Medios y la protesta social

Medios y la protesta social

Cuauhtémoc Cruz Isidoro
Foto por: Marlene Martínez

Las protestas por la violencia contra las mujeres, ocurridas el viernes 16 de agosto particularmente en la Ciudad de México, pueden ser analizadas desde diferentes perspectivas. Una de ellas y que sin duda tiene un impacto colectivo, es desde el papel de los medios de comunicación frente a la protesta social.

La cobertura informativa que dan los medios de comunicación tiene un rol importante en el cómo las audiencias perciben las manifestaciones. Veamos. Si una persona totalmente desconectada se hubiera asomado la mañana del sábado 17 frente a un kiosco a las primeras planas de los medios impresos, habría leído titulares como “Se sale de control marcha feminista” (El Sol de México), “Protestan contra la violencia y la desbordan en marcha” (La Razón), “Otra vez, la violencia se impone en marcha” (Excélsior), “Protesta, furia y vandalismo” (Reforma), “Marcha por la equidad de género termina en vandalismo” (Milenio) o “Violencia tiñe marcha de las mujeres” (El Universal). Todos ellos acompañados por imágenes de un grupo de mujeres en arrojando o incendiando objetos. Con toda seguridad esa persona se habría construido una idea de que esa jornada de protestas fue un caos y tendría una percepción negativa de las mismas.

Es cierto que los hechos ocurrieron, eso no podemos negarlo u ocultarlo, pero dentro de aquella tarde también hubo cantos, consignas, cartulinas, mantas y otras formas de expresión, que incluso fueron mayoría al protestar contra la violencia hacia las mujeres. De igual forma hubo imágenes representativas como la de @Bwhithacamara donde se ve a @nerisampi recostada en el piso, mientras otras chicas le arrojan brillantina y acercan humo rosa. Una imagen, desde mi perspectiva, maravillosa que da cuenta de una protesta completamente diferente a la que se veía en las primeras planas.

No digo que los medios no debían informar sobre lo ocurrido en la estación Insurgentes del Metrobús o en el Ángel de la Independencia, sin duda son hechos noticiosos, pero también lo es la manifestación en sí: las mujeres exigiendo justicia ante un contexto de violencia que no parece detenerse. Tan solo en Puebla, mientras sucedía la manifestación frente a la Fiscalía, se dio a conocer que el cuerpo de Judith Abigail había aparecido sin vida.

En el marco de la libertad de expresión y el derecho a la protesta social, los medios de comunicación contribuyen no solo a la visibilización del hecho mismo, sino a la legitimación o criminalización de este y a la construcción de la percepción social de la manifestación. Es cierto que hubo disturbios, pero no por eso se debe perder de foco al problema mismo: en este caso las agresiones contra las mujeres.

Aquellos titulares eran muy similares a los que aparecieron el 3 de octubre de 1968 hablando de Tlatelolco cuando “durante varias horas terroristas y soldados sostuvieron rudo combate” (El Universal) o de “francotiradores” disparando contra el Ejército, o los del 3 de octubre de 2013, cuando grupos de “autodenominados anarquistas” provocaron choques contra la policía. Los medios de comunicación, dice Lorenzo Gómis en su Teoría del Periodismo, “interpreta[n] la realidad social para que la gente pueda entenderla, adaptarse a ella y modificarla” y son ellos los que “deciden qué está pasando, qué imagen de la realidad exterior van a producir y ofrecer a sus espectadores”.

En gran medida, las protestas sociales son reflejo de una problemática social. Desde ahí, el periodismo debe pensarse en su papel frente a la realidad social y cómo puede contribuir a visibilizar problemáticas en torno a otros derechos u otras agendas. Un buen ejemplo en torno a la agenda de igualdad fue la cobertura que diversos medios le dieron al mundial de futbol femenil.

Por eso, es importante detenernos a reflexionar al interior de los medios de comunicación, en los espacios de formación de los próximos periodistas y a nivel de las audiencias, qué realidad social estamos construyendo y si ésta responde a una construcción plural, diversa y equilibrada. El contexto actual demanda del periodismo no sólo su función de vigilante frente a la democracia, sino también de altavoz frente a las problemáticas sociales.

*Foto de portada: Marlene Martínez

Cuauhtémoc Cruz Isidoro, comunicólogo por la IBERO Puebla y maestrante en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Actualmente es responsable de Comunicación del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría y es Secretario del Capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (AMEDI Puebla). Se ha especializado en derecho a la información. Chiva y blaugrana de corazón.

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