Igual que su campaña, Jiménez Merino cierra sin pena ni gloria

Igual que su campaña, Jiménez Merino cierra sin pena ni gloria

Foto: Luis Colchado
Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

A las diez y media de la mañana en El Gallito nadie hubiera pensado que habría un evento de cierre de campaña al ver a cincuenta personas desperdigadas por el lugar, sentadas en la sombra, