¿Son vulvas o son semillas? Almácigo, una exposición de Rosa Parrilla

¿Son vulvas o son semillas? Almácigo, una exposición de Rosa Parrilla

Almácigo
Foto: Marlene Martínez
Texto: Ernesto Aroche / Fotos: Marlene Martínez

Donde la modernidad destruyó Rosa rastrea la esencia de la ruina, la pule e intensifica con más vestigios y evidencias.

Julio Broca, texto de sala.

“¿Son flores o son nalgas / estas flores / de lascivo arabesco?” preguntaba hace un siglo el poeta y periodista brasileño, Carlos Drummon de Andrade.

La pregunta resurge en la mente al entrar a Almácigo, exposición de la veracruzana Rosa Parrilla, instalada en la galería Casa de las Culturas Contemporáneas –ubicada en la 2 norte 1006–: ¿Son vulvas o semillas estas piezas de lasciva presentación?

Son ojos de madera, montados en polines apenas blanqueados, horadados por la fuerza, la furia, la paciencia de una artista que hace años que trabaja con los hallazgos, la madera de desecho, lo que la calle ofrece, los encuentros al azar.

Son vulvas abiertas que miran. Un concierto de ellas. O no, son semillas, “aunque en las semillas puede haber erotismo”, reconoce la artista. “Es un almácigo, de ahí el nombre”, un lugar para guardar las semillas, un lugar para sembrarlas, para florecerlas.

Pero es también un concierto de madera pulida, alambres retorcidos, clavos enmohecidos y revividos, marcas y muescas, de diálogos con la forma y las texturas, de hallar dentro de los trozos de madera que Rosa ha recogido, o le han regalado, lo que la veta esconde.

¿Es el arte un discurso monolítico? No al menos con el trabajo que la artista gráfica Rosa Parrilla presenta, y que el diseñador y cartelista Julio Broca curó y montó. El discurso pasa también por el que mira, por el que discute con las piezas.

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Una de sus piezas de la serie Lingotes con signos es un amasijo de cicatrices. “Lo miro y pienso en tortura”, dice Julio Broca. «Yo pienso en escritura”, revira Rosa Parilla. Y yo no dejo de pensar en dolor, pero también en sanación. En cicatrices de lo que fue pero ya no es, de lo que hirió pero ya no está más que en el recuerdo. De zurcido para reparar. De huellas de algo que fue.

No, el discurso no es monolítico.

Almácigo estará instalado hasta el 7 de junio próximo y el espacio está abierto de 9 a 4 pm, de lunes a viernes.

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