Crawl: sobre cómo hacer una divertida Serie B

Crawl: sobre cómo hacer una divertida Serie B

Héctor Jesús Cristino Lucas
Foto tomada de YouTube

¿Qué pasa cuando unes a la Ghost House Pictures, mítica productora de Sam Raimi, y a uno de los máximos representantes del Nuevo extremismo francés como Alexandre Aja en una sola película? Por supuesto… ¡una serie B de calidad garantizada!

Luego de que Raimi decidiera producir las películas del uruguayo Fede Álvarez en pos de descubrir nuevos talentos. Ya sea con el asombroso y visceral remake en 2013 de su propio clásico de culto, Evil Dead y la mismísima Don’t Breathe (2016) -uno de los mejores Home Invasion de la última década- llegaría el turno del mismísimo Alexandre Aja para dirigir una más de sus bellezas.

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Maestro del horror francés, se volvió reconocido en este género luego de haber dirigido una psicológica y visceral cinta gore en 2003 llamada High Tension, cuya interesante premisa planteaba la duda de: ¿qué pasaría si quisieras pasar la noche en casa de alguna amistad y alguien desconocido decidiera irrumpir en ella para cobrarse la vida de todos? Alcanzó, por supuesto, un estatus de culto tan grande que Aja no tardaría en llamar la atención de la macro industria norteamericana de Hollywood.

Para 2006 ya estaba dirigiendo The Hills Have Eyes, uno de los mejores remakes que haya tenido el cine de terror a través de la historia, ya sea por un nuevo y mejorado estilo que le implantaría a través de escenas de ultra violencia, o una tensión que nos llenaría a todos de impotencia al ver a una pobre familia sufrir a manos de esos sádicos mutantes del desierto.

Lo mismo para su descarnado remake Piranha en 3D del 2010, que, a diferencia del clásico setentero de Joe Dante, este se convertiría literalmente en un baño de sangre desmedido al puro estilo de la disparatada y mítica Braindead (1992) de Peter Jackson. Toda una cinta exploitation de calidad que, para nuestro siglo, fue tremendamente inventiva.

No obstante, pasa que en los últimos años y luego de tantos éxitos, Aja tuvo ciertos altibajos en su carrera que hasta hace poco le pesaban bastante. No sólo me refiero a su olvidable y nada simpática Mirrors (2008) -que considero la más flojita de su filmografía- sino también a la vomitiva y poco memorable Horns (2014) con Daniel Radcliffe. Porque pese a haberse jactado de ser una adaptación directa de la novela homónima de Joe Hill -nada menos que el hijo de Stephen King- resultó ser una bazofia que nos dejó debiendo bastante sustancia y estilo.

En pleno 2019, el francés regresa con el único fin de reivindicarse a través de una película cuyo argumento ya es un clásico en la historia del cine: el hombre vs la bestia o el hombre vs la naturaleza.

Al puro estilo de la entrañable Jaws (1975) de Steven Spielberg en sus años mozos, pero con el enfoque poco creíble de la mismísima Serie B, Crawl resulta una mezcla entre el disparate de cintas noventeras de animales asesinos como Lake Placid (1999) o Anaconda (1997), con alguna cinta de desastres naturales del tipo Twister (1996) o Dante’s peak (1997).

Hasta el propio Aja ya ha tocado este tema con su hilarante Piranha en 3D, por lo que resulta hasta innecesario para el más obtuso de los pseudo críticos de nuestro siglo mencionar que esta película siquiera debería tomarse enserio.

Pasémonos la lógica y toda ley natural que rige nuestro mundo por las pelotas. Tómate un momento y disfruta de la película, que tu prestigio no se viene abajo por eso. Crawl no es más que una hermosa cinta de Serie B cuyos inverosímiles y hasta patéticos acontecimientos son, de hecho, su irónico encanto; su excelsa ontología. ¡Su maldita razón de ser!

Es lo mismo que ocurrió con la tan criticada The Meg (2018) de Jon Turteltaub, donde lo importante no radicaba en el desarrollo de sus personajes ni mucho menos en la profundidad de su argumento -pero háganle saber eso a los listillos- sino en la acción por la acción. Ver la eterna lucha del hombre vs la bestia en un duelo interminable que pese a sonar estúpido y vacío, algunas películas no salen tan bien libradas al respecto.

Crawl, a diferencia de Grizzly Man (2015), por ejemplo, o a la gran mayoría de cintas de tiburones de la mismísima The Asylum, logra producir una monstruosa tensión y un grandioso suspenso, pese a que las interminables inconsistencias que posee con la vida real sean un protagonista indispensable de su historia.

