Religare records y Dolor de Sombrero: la música como reconexión espiritual

Religare records y Dolor de Sombrero: la música como reconexión espiritual

Foto: Luis Colchado
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

Religare en latín quiere decir vincular, unir muy fuertemente. Gabriel –uno de los fundadores del proyecto– dice que la religión deriva de esta palabra, pero la religión no como una institución sino como una práctica personal de reconexión espiritual. Por eso la recién creada disquera cholulteca se llama Religare Records, que rescata la idea de que para el ser humano esa conexión espiritual es con la música.

“Siempre hay algo que te conecta con la música. El latido del corazón de tu madre es lo primero que escuchas, y ese es el tambor, el baile, que va desde rituales hasta bailar con tus amigos”, dice Gabriel Téllez-Girón Jiménez.

Religare Records nació como una respuesta natural al hecho de que en Cholula y Puebla hay muchas personas haciendo música interesante. Nace después de grabar en el estudio de la casa de Gabriel a varios proyectos, propios y de amigos, y luego de publicar un disco digital de su proyecto solista Amotken en el extranjero.

Una de las cosas que busca la disquera es romper el mito del rockstar: la visión de esas “leyendas musicales” produciendo discos en estudios enormes y caros, que dejan la idea de que para hacer un buen disco se necesita mucho dinero. Religare demuestra que con equipo sencillo y un buen trabajo se pueden hacer grandes cosas.

Para Gabriel no se trata de hacer una empresa con jerarquías, sino más bien de un esquema lineal donde todas las personas que produzcan su material formen parte y construyan una suerte de colectivo, de familia musical.

La disquera independiente se estrena con el álbum La Risa, del proyecto Dolor de Sombrero, integrado inicialmente por dos personas pero que sumó a 12 artistas con diversos instrumentos.

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Foto: Luis Colchado

“Dolor de sombrero”, entre la poesía y el diseño sonoro

La reciente historia de Religare está unida con la del proyecto musical “Dolor de Sombrero”, conformado por Gabriel Téllez-Girón y por Juan Pablo García Gordillo. Ninguno de los dos es músico de formación institucional, lo que consideran que ha sido positivo en la creación de su música.

En noviembre de 2017, Gabriel y Juan formaron una banda improvisada para acompañar en su presentación en Puebla al músico chileno Chinoi. Después de esa experiencia Juan Pablo se dio cuenta de que quería hacer música y le mandó a Gabriel su primer canción por Whatsapp. Tan solo dos meses después, Juan ya tenía nueve canciones escritas y decidieron unirse para grabarlas y producirlas.

El proceso de crear las canciones fue casi intuitivo. “Es como cuando entras a la oscuridad y tus ojos se acostumbran poco a poco a la falta de luz”, dice Gabriel.

Lo que caracteriza a “Dolor de sombrero” es su diseño sonoro. El proyecto ha querido borrar la línea entre lo que se considera musical y el ruido, entre los instrumentos y el diseño sonoro de una película. Esto tiene que ver con la formación de ambos, pues son estudiantes de cine.

Un ejemplo es la pieza Yo, que mezcla un vals oaxaqueño a una velocidad mucho más lenta, mezclado con sonidos de una estación de radio, el ruido de la ciudad y otros samples, además de instrumentos en vivo. En el disco participaron 12 músicos, además de Gabriel y Juan Pablo, que tocan la viola, el bombo legüero, el saxofón, la guitarra barroca, el chelo, la guitarra eléctrica; así como dos voces distintas, aunadas a la batería, el bajo y otra guitarra, además de la voz principal.

La participación de otras personas fue algo que enriqueció la producción musical pues, en palabras de Juan Pablo, cuando invitaban a alguien para que tocara una parte de la canción, después le pedían improvisar y era ahí cuando la canción se abría y evolucionaba.

Asimismo, menciona que hacer La Risa fue como andar en bicicleta por primera vez, porque les exigió toda la atención y toda la presencia.

Para los próximos proyectos que tienen en puerta para grabar en Religare, empezando por el segundo disco de Dolor de sombrero y álbumes para un grupo de post-punk y otro de trip-hop, no quieren repetir la misma fórmula. Quieren salir de su zona de confort, salir del lugar común y encontrar nuevas formas de producir música, grabando en espacios distintos y sumando ideas de otros artistas.

Algo de Dolor de Sombrero:

*Foto de portada: Luis Colchado

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