Cierre de ciclos en educación y mover monstruos

Cierre de ciclos en educación y mover monstruos

Imagen de Pily63 en Pixabay
Dr. José Guadalupe Sánchez Aviña

Cierre de ciclos en educación

El pasado fin de semana, los integrantes de dos grupos de las Maestrías en Educación de la Ibero Puebla concluyeron sus cursos regulares. Sentir profundo al despedirlos de las aulas, mensaje sencillo en mi función de coordinador.

No puedo evitar emocionarme al pensar en la tremenda responsabilidad que se tiene como institución educativa, frente a quienes nos confían acompañarlos poco más de dos años de su vida. Etapa que pretendidamente significará una oportunidad de afianzar o modificar posturas de vida, en lo profesional como en la dimensión humana plena, también.

Sin duda quiero agradecer la oportunidad que se nos brinda a quienes nos desarrollamos laboralmente en el campo educativo. El participar de la construcción propia de los estudiantes es un privilegio; especialmente, al formar parte de la Comunidad de una institución educativa profunda y comprometida con la construcción de caminos de esperanza, en la cual, lejos de aplaudir logros académicos “vanos” se nos cuestiona permanentemente sobre el impacto real, aquel que se da en la vida de las personas y en el contexto social que, asimismo, nos da sentido.

Este es mi caso. Sin embargo, habrá muchos más que de una u otra forma coincidamos, no importa si se trata de un profesor, directivo o administrativo; no importa que nuestra actividad se desarrolle en instituciones públicas o sea en financiamiento privado, el privilegio y el compromiso es el mismo. Hay que cumplir con las expectativas de desempeño que la realidad exige.

Mover monstruos

Toda organización desarrolla su propia cultura laboral; las tradiciones y las costumbres afloran cada día. Y en una organización dedicada a la educación, se tiene la obligación de realizar el máximo esfuerzo por transitar a un estado mejor, esto con tal de realizar la tarea de la educación. Así, no importa que sean monstruos de mil cabezas los que se enfrentan, la obligación es hacer el intento por moverlos, de lo contrario la convicción por la educación no es auténtica.

Desde luego, el trabajar en una organización dedicada a la educación debe proporcionar los sustentos necesarios para tener una vida digna, ya que como me dijo alguna vez una persona: “del amor no se come”. No obstante, este tipo de organizaciones serían mejores si, además de ser vistas como medio de supervivencia, se consideraran como entornos que brindan la oportunidad de hacer algo verdaderamente valioso, en beneficio colectivo. El profesor frente a clase, el administrativo que atiende en ventanilla, el funcionario que recibe la oportunidad de acompañar a otros en la tarea, todos son piezas determinantes de lo que se puede esperar de la educación.

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