Es un extraño mérito, lo admito, pero reconocible de igual manera. Porque, a decir verdad, no estamos tratando tampoco con alguna Sharknado (2013), cuyo propósito radica en sobreexplotar su género. Aja por lo menos intenta que te la tomes enserio a veces. De hecho, si queremos encontrarle el paralelo directo, ese sería el grandioso filme de Jaume Collet-Serra, The Shallows (2016), que se ha vuelto ya uno de los mejores exponentes de nuestros tiempos sobre el citado “hombre vs la bestia”. ¿O debería decir la mujer vs la bestia?

En ambas tenemos a una protagonista femenina que no solo debe luchar a capa y espada contra la ferocidad de una criatura de afilados colmillos -ya sea un enorme tiburón o un grupo de cocodrilos- sino también con la implacable fuerza de la naturaleza -sea el océano o un mortífero huracán- si pretende sobrevivir a toda costa.

Pero aun siendo parecidos, también siguen rumbos diferentes. Collet-Serra evita llevar su historia al sinsentido absoluto de este tipo de cintas -aunque tiene sus momentos- y Aja no pretende tomarse la molestia de explicar ciertas inconsistencias que van desde el: ¿cómo es posible que un personaje que ha perdido tanta sangre pueda sobrevivir por tanto tiempo?, o, “¿por qué todos los que no son protagónicos curiosamente solo sirven para ser devorados?”

Esto ni siquiera es un punto negativo. Todos sabemos que en el género de terror, -sean de Slasher u Horror Animal- muchos de los personajes carecen de gran sentido común y solo sirven como mera excusa para ver gore y destripamientos gratuitos. Llega un momento en el que te llevas las manos a la cabeza y no evitas pensar: ¡Por el amor de dios, Aja! ¡Al menos dale cinco minutos al pobre!

Pero cuando llega la hora de la hora, de los descuartizamientos y las mordeduras, no puedes quedar más que satisfecho. Y aunque Crawl no tiene el nivel de una The Hill Have Eyes (2006) ni mucho menos, lo poco que te muestra es de una calidad que tanto rinde homenaje al Nuevo Extremismo Francés como lo adereza por momentos con la acción propia de Hollywood.

Lamentablemente flaquea por momentos al mostrar a los infames cocodrilos. Demasiado CGI que se aleja a la tradición de películas tipo Jaws (1975) o Anaconda (1997) que usaban efectos prácticos bastante alucinantes y creíbles. Pero que, aun así, se vuelven simples detalles cuando la inevitable tensión de su trama pasa a un primerísimo gran plano.

Ahora bien, las actuaciones tanto de Barry Pepper como de Kaya Scodelario haciendo de padre e hija -las únicas actuaciones de la película- es una dupla más que perfecta y conseguida. Por supuesto que al principio cuesta bastante creerles, y hasta no convencen demasiado, pero por fortuna es de ese tipo de cintas que, en lugar de ir decayendo, va de menos a más.

Tanto el personaje de Pepper como el de Scodelario irán creciendo de la misma manera que el suspenso y la trama, por lo que llegará un punto en el que tan solo pensar la posibilidad de perder a alguno será de nervio absoluto. Sobre todo cuando ambos están construidos con el típico arco de Hollywood de “un padre y una hija que resolverán sus antiguos demonios a través de una catástrofe inesperada”. Pero qué va. Aún en su zona de confort, esta historia funciona. ¡Y funciona de maravilla!

En cuanto a manejo de cámara, Alexandre Aja es un loco imaginativo que puede generar interesantes y hasta divertidos planos secuencia que parecen nunca terminar. Llega un punto en la película donde parece que todo se ha resuelto y de pronto, ¡cágate lorito! Nos vuelve a sumergir -literalmente- a otro de sus hilarantes embrollos haciendo uso de todo lo que tiene. Por ello, tanto los cocodrilos, como la tormenta, están tremendamente bien aprovechados.

¿Qué puedo decirles mis queridos Padawans? Esta película es un disfrute de pies y cabeza. Todo un homenaje bien conseguido a las tradicionales cintas de Horror Animal. A las buenas cintas de Horror Animal quiero decir. Por ello, olvídate de los academicismos y prepárate para lo bueno.

Crawl es la muestra perfecta de todo lo que necesitas saber para manufacturar una divertida Serie B. ¡Cómo adoro a Alexandre Aja!

Sinopsis:

“Una mujer intenta salvar a su padre que queda atrapado en Florida durante un huracán de categoría 5. Durante su aventura, ambos se quedan atrapados en una casa que se inunda y que invaden una serie de salvajes depredadores.”

*Foto de portada: YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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