Godzilla: King of The Monsters. El espectáculo de monstruos definitivo

Godzilla: King of The Monsters. El espectáculo de monstruos definitivo

Foto tomada de YouTube
Héctor Jesús Cristino Lucas

Con la idea de seguir creando nuevos e interesantes universos cinematográficos que la propia casa Marvel popularizó con sus adaptaciones de cómics, nace lo que ahora conocemos por parte de Warner Bros y Lengendary Entertainment como el fascinante Monsterverse.

Nada menos que una serie de reboots en donde los monstruos gigantes más emblemáticos del cine, como Gojira (1954) de Ishiro Honda y King Kong (1933) de Merian C. Cooper, convergen en un mismo universo para verlos enfrentarse por la corona máxima del titán más despiadado.

Y tras una primera Godzilla en 2014 dirigida por nada menos que Gareth Edwards –cineasta que para aquel entonces sólo había hecho la cinta de culto llamada Monsters (2010)– se abría este famoso universo que tanto fans acérrimos de las cintas niponas como amantes del género Mecha o Kaiju, le teníamos de verdad mucha esperanza.

Sin embargo, la crítica no tardó en demostrar su descontento, por lo que el famoso Monsterverse llegó de manera irregular a la pantalla grande. Mientras algunos alegaban que era una cinta bastante oscura y borrosa, donde apenas era posible ver lo que hacían sus personajes, otros, más duros y exigentes, la consideraron una terrible estafa pues de “Godzilla” prácticamente no tenía nada. Casi dos horas sin ver al famoso Kaiju y un arco argumental netamente humano hizo que algunos la consideraran lenta y aburrida.

Luego vinoKong: Skull Island (2017) tres años después, dirigida por Jordan Vogt-Roberts y protagonizada por Brie Larson, Tom Hiddleston y el mismísimo Samuel L. Jackson. Una película de aventuras que fungía como un completo reboot de la historia original, pero que, frente a todo pronóstico, obtuvo una mejor recepción que la propia cinta de Gareth Edwards.

Y aunque era bastante entretenida, también tenía sus detalles: personajes regados sin curso fijo, una comedia metida a la fuerza y un magnífico Kong atrapado en una historia pobre que te hacía añorar la versión de Peter Jackson.

Leer | Kong: Skull Island, de vuelta, el rugido del monstruo

Tuvieron que pasar cinco largos años para tener de vuelta al gran Gojira en pantalla grande, con una épica continuación que incluiría esta vez a tres emblemáticos Kaijus: Mothra, Rodan y King Ghidorah, pero dirigida esta vez por un estupendo cineasta estadounidense que de monstruos –como hemos visto en su antológica Trick or Treat (2009) o en su hilarante Krampus (2015)– sabe bastante: Michael Dougherty.

Pero qué ironía. ¡Qué maldita ironía! Porque, tras la primera semana de estreno, la crítica especializada no hizo más que destruir a Godzilla: King of The Monsters y tratarla como un auténtico despropósito. ¿La queja? Damas y caballeros, justo lo contrario por lo que la mayoría se indignó del Godzilla de Gareth Edwards. El problema pasó de ser que los monstruos salían sólo 10 minutos, a que ahora prácticamente acaparan toda la pantalla.

La verdad no lo entiendo. Las críticas que se han hecho hacia estas películas siempre me han parecido… ¿cómo decirlo sin que suene grosero? ¡Una auténtica mierda sin sentido común! ¡Sin puto sentido común!

Por ejemplo, la queja del primer Godzilla (2014) jamás terminé de entenderla del todo. Es decir, muchos querían ver al gran rey de los monstruos pelear y hacer destrozos sin miramiento alguno, pero nadie entendía el verdadero propósito de esa película. Prácticamente emulaba el estilo de la primera gran Gojira de 1954: una historia llevada por el misterio, el suspenso y el drama humano en su azotadora búsqueda por erradicar al monstruo.

Aunque si bien tenía sus detalles, como haber asesinado a su único buen actor a mitad de la película –¡grande Bryan Cranston!–, también poseía su tradicional toque de crítica social o política sobre los errores humanos con clara alusión a la bomba atómica. Y con un enfrentamiento final que aunque no era nada del otro mundo, tampoco es que estuviera tan mal.

Pero ahora que la secuela ha querido emular la fórmula efectiva de aquellas entregas niponas donde Gojira ya no era el enemigo sino un extraño “aliado” de la humanidad que debía enfrentarse a capa y espada contra toda una tanda de incontrolables monstruos y kaijus… les resulta aparatoso, infantil y sin ningún valor humano. Venga ya, no me hagan reír. ¡Por favor!

Y ni siquiera es que Godzilla King of The Monsters le dé mucho tiempo en pantalla a estos poderosos titanes. De hecho, todo está perfectamente bien balanceado: tanto el factor humano como el enfrentamiento monstruoso. Pero pasa que las épicas batallas, la espectacular banda sonora y los gloriosos efectos especiales hacen ver el resto como meras pequeñeces sin importancia alguna.

Esto es, aunque tenemos una modesta aunque predecible construcción de personajes y unas excelentes actuaciones por parte de Vera Farmiga, Kyle Chandler y Millie Bobby Brown, estos pasan prácticamente sin pena ni gloria, pero no porque hayan sido rezagados a través de un pésimo guión –acartonado, tal vez– sino porque el nivel de epicidad inyectado en esta película ha superado con creces lo que alguien esperaría de una cinta de Godzilla.

