Músicos Independientes Organizados: en busca de una escena poblana más sólida

Músicos Independientes Organizados: en busca de una escena poblana más sólida

Julio Sandoval
@jota_sand

Una banda toca sobre el escenario. Alrededor, otros músicos hacen diferentes actividades para que, tanto la banda que actúa como el público tengan una buena experiencia. Algunos se encargan del sonido, otros cobran el cover en la entrada, otros más realizan la cobertura a través de redes sociales.

Todo este trabajo se desarrolla con camaradería, pues quienes colaboran en este momento, saben que en la próxima ocasión, serán ellas o ellos quienes estén sobre el escenario.

Esta es una de las escenas que plantea Diana Lara, interprete musical, al hablar sobre MIO (Músicos Independientes Organizados). MIO es un colectivo formado por líderes de bandas independientes de Puebla que busca impulsar sus proyectos a través de la autogestión y ampliar las alternativas musicales en la ciudad, con el claro objetivo de presentar bandas nuevas y originales.

–Creemos que esto puede ayudar a fortalecer la escena artística, mucho más allá de la música. Si una persona se vuelve consumidora de arte independiente o local, hay más posibilidades de que se aventure a conocer más propuestas de ese tipo– dice Diana Lara en entrevista para LADO B.

Diana menciona que en Puebla “no es que falte el apoyo por parte de las instituciones públicas”, pero hay muchos artistas en la lista de espera y eso dificulta presentarse en escenarios masivos como el del Festival 5 de mayo.

–Si no tienes el contacto es muy difícil que te puedan dar una presentación, o al menos no sabemos cómo. Hay algunos otros escenarios, pero somos demasiados grupos en Puebla–.

Uno de los objetivos principales de MIO es fomentar la música original, de autoría propia, pero antes de conseguir un avance en ese tema, estos grupos se tienen que enfrentar a otros mercados musicales más desarrollados en la ciudad, como el de los covers.

–Ya hay un mercado para bandas de covers. Es música que todo el mundo conoce. Sin embargo, la música independiente no es tan conocida. Yo siento que todos tenemos una propuesta, y es la gente la que tiene que decidir si le gusta o no, pero no tenemos tantos espacios como quisiéramos para presentarla–expresa Diana.

El primer concierto organizado por MIO se celebró el 7 de junio en el Foro Cultural Karuzo, apenas tres semanas después de la creación del colectivo. A pesar de llevar poco tiempo existiendo, el grupo ya ha cambiado algunas estrategias en su plan.

Su idea inicial era hacer un concierto el primer viernes de cada mes con tres distintas agrupaciones, pero al ver el interés de otras bandas en unirse al proyecto, decidieron que en el concierto de julio se abrirán los micrófonos para que algunas bandas que no pertenecen al colectivo puedan tocar y conocer  MIO.

Lo planeado por el colectivo va desde conciertos tradicionales en  foros o al aire libre, sesiones online hasta una gira en preparatorias y universidades para invitar a los estudiantes a conocer el proyecto.

–Creemos que los chavos están inconscientemente dispuestos a escuchar y a identificarse con artistas locales que viven una situación sociocultural igualita, que tienen las mismas problemáticas en la misma ciudad.

Quienes busquen integrarse a la iniciativa sólo tienen que cumplir con dos requisitos: el primero es ser una banda con música propia, el segundo es estar dispuesto a colaborar para crecer en conjunto.

–Es importante que quienes quieran integrarse a MIO sepan que no sólo se trata de montar un escenario y de que las bandas toquen. Tiene que haber una aportación y un compromiso con las otras bandas de ir a sus conciertos, de apoyar sus propuestas. Que estén conscientes que un día les puede tocar sólo ir a echar porras o a poner el café en la rueda de prensa.

En el colectivo colaboran integrantes de 14 proyectos musicales, tales como Rocko Arroyo, Música para Gatos, Diana La, RF Nahualli, Teleflora, Relicario, Los Centinelas, Alan González, entre otros. Todos aportan algún conocimiento o experiencia de alguna actividad profesional diferente a la realización de su música.

–Contamos con personas que se dedican profesionalmente a la producción de eventos, a la logística, a la gestión; hay algunos diseñadores gráficos, responsables de escenario, ingenieros de audio, personas que tienen experiencia en el manejo de redes sociales.

La colaboración en el colectivo se divide en tres partes:

La primera implica una cooperación de 250 pesos al mes para diversos gastos, como publicidad o impresión de material, con el fin de obtener una producción y difusión de calidad.

–Es una aportación en realidad baja. Si se invirtiera de manera individual no resultaría, pero si la juntamos entre las 14 bandas, se multiplican los beneficios– aclara Diana.

La segunda forma es de carácter cotidiano, que consiste en la organización de los eventos y el seguimiento de la imagen del colectivo en redes sociales, la vinculación con los medios de comunicación y los contactos con los foros o lugares de presentación.
La tercera se trata de la aportación de conocimiento o de servicios. En esta parte se pone en práctica la experiencia de los miembros en la música. Hay quienes se encargan de la sonorización o de la producción en un evento. En cuanto a los servicios, se refiere a compartir algún bien en beneficio del grupo, como un auto o algún material.

–Puede ser que alguien nos diga: «saben qué, tengo poco tiempo, pero les puedo prestar una camioneta», y de esa manera está colaborando con la movilidad de los instrumentos o de lo que necesitemos.
Para Diana, la escena musical en otros lugares es muy diferente, más sólida, como en Tlaxcala, donde la gente busca más a las bandas originales. O Yucatán, que consume mucho arte local. Músicos Independientes Organizados busca que en Puebla suceda algo similar.
–Sabemos que es un largo camino, pero creemos que esto puede funcionar.

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