Binario: El mundo 10 años después

Binario: El mundo 10 años después

#Binario

Alonso Pérez Fragua

@fraguando

Hace diez años, Binario nacía como una columna de La Jornada de Oriente, firmada por esquizzo (así con minúscula), seudónimo que utilizaba para escribir en mis blogs. Aunque se podía consultar en formato electrónico (aún pululan algunos textos por ahí), su soporte principal era el papel periódico, ese que te mancha los dedos y que sirve para envolver artesanías.

El mundo ha cambiado mucho en una década, sobre todo aquel vinculado a la tecnología digital. En aquella primera vuelta, Binario enfocaba su atención en la blogósfera, las redes sociales y cualquier herramienta de la red que tuviera el potencial de empoderar a la humanidad.

Así, alguna ocasión reflexionó sobre el papel como bloguero de Fidel Castro (que el Ché lo tenga en su santa gloria) y en otra sobre la popularidad virtual de la disidente cubana Yoani Sánchez. Facebook, Twitter, YouTube y Wikipedia fueron también parte de sus disquisiciones.

El panorama de internet era ya complejo en 2009 y sus actores se contaban por millones. De entonces a la fecha, las transformaciones que experimenta la red casi a diario y la aparición de nuevas tecnologías digitales que afectan nuestras vidas de formas inimaginables, hacen de una columna sobre estos temas una tarea titánica que, sin embargo, intentaremos afrontar de la forma más ágil y mejor documentada posible.

Si bien lo “digital” será el marco general de las diversas entregas a venir, lo cierto es que mi proyecto académico actual acotará los textos en varias ocasiones al análisis y discusión de productos audiovisuales en soporte digital.

Binario, televisión por streaming

O dicho de otra forma, como mi tesis tiene como objeto de estudio a Netflix, mucho de lo que aquí escribiré tendrá que ver con esta y otras plataformas de streaming, con la forma en que las industrias del entretenimiento se están trasformando, y con la manera en que, como público, estamos cambiando nuestros hábitos y lenguaje.

Así, términos como binge-watching, nesting, tuit, post y uberisación pondrán los pelos de punta a lxs lectorxs más ortodoxos de la lengua de Cervantes, mientras que Marshall McLuhan, Carlos A. Scolari, Henry Jenkins y Jeremy Rifkin nos ayudarán a entender qué demonios sucede a nuestro alrededor.

Más allá de lo audiovisual en formato digital, la historia del libro -desde el papiro hasta los e-books– así como la historia de las industrias del entretenimiento tendrán un lugar en esta columna, como también lo tendrán -si el tiempo y el calentamiento global nos lo permiten- discusiones sobre el arte digital en sus diversas formas o sobre realidad virtual y realidad aumentada; debates sobre lo humano y los ciborgs o si vivimos una simulación computarizada; o reflexiones sobre la vida después de la muerte de nuestros cuerpos.

No habrá reseñas puntuales de películas o series de Netflix, Hulu, Amazon Prime Video o de la nueva plataforma de Disney, pero eso sí, habrá recomendaciones sobre a qué producciones hay que poner atención y, claro está, el por qué.

Y precisamente para terminar este texto, los dejo con una lista de cinco producciones originales de Netflix que, por el momento, considero que trazan la historia de esta plataforma que hoy se ostenta como la empresa líder de entretenimiento en línea a nivel mundial, con más de 140 millones de suscriptores y cobertura en todos los rincones del planeta, a excepción de Crimea, Siria, Corea del Norte y China.

Si ya han visto algunas de las opciones al calce, la intención es que el breve comentario  arroje una nueva luz sobre ellas, y si no, espero que con estas recomendaciones tengan algo con qué entretenerse una vez que terminen la nueva temporada de Black Mirror  y antes de que llegue Stranger Things 3 (estreno 4 de julio).

1. House of Cards. Por ser la primera serie cien por ciento original de la plataforma y poner tanta fe en el big data. En otras palabras, por usar la información recolectada de sus clientes para dar luz verde al proyecto, innovar en estrategias de promoción y dar libertad absoluta a la narración, aspectos todos que analizaremos en próximas entregas.

2 y 3. Sense8 y Grace and Frankie. Por el lugar central que ambas dan a la diversidad y a la comunidad LGBTTTI, y a personajes de la tercera edad, en el caso de la segunda. Parece cosa menor, y si bien muchas otras series y películas abordan estos temas o personajes, estos ejemplos son, a mi juicio, los más paradigmáticos que se pueden encontrar en el catálogo, seguidos muy de cerca de Orange is the New Black, que en temporadas más recientes ha volcado su agenda a criticar la privatización del sistema carcelario estadounidense.

4. Bandersnatch. Por lo que significa para los nuevos caminos a emprender por las narrativas digitales. Todo un caso de estudio al que le pueden entrar, para arrancar, a través de este texto de Scolari, experto en el tema y profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

5. Roma. Por el fenómeno social que representó en México y por ser un ejemplo de las tensiones que enfrenta el modelo de Netflix: la renuencia de la plataforma a seguir las reglas no escritas de la industria, a pesar de que, al final, sí se proyectó en salas; los tres premios Oscar a pesar de que, al negarle el máximo galardón de la noche como Mejor película, el establishment mandó un mensaje claro: no eres (aún) uno de los nuestros.

Alonso Pérez Fragua es periodista, gestor cultural y eterno aprendiz de las cosas del arte y del mundo. Actualmente realiza estudios de maestría en Estudios Culturales por la Universidad Paul Valéry, de Montpellier; su tesis tiene a Netflix y a las tecnologías digitales como objetos de estudio. En México cursó una maestría en Comunicación y Medios Digitales, y una especialidad en Políticas Públicas y Gestión Cultural. Melómano, bibliógafo, cinéfilo, maratonista de series, wikipedista y un poco neurótico. Lo encuentras en Twitter e Instagram como @fraguando

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