Tlachinollan, refugio contra la cronología del terror

Tlachinollan, refugio contra la cronología del terror

El Centro de Derechos Humanos de la Montaña cumple 25 años. En ese tiempo ha respaldado los casos más peligrosos de Guerrero: violaciones por parte del Ejército, guerra sucia, crimen organizado. Por primera vez han invitado a un funcionario de Gobernación: Alejandro Encinas, quien se respaldó a los padres de los 43, y explicó cómo es que la verdad histórica es insostenible.

Vania Pigeonutt | Pie de Página

TLAPA, GUERRERO.- Epifanio Álvarez Carbajal, padre de Jorge Álvarez Nava, uno de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, habló con estruendo. A casi cinco años de la desaparición forzada de su hijo, le dijo al subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, “¡Ya no queremos que nos digan: estamos trabajando, ¡como padres queremos ver algo!”.

Minutos antes, en el salón Marsil, a pocas cuadras del centro de Tlapa, Encinas se comprometió a encontrar la verdad de lo que ocurrió la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre en Iguala. Caiga quien caiga. Varios nombraron al funcionario, su última esperanza.

El conteo resonó casi de inmediato. “Los pelones”, como les dicen en la Normal Rural de Ayotzinapa a los del primer año —los 43 que fueron desaparecidos en 2014 también lo eran—, gritaron hasta descomponer sus rostros sobrios y solemnes: ¡1,2, 3…43! El público del segundo día del 25 aniversario del Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan, los siguió hasta gritar justicia.

Los asistentes se encontraban de pie. Vinieron en su mayoría de los cuatro pueblos originarios que habitan los 19 municipios de la Montaña: Ñu Savi (mixteco), Me´phaa (tlapaneco), Ñomdaa (amuzgo) y náhuatl—. Todos respaldaron al padre que confesó lo horrible que es escuchar en las víctimas una línea de tiempo de represión y terror de las últimas seis décadas, sufrida por los más pobres de Guerrero.

Los múltiples colores del papel picado con el logotipo de Tlachinollan, las flores de cempasúchil, rosas y flores en arreglos al centro de lugar, dieron una vista alegre a las caras adoloridas por la desaparición, la impunidad y el olvido.

A la basura, «verdad histórica»

Después de presenciar el sincretismo religioso, velas blancas y copales, un ritual prehispánico que antecedió la misa católica de celebración, los panelistas del foro hablaron de los caminos para acceder a la justicia.

Ante ellos, en un presídium que tuvo como invitados principales a los padres de los 43 normalistas desaparecidos.

Encinas explicó lo que han desenmascarado en 8 meses de seguimiento: no existió tal verdad histórica. La que el exprocurador de Enrique Peña Nieto, Jesús Murillo Karam, aseguró con vehemencia. Encinas abrió la posibilidad de que funcionarios como Tomás Zerón, de la Agencia de Investigación Criminal y otros lleguen a la cárcel por encubrir lo que pasó hace casi cinco años.

“El análisis de todas las llamadas telefónicas que se celebraron en los seis primeros días después de la tragedia, donde después de revisar más de 84 millones de llamadas telefónicas fuimos depurando la información para tener claramente establecido hoy la red. (Esto) reveló cómo se comportaron los grupos delictivos esa noche y cómo se hizo la operación: el proceso de desaparición de los muchachos”, recontó.

Esto permite desmentir las versiones de que los estudiantes tuvieron comunicación con cuerpos policiacos. No hubo ninguna. Y demostró que la presencia de las autoridades y los elementos de Cocula fue absolutamente marginal. Y no: no se movieron hacia esa región del estado de Guerrero, como aseguró la administración pasada.

Atentos estaban además de Jarab, Claudia Paz y Paz integrante de la comisión de Seguimiento del caso Ayotzinapa, el ex integrante del Comité contra la Desaparición Forzada, Rainer Huhle y medio centenar de organizaciones y defensores de derechos humanos.

“Después de revisar más de 84 millones de llamadas telefónicas, fuimos depurando la información, para tener claramente establecido hoy la red. (Esto) reveló cómo se comportaron los grupos delictivos esa noche y cómo se hizo la operación: el proceso de desaparición de los muchachos”.

Alejandro Encinas

Foto: Andalusia Knoll Soloff

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*Foto de portada: Andalusia Knoll Soloff

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