Y sé que suena exagerado –a auténtica bazofia– pero lo que Michael Dougherty nos ha traído no es una película más del montón, es el espectáculo de monstruos definitivo. Un acontecimiento que no hemos visto en mucho tiempo. Algunos hasta han afirmando que es mucho más espectacular que la mismísima Pacific Rim (2013), aunque yo no me atrevería a tanto.

Convengamos entonces que desde la magnífica cinta de Guillermo Del Toro, nunca una película de monstruos gigantes –al menos en el rubro norteamericano– había sido tan gráfica y descarnada como para quedar registrada en la historia del cine Kaiju. Y eso es mucho decir.

Por ello, que Michael Dougherty te muestre con lujo de detalle a sus criaturas y las batallas sean las protagonistas absolutas de la película, no es ningún maldito punto negativo. ¿A dónde se pretende llegar criticando una película de monstruos por contener monstruos? Esto es irrelevante.

Además, si se pretende seguir el Monsterverse con lujo de detalle, es bueno saber que cada película ofrecida te muestra un particular sello y estilo que no pretende imitar a otra. De esta manera, si el Godzilla de Gareth Edwards era un drama más enfocado al misterio, y Kong: Skull Island (2017) una cinta de aventuras, King of The Monsters es la lucha definitiva de titanes vs titanes.

Una épica y azotadora lucha que te hará recordar con nostalgia los intentos nipones por unir a cada uno de sus monstruos más emblemáticos en una sola película para verlos enfrentarse, como la ahora infravalorada Godzilla: Final Wars (2004) de Ryuhei Kitamura.

Además, vean los alocados escenarios que maneja esta franquicia. Al menos a mí es lo que más me fascina de este universo. La mezcla espectacular de escenarios en pos de otros nuevos que pueden llegar a ser tan surrealistas e hilarantes como se lo propongan. En Kong: Skull Island con esa mezcla perfecta entre paisajes de Hawái con los de la costa dorada de Australia.

Pero en King of The Monsters con ese alucinante híbrido entre las auténticas calles de la Plaza de la Constitución al lado de un volcán Popocatépetl reconstruido digitalmente. Mientras, nos meten de lleno a Rodan como si fuera uno de los dioses más emblemáticos de nuestra propia cosmogonía. Pero qué gracia mis amigos. Anacronía pura histórico-nipona mezclada con cultura pop. Qué pasada tan surreal. Me ha encantado.

Lo único que quizás lamento un poco es que cada uno de los Kaijus que vemos en esta entrega merecía tener su propia película de origen. Ver a Mothra enfrentarse a Godzilla primero, luego darle espacio a Rodan y dejar a King Gidhora al último, como en los viejos tiempos. Porque todo en una sola cinta es excesivo, y para colmo, recuperar la clásica banda sonora de cada uno e inyectarla como una fuerte dosis de adrenalina es sobredosis tras sobredosis.

Foto tomada de YouTube

Ya lo digo, aunque el resultado final es estridente me ha parecido un auténtico acierto. Porque la franquicia ha tomado un rumbo ingenioso explicando más o menos bien que estas criaturas han estado atrapadas o en estado de hibernación por todo el mundo, haciendo posible que en cualquier instante dos o más de ellas puedan despertar al mismo tiempo, como ahora.

Además, la verdadera tirada del Monsterverse –al menos en su primera fase– es llegar a ver a King Kong, la octava maravilla del mundo, enfrentarse con todo lo que tiene contra Godzilla, el rey de los monstruos. Un auténtico enfrentamiento de titanes; el emblema de occidente vs el emblema de oriente, juntos otra vez como no habíamos visto desde aquella emblemática King Kongvs Godzillade 1962.

Luego de esta explosiva cinta no queda más que sentarse y esperarla con ansias. Hagan sus apuestas que el Monsterverse apenas está comenzado.

¿Que la historia humana es la misma que siempre nos venden sobre la familia disfuncional cuyo conflicto hollywoodense los hará reunirse de nuevo? ¿Que sólo hay gritos y destrucción? Sí, ¿y qué? Es un blockbuster que da justo lo que promete y dentro de su categoría ¡Dios santo, es lo mejor que hayamos tenido de parte de Norteamérica! ¡Gran tributo a la mitología de Godzilla!

Y tampoco es que nos vayamos a casa con las manos vacías, ¿saben? Porque aún en su ajetreado y ruidoso estilo sigue conservando ese halo de crítica medioambientalista y social como siempre lo ha ofrecido la propia franquicia. ¿Qué más quieren? ¿El significado de la vida? ¡Ja!

Creí que no iba a decir esto, pero al igual que la épica trilogía de la TOHO animation, Godzilla: King of The Monsters (2019) de Michael Dougherty le hace honor al nombre y le devuelve el apelativo “Rey de los monstruos” a este mítico Kaiju. No sólo es una película más de criaturas gigantes, es el homenaje perfecto al emblemático Gojira (1954); al hombre que portó el disfraz, Haruo Nakajima (1929-2017); y a este legendario cine.

¡Es el espectáculo de monstruos definitivo!

Sinopsis:

“Esta nueva historia relata los esfuerzos heroicos de la agencia criptozoológica, Monarch, cuyos integrantes se enfrentan a una legión de monstruos gigantescos, incluido el poderoso Godzilla, que enfrentará a Mothra, Rodan y a su máximo némesis con tres cabezas: Rey Ghidorah”.

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.