El oro negro que destruye el norte de Veracruz

El oro negro que destruye el norte de Veracruz

La devastación en Veracruz a causa del fracking, no solo es responsabilidad de Pemex. Hay empresas españolas, como Oleorey de Florentino Pérez, que contaminan y no regresan las ganancias a las mismas comunidades donde destruyen los recursos naturales, actúan con opacidad y poca responsabilidad social.

Majo Siscar | Taula por México y Pie de Página

PAPANTLA, VERACRUZ.- El tufo se siente desde lejos. Un vapor ácido penetra por las fosas nasales, enrojece los ojos, reseca la garganta y baja por el esófago hasta generar sensación de náusea. El arroyo El Cepillo se ha convertido en un flujo de petróleo. Es el riachuelo que da de beber a más de dos mil personas que viven en El Remolino, una localidad rural a orillas del Golfo de México. Reventó una de las docenas de tuberías que serpentean bajo las casas, ríos y cultivos del sureste mexicano.

“En las noches es peor, sube el gas y nos arden más los ojos y para el bebé imagínese, no para de llorar”, dice Julia, una señora que vive a escasos cien metros ladera arriba del arroyo. Pero lo peor es quedarse sin agua. A El Remolino, como en muchos pueblos rurales mexicanos, no llega la red municipal. Así que los vecinos construyeron una canalización que les abastece desde el riachuelo. Cada familia paga una pequeña cuota mensual de mantenimiento, pero no tienen planta potabilizadora, ni estudios que aseguren su calidad. Ahora, con el vertido de petróleo el agua no sirve ni para echarla al retrete.

La riqueza que genera el petróleo pocas veces beneficia a las regiones de dónde se extrae. Francisco Xochicahua, comandante comunitario en El Remolino, Papantla, camina sobre una tubería que chorrea petróleo sobre el arroyo de la comunidad. Foto: Duilio Rodríguez.

El Remolino es una de las 73 poblaciones rurales del municipio de Papantla, la cuna de la civilización totonaca que construyó ciudades monumentales que ahora son reclamo turístico, sobre un subsuelo de petróleo y gas.

Mil años después, 45 por ciento de los habitantes de Papantla sigue siendo indígena. Y 5 de cada 10 viven bajo el umbral de la pobreza y no tienen una tubería que les lleve agua a casa, según las estadísticas del Consejo Nacional de Población. Lo que sí tienen son tuberías de aceite bajo sus pies y pozos entre sus pastos.

No siempre fue así, la historia de la industria petrolera mexicana comenzó justo aquí, cuando en 1868, los totonacas le mostraron al doctor estadounidense Adolfo Autrey de dónde sacaban el chapapote que usaban para ungüentos y pasta de dientes. Fue en esta región donde se instaló la primera refinería del país, en 1880, y a finales del siglo XIX se encontró uno de los grandes yacimientos que permitieron el auge petrolero mexicano: la “Faja de Oro”. Tras tal apelativo, a unos 40 km de Papantla, se instalaron campamentos de las grandes petroleras estadounidenses que luego se convertirían en la ciudad de Poza Rica.

La urbe que podría haber sido Houston, si no hubiera estado en México. Ahora, con solo 200 mil habitantes, Poza Rica es una de las ciudades más contaminadas del país, llena de atascos y dónde los comercios, las escuelas, o las farmacias conviven con pozos petrolíferos.

En otros países las empresas petroleras desarrollaron toda una industria de investigación y tecnología a su alrededor, Pemex se ahogó en la corrupción, la burocracia y el despilfarro. Aún así, en 2005, Papantla contaba 3 mil 220 pozos petroleros en explotación.

El presidente que gobernó entre 2006 y 2012, el conservador Felipe Calderón, abrió la extracción de hidrocarburos a la inversión privada. El siguiente mandatario Enrique Peña Nieto amplió este modelo al promulgar la Reforma Energética en 2013, que además otorgó a la extracción de hidrocarburos la categoría de actividad preferencial sobre cualquier otro uso de la tierra, incluso sobre el medio ambiente.

Petróleos Mexicanos es la empresa pública bajo la que se nacionalizó la explotación, en 1938. En su época de apogeo, Pemex llegó a financiar 40 por ciento del PIB, y la “Faja de Oro” suministraba siete de cada diez barriles que se extraían en todo el país. Foto: Duilio Rodríguez.

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*Foto de portada: Duilio Rodríguez

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