comunidad y provocar problemas.

Eduardo Tapia, coordinador de capacitación de la Cruz Roja Puebla, y encargado del centro de acopio y la capacitación en el sismo del 2017, recomienda buscar canales, ya sea institucionales o civiles, para dirigir la ayuda.

Por ejemplo, durante el sismo fue muy común encontrar gente a la vera de los caminos esperando la llegada de despensas, algunos grupos la repartían ahí. Pero al entrar a las comunidades existía el reclamo de que la ayuda no llegaba para todos, y que los que estaban más lejos de los centros de acopio o de la zona de llegada de vehículos particulares no siempre conseguían apoyos.

Luz Rodea, coordinadora de comunicación de la estrategia de respuesta a la emergencia de Oxfam México, considera que la información correcta hará la diferencia para que los donativos sean útiles, pues asegura que lo más común es donar pensando solo en necesidades inmediatas.

“Hay una voluntad de ayudar, que es muy valiosa y no queremos que eso se diluya, lo que queremos es que sepa la gente que tienes que donar pensando en lo que la gente necesita, no en lo que a tí te gustaría dar. La recuperación de la dignidad es tan importante como la acción inmediata”, afirma.

Sobre la desconfianza que puede existir en los ciudadanos para donar dinero, las integrantes de Oxfam México hacen un llamado a las personas interesadas a acercarse a organizaciones civiles, para que puedan conocer sus mecanismos de rendición de cuentas, y así restaurar la confianza en estos apoyos.

Entender para quién es la ayuda

Primero se deben identificar dos momentos: la emergencia inmediata y los días posteriores.

Para el primer caso, la Cruz Roja se enfoca en atender de inmediato la vivienda y los alimentos básicos, explica el coordinador de la Cruz Roja en Puebla, Eduardo Tapia. Esa es una donación que es sencilla de hacer, sin errores.

Para los días tras la emergencia, Saber Donar sugiere diversificar la ayuda alimentaria con insumos productivos que restauren la capacidad de las comunidades para valerse por sí mismas, pues señala que es de gran importancia “evitar que un gran número de personas se vuelva dependiente de la ayuda”.

Bernardo Rodríguez Alamilla, defensor de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, dice que esa ayuda siempre debe tener un enfoque de derechos humanos.

“Cuando inicia este proceso de atención a las comunidades, sobre todo en la parte mixe, observamos que llevan alimentos que por ejemplo eran sopas Maruchan, en comunidades donde no necesariamente tienes acceso a la luz, u otro tipo de alimentos en los que necesitabas luz eléctrica, y evidentemente eran alimentos ajenos a su cultura”.

“Uno entiende que ahí hace falta una perspectiva de derechos para saber la relación que la comunidad tiene con los alimentos. Las autoridades decían ‘es que es una situación de emergencia’. Sí, pero incluso en una situación así tú debes tener una claridad de hacia qué espacios vas a dirigir tu ayuda”.

Voluntarios, defensores y organizaciones humanitarias internacionales lo resumen así: entiende primero que sí es y qué no una donación, no entregues sin saber quién va a recibir y respeta la organización interna tanto de quién tiene experiencia con la ayuda, como de las comunidades.

Mitos y realidades de la donación o ¿qué no debes hacer?

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.