Men In Black: International. Sobre el hartazgo del hartazgo

Men In Black: International. Sobre el hartazgo del hartazgo

Foto tomada de YouTube
Héctor Jesús Cristino Lucas

Nacido en la editorial canadiense Aircel Cómics en 1990, por el escritor Lowell Cunnigahm y el dibujante Sandy Carruthers, la historia sobre una agencia secreta llamada “Men In Black” dedicada a proteger la Tierra de amenazas extraterrestres, se volvió de pronto un modesto éxito dentro del mundo del cómic. No tardó demasiado en que otras editoriales se interesasen por comprar esta obra. 

De hecho, luego de su repentino éxito dentro de la casa Aircel Comics, la casa estadounidense Malibu Entertainment terminó comprando no sólo este título sino toda la franquicia, y tras un forcejeo creativo –del que pocos tienen conocimiento–, el último en adquirir los derechos terminó siendo nada menos que el mismísimo Marvel.

No obstante, así como ocurrió con Hellboy, la obra magna de Mike Mignola, el éxito mundial de Men In Black vino hasta que dio su emblemático paso a la pantalla grande. 

Dirigida en 1997 por el cineasta estadounidense Barry Sonnenfield, producida por nada más que Steven Spielberg, y protagonizada por una portentosa dupla de actores como el magnífico Tommy Lee Jones y el simpatiquísimo Will Smith, la película estaba destinada a convertirse –por obligación– en un clásico de la comedia y la ciencia ficción noventera.

Recordemos que el propio Will Smith venía de actuar en otros súper éxitos taquilleros como la explosiva Bad Boys (1995) de Michael Bay o la entretenida Independence Day (1996) de Roland Emmerich, y con una producción como la de Spielberg Men In Black no sería la excepción a convertirse en otro referente más dentro la cultura popular americana.

Tanto así que, lamentablemente, las secuelas eran de esperarse. Pasada la década de los 90 y entrando al nuevo siglo, la franquicia se atrevió a seguir sobreexplotando el título de Marvel a través de una secuela protagonizada, otra vez, por la misma dupla y dirigida de nueva cuenta por Barry Sonnenfield. 

Pero las cosas ya no serían iguales. Admitámoslo, luego de dejar en alto el listón con su primera cinta, volviéndola ya no sólo en un clásico instantáneo sino en un referente cultural, uno esperaría una secuela mucho más sobresaliente y apabullante como lo ocurrido en otras franquicias de ciencia ficción –véase la magnífica Aliens (1986) o Terminator 2: Judgment Day (1991) de James Camerón– pero fue todo lo contrario.

Men In Black II (2002) se convirtió de pronto en esa secuela maldita que sepultó todo ese maravilloso legado de su primera entrega, con tan poco. Esto a través de una historia sosa y descafeinada, sin ningún punto destacable; además de implementar nuevos villanos tan absurdos como poco icónicos –larga vida a Vincent D’Onofrio como el rey cucaracha–. Así, el público y los fans terminaron por jamás volver a pedir una secuela de esta bazofia. 

Culpen el pésimo guión de Barry Fanaro y Robert Gordon; el mal manejo de comedia forzada y patética, o las innecesarias escenas eróticas con Lara Flynn Boyle, pero les juro que jamás en la vida algo pudo llegar ser peor que Men In Black II… o al menos eso creíamos hasta entonces.

Luego de una larga década sin saber absolutamente nada de esta franquicia, y con el mal sabor de boca que nos dejó su secuela, nos llegó una tercera que nadie –de verdad, nadie– había pedido, salvo el propio Will Smith. De hecho, en diversas entrevistas que se hicieron previas a esta cinta en 2012, el querido príncipe de Bel Air aclaró que siempre había soñado con participar en una última parte junto a Tommy Lee Jones para culminar la saga en una trilogía. 

Por ende, Men In Black III (2012), lejos de ser una entrega soñada por cientos de fans que pedían a gritos volver a ver a estos actores repetir sus míticos papeles en pantalla, se convirtió de hecho en un proyecto personal de Will Smith. Hacer una última entrega –escrita y desarrollada por él mismo– y cerrarla de manera personal e intimista de una vez y para siempre.  

¿Y saben una cosa? No es ni por asomo la mejor película de la saga, pero aún y con todas sus flaquezas, con todos sus errores: un guión regular cuyo arranque prometía más de lo que culminó siendo y con un villano que no terminaba de convencer del todo, fue un cierre más redondo y efectivo que la propia Men In Black II

Al menos yo me di por bien servido, porque era el cierre que se merecía la franquicia. Una trilogía con altibajos, pero con punto final. Era todo. Ya no necesitábamos más. Pero, vaya sorpresa… ¡vinieron secuelas!  

Men In Black: International (2019) es el intento innecesario por continuar una franquicia que cerró hace casi una década, sin tener absolutamente nada de lo bueno que nos dejaron sus antecesoras, salvo su propio nombre. Ya no más Barry Sonnenfield detrás de las cámaras y mucho menos Tommy Lee Jones y Will Smith protagonizando la cinta.  

Gary Gray detrás de Straight Outta Compton (2015) o la propia The Fate of the Furious (2017), es quien vuelve a traernos esta nueva aventura donde Tommy Lee Jones y Will Smith son sustituidos por las estrellas del momento: Tessa Thompson y Chris Hemsworth.

¿El resultado? Una historia de lo más absurda y descafeinada que hacen ver a Men In Black IIyIIIunas putas obras maestras. Y ni siquiera es que sea purista de la primera trilogía pero, venga, si las últimas dos no tuvieron la recepción esperada aún contando con todos los elementos que llevaron al éxito a la primera entrega… ¿Qué les hace pensar entonces que funcionaría de la misma manera con algo radicalmente distinto? ¡Ja!

Pasa que ahora todos quieren traer de vuelta la nostalgia de los grandes clásicos y atiborrarlos con elementos nuevos, o incluso contrarios, sin darle el verdadero peso a la historia o a la esencia original. El maldito síndrome de “cuando la necesidad por cambiarlo todo para continuar una franquicia innecesaria te gana más que contar una buena o entretenida historia”. 

Por lo menos Men In Black: International (2019) se toma la molestia de estudiar el estilo definido de Barry Sonnenfield para continuar con la saga. El único mérito a reconocer. La música emblemática, los manejos de cámara y hasta la particularidad de colocarte en las esquinas extraños alienígenas que mejoran y adornan las escenas dentro de estas cintas, son parte de este estilo. 

Pero, aun así, con todo y su halo de “secuela directa”, no nos hagamos los tontos, tampoco. Esto no es más que un remake encubierto. Uno que pretende colar a Chris Hemsworth como un nuevo Tommy Lee Jones y a una Tessa Thompson como el paralelo femenino de Will Smith, sin gracia ni carisma alguna.   

Es el desgaste absoluto de la franquicia, la parodia de Men In Black y el hartazgo del hartazgo que intenta llegarte de la misma forma, pero sin contar con nada de lo que nos hizo enamorarnos de la primera entrega. 

Pero el verdadero desacierto, el acabose definitivo que me hizo repudiar Men In Black: International con toda mi alma, es la corrección política metida con calzador. No es que desacredite la inclusión como política narrativa, pero en serio, díganme, ¿a qué viene eso de cambiar el nombre de “Men In Black” por “Humans In Black” para mejorar “la agencia”? ¿A qué vienen? ¿Qué aportan a la trama? ¿Qué peso tiene eso? ¿Acaso van a acabar con los alienígenas más fácil y rápido por cambiar su nombre? 

Yo les diré qué aporta: ni mierda. Eso aporta. 

En el nombre de la corrección política primero te cambian el elenco masculino de Ghostbusters en 2016 por uno femenino; luego te meten a la Capitana Marvel como una “épica guerrera femenina” más forzada que la escena de las superheroínas juntas en Endgame (2019) que terminarán con Thanos simple y llanamente por ser mujeres –aunque al final no fue así– ¿Y ahora esto? ¡¿Y ahora esto?!

No es que la figura heroica femina no haya existido antes. ¿Qué acaso nadie recuerda a la Agente Ripley de la franquicia Alien o a la mismísima Sarah Connor de Terminator? Parece que ya nadie lo recuerda. Y como estas, infinidad de cintas olvidadas.

¡Dios mío! Aprendan de George Miller y la maestría de incluir un personaje femenino al mismo nivel que uno masculino dentro de una película de acción desmedida como lo fue Mad Max: Fury Road (2015), sin escenas forzadas y con el suficiente peso dentro de la historia.

No sé ustedes, pero Men In Black: International no es más que una broma pesada por donde quiera verse. No sólo es innecesaria porque Will Smith cerró con esta franquicia hace años, sino porque es absurdo continuar con ella al no tener definitivamente nada bueno que contar: historia tonta, predecible y rebuscada. Aunque fue una buena premisa, no es aprovechada en ningún maldito momento. Lo único que valió la pena fue el grandioso Liam Neeson que no amerita presentación. Pero, díganme, ¿cuándo una película no mejora al tenerlo incluido en el reparto? 

¡Cuando se les ocurra algo interesante, vuelvan a intentarlo, pero olvídense de incluir elementos forzados que ni vienen al caso!

Por un futuro sin “Humans In Black”, celebro a toda costa el fracaso de crítica y taquilla que obtuvo esta cinta, como alguna vez celebré la cancelación de la posible saga de Ghostbusters

Men in Black: International… no es más que el hartazgo del hartazgo. Qué fiasco. Qué mal sabor de boca. ¡Men In Black II, te amo!

Sinopsis:

“En esta entrega, los Hombres de Negro, que siempre han protegido la Tierra, deben descubrir un topo dentro de la organización MIB. Para luchar contra unos nuevos malévolos aliens camuflados como humanos utilizarán una gran tecnología”.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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