¿Adiós al morenovallismo?

¿Adiós al morenovallismo?

Roberto Alonso

@rialonso

La llegada de Miguel Barbosa al gobierno de Puebla, pero sobre todo su discurso al tomar posesión como gobernador parece sentar un parteaguas respecto a la forma de hacer y conducir la política en el estado.

Su mensaje en la sede del Congreso fue uno de contrastes, en el que se presentó como la antítesis de las administraciones de Rafael Moreno Valle y Tony Gali, de aquel modo de hacer gobierno que encabezaron ambos y que pretendía continuar Martha Erika Alonso mejor conocido como el morenovallismo.

¿Adiós al morenovallismo?
Foto: Gobierno de Puebla

Si hubiera que hacer una caracterización, habría que enumerar como rasgos del morenovallismo la opacidad, la construcción de obras espectaculares, el endeudamiento del estado, el abandono de los sectores más desaventajados, la concentración de la inversión, la lejanía con la sociedad, el espionaje, la persecución y hasta el encarcelamiento de opositores, la sofocación de la prensa incómoda, la captura de instituciones y partidos políticos, y la complicidad con el incremento de la delincuencia y la violencia.

“No más influencias, no más recomendaciones, no más halcones o palomas mensajeras en nombre del gobernador”, pronunció Barbosa refiriéndose a la relación que tendrá con el Poder Judicial.

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“Nunca más la aspiración de controlar la vida del Congreso desde el Poder Ejecutivo estatal”, señaló en alusión a la relación “fuerte” e “institucional” que desea tener con el Poder Legislativo.

“El gobierno que encabezo no tendrá injerencia en la vida interna de los partidos políticos ni en las organizaciones sociales; respetará la crítica, hará autocrítica, respetará a los opositores políticos”, subrayó en contraposición a las prácticas que hubo en el pasado para controlar la vida política, social y económica en el estado.

“Al ejercicio del poder hay que mejorarlo, al poder público hay que quitarle la frivolidad, la fatuidad, la fantochería, la ostentación, la prepotencia, el derroche”, comprometiéndose con un ejercicio virtuoso del poder y con una política que persiga el bien común.

“Soy enemigo de la colusión entre hombres del poder y privados para beneficiarse ambos”, enfatizó al tiempo de manifestar su apoyo a la inversión pública y privada. “Voy a ser alguien muy preocupado y muy vigilante del respeto a los derechos humanos, nunca más una infamia desde el poder púbico”, apuntó.

Ante un diagnóstico sumario de las problemáticas más sentidas en Puebla –inseguridad, desigualdad, pobreza, insuficiencia en los servicios de educación y salud, y corrupción–, propuso un gobierno cercano, incluyente, participativo, tolerante, austero, honrado, transparente, eficaz y eficiente, que combata la corrupción y busque para la sociedad igualdad y felicidad. “Ese es el gobierno de la Cuarta Transformación en Puebla”, sintetizó.

En materia de inseguridad, en boca de buena parte de la población el asunto más alarmante en el estado, Barbosa retomó el dato del INEGI que revela que ocho de cada 10 poblanos se sienten inseguros, y aseguró que su gobierno le devolverá la paz y la seguridad al estado. En torno al flagelo de la pobreza y la desigualdad, habló de la Puebla de los desposeídos y destacó: “cuidando a todos, por el bien de todos, primero los pobres”.

Puntualmente, anunció como primeras medidas la adquisición de mil nuevas patrullas y el incremento de policías estatales y municipales, convenios con los municipios para atender la inseguridad pública, una ley de participación ciudadana, la revisión de expedientes de presos políticos en busca de su libertad, combatir el machismo y la violencia de género, la devolución de atribuciones a las juntas auxiliares, un decreto para eliminar el organismo público descentralizado Ciudad Modelo y auditorías a los  gobiernos anteriores para conocer la verdad sobre la deuda pública, adelantando que esta asciende a los 44 mil millones de pesos.

En campaña, Barbosa fue el candidato que mayor distancia tomó del morenovallismo al grado de presentarse como la opción que desmontaría los abusos cometidos en los ocho años de aquella forma de ejercer el poder. Su primer discurso como gobernador apunta en esa dirección, pero igualmente vimos y escuchamos a Moreno Valle contrastarse con el gobierno de Mario Marín y prometer la transformación de Puebla. ¿Veremos esta vez una forma democrática de ejercer el poder? Veremos.

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