La migración no la detienen ni militares ni presidentes

La migración no la detienen ni militares ni presidentes

En la ciudad donde López Obrador convocó al acto de unidad nacional, existe una población flotante de migrantes que serán afectados por el acuerdo entre México y Estados Unidos; el gobierno mexicano estaría comprometido a brindarles oportunidades laborales, acceso a la salud, a la educación y proteger los derechos humanos. Mientras, los migrantes cuentan en albergues de la zona los días para su audiencias

Andro Aguilar | Pie de página 

TIJUANA, BAJA CALIFORNIA.- “Valieron madre los puestos, ¿vea? ¿Dónde quedaron los tacos?”, pregunta un hombre joven, de bermudas y cachucha, sobre la calle Constitución, en el centro de esta ciudad fronteriza. Le sorprende que para el acto de celebración de la dignidad nacional, convocado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, fueron retirados 350 puestos ambulantes.

En la esquina de Constitución y Benito Juárez, donde horas más tarde llegaría el presidente, se comenzaban a colocar las vallas metálicas que delimitarán el evento. Las sillas para los invitados aún estaban apiladas. Alrededor de las nueve de la mañana, de los bares y casinos, suena música norteña y reguetón. Grupos de hombres conversan a las entradas de esos negocios. Mujeres que ejercen el trabajo sexual esperan de pie afuera de los locales.

El centro de Tijuana se preparaba para la visita presidencial. Se maquillaba.

Cuatro hombres con chalecos verdes barren la calle. Algunos son de México; otros de Guatemala, Honduras, El Salvador. Tijuana no era el destino de ninguno de ellos pero todos se han ido quedando. Medio año, dos años, tres décadas…

Son migrantes que habitan o colaboran en el albergue Movimiento Juventud 2000; primero fue un espacio para atender a los mexicanos deportados desde Estados Unidos, después, haitianos y africanos que llegaron en grandes concentraciones en 2016, luego a los desplazados internos mexicanos que huyeron de sus tierras en Michoacán o Guerrero por la violencia, más tarde a los integrantes de las caravanas de Centroamérica y ahora a los extranjeros deportados en de Estados Unidos.

En el número 205 de la calle Constitución, a cuatro cuadras de donde se presentaría el presidente, Jan y Claudio, dos haitianos que trabajan juntos en la construcción, conversan sobre su expectativa de quedarse a vivir en México, dicen que harán lo necesario para ello.

“Sólo quiero un lugar de paz, para estar con mi familia, trabajar”, explica Jan.

“Mi intención no fue nunca ir a Estados Unidos, en el terremoto en Haití necesitábamos comida y llegaron soldados”, añade Claudio.

En una mezcla de portugués, español y francés dice que ellos no fuman, no toman, no venden drogas, sólo buscan trabajo, pero Donald Trump no piensa en eso. Y no cree que lo entienda.

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El albergue Movimiento Juventud 2000 es dirigido por José María García Lara, don Chema le dicen todos, un poblano que migró de San Martín Texmelucan en 1985. Desde 2011, comenzó a trabajar con los mexicanos deportados.

El hombre de 47 años de edad apoya a López Obrador, pero admite que las acciones implementadas en su administración les van a afectar a los 17 albergues que atienden a migrantes en Tijuana.

El compromiso mexicano de atender a los extranjeros retornados de Estados Unidos implica más recursos. Esa noticia se suma a la orden de no entregar dinero público a las organizaciones civiles.

José María dice que, actualmente, la manutención del albergue es posible por donativos de otras organizaciones, de México y Estados Unidos.

“Seguimos en espera, a ver cómo se resuelve (el acuerdo entre países) , seguiremos pacientes, que se pronuncien y digan cómo van a apoyar a las asociaciones que atendemos a la población migrante que llega a las zonas fronterizas”.

José María está de acuerdo con la política migratoria del gobierno mexicano. Reconoce que es necesario registrar a las personas que entran. Sin embargo, advierte que no existe corresponsabilidad de los gobiernos de las naciones centroamericanas.

Los migrantes del albergue decidieron estar presentes en el mitín para apoyar al gobierno federal.

“Hemos decidido ser solidarios con el presidente”.

“¿En el tema migratorio el acuerdo es digno de festejar?”, se le pregunta.

“En realidad no hay mucho, solamente que hemos hablado mucho del tema, realmente lo que queremos es hacernos notar, que hemos estado ahí iniciando movimientos sociales”.

El poblano hace un llamado al gobierno federal:

“El punto es que se maneje de forma equitativa, que no se les olvide que hay problemas qué resolver en México, que si bien hay problemas en Centroamérica, yo sé que sí, pero hay que tocar los puntos clave y son sus gobiernos los que tienen que prever por qué están saliendo. Ahí está la raíz de todo”.

Albergue Movimiento Juventud 2000. Foto: Andro Aguilar

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*Foto de portada: Andro Aguilar

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