Educación y corrupción. Aquí también tenemos lodo

Educación y corrupción. Aquí también tenemos lodo

Imagen de Igor Ovsyannykov en Pixabay
Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

La Cuarta Transformación (4T) ha traído muchos obstáculos en diferentes ámbitos de la vida, pues todo parece indicar que la primera acción del gobierno de AMLO es detener las prácticas de corrupción, que brincan en todos lados, en todos los niveles y en todas las circunstancias. Así que la decisión de este gobierno fue retirar apoyo a todo lo que oliera a corrupción, y en esta decisión se han visto afectados justos y pecadores.

Hace unos meses, la primera acción que llamó mi atención fue la que se tomó en torno a las guarderías: se decidió que no se daría más dinero a estas, y se sugirió que los padres serían quiénes recibirían dicho dinero para pagar a cuidadores de los pequeños. Ha habido muchas protestas pues, como ya dije en el párrafo anterior, en esta decisión estaban afectadas guarderías que habían realizado prácticas corruptas, pero también las que no lo habían hecho; además de miles de padres y madres de familia que no tenían idea de quién podría cuidar a sus pequeños mientras ellos trabajan y, por supuesto, miles y miles de niños que no recibirían la atención educativa necesaria en sus primeros años de vida.

Después vino el cierre del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), con el argumento de que la evaluación docente se había hecho de tal modo que buscaba desacreditar la labor docente y, así, estaba atentando con la educación de millones de niños y adolescentes.

Sin embargo, el INEE además de evaluar a los docentes, evaluaba muchas otras cosas: instituciones, desempeño de los alumnos, condiciones de las escuelas, desempeño de los directores, etc. Esa información ofrecía un panorama claro del estado de la educación en México, así como los datos para que investigadores educativos tuvieran tela de dónde cortar. Aquí no tengo claro dónde hubo prácticas corruptas, pero el INEE ya no existe.

Casi al mismo tiempo se negoció con el sindicato magisterial, que efectivamente cuida los derechos laborales de los trabajadores del magisterio, pero descuida terriblemente el derecho a una buena educación de los niños y jóvenes de este país. Pues entre otras cosas, hay acuerdos para que todo egresado de una Escuela Normal obtenga una plaza, independientemente de que sus prácticas docentes sean pertinentes para el aprendizaje de sus alumnos. Todo mundo supondría que un egresado de escuela normal es un buen docente, pues ha adquirido herramientas para la enseñanza y el logro del aprendizaje durante su formación normalista, pero en ninguna profesión hay garantía de que al salir de la universidad se obtiene un empleo y se tiene este de por vida.

Todo profesional debe mostrar sus capacidades, conforme pasa el tiempo, y debe continuar actualizándose y preparándose el tiempo que dure su vida profesional, para enfrentar su actividad laboral con pertinencia. No obstante, se ha regresado al otorgamiento y mantenimiento de plazas independientemente del desempeño docente. Prácticas más corruptas que las que se han dado en el sindicato magisterial no he palpado. Entonces, ¿por qué ellos sí y otros no?

También se está trabajando en un nuevo proyecto educativo llamado “La nueva escuela mexicana” que, según los expertos, no tiene mucho de nueva. Por ejemplo, a nivel bachillerato se está planteando la idea de cambiar las formas de aprendizaje en el aula; una idea bastante antigua, pues data del siglo XVII y es de Juan Amos Comenio, a quien se le conoce como el padre de la Didáctica Magna. Otras “novedades” que se plantean para este nivel es que docentes y directivos se conviertan en agentes de cambio de la comunidad en la que está inserta la escuela, haciendo que la misma comunidad participe en estas acciones, así como lograr sanidad financiera y conectividad adecuada. Todos estos son aspectos que ya habían sido señalados en modelos educativos de las anteriores administraciones y por eso no queda claro qué aporta esta nueva escuela mexicana o cómo está tratando de abatir la corrupción.

Es muy probable que todos estos desafíos se estén planteando nuevamente porque no han sido trabajados, operados y mucho menos logrados. Posiblemente porque el ámbito educativo, como muchos otros, está corrompido y empezar a desenredar la madeja es más complicado de lo que parece, pues al mismo tiempo no puede parar de operar. O, como en otros casos, tal vez deberíamos hacer un alto, revisar todos los procesos a fondo y hacer una limpieza profunda antes de echarlos a andar otra vez. Claro está, esta decisión llevaría su tiempo, pero mientras qué se hace con la educación.

No sé cómo le va a hacer López Obrador y su equipo de colaboradores, ya que la corrupción no sólo ensució todo, hizo una mezcla complicada de desbaratar y deshacer; tampoco sé cómo le va a hacer porque a unos los tiene detenidos por corruptos o les están negando recursos, mientras que a otros, con mismas prácticas corruptas, los deja avanzar. ¿Por qué unos sí y otros no? Necesito un poco de claridad para mantener mi convicción con la que fui a las urnas el año pasado.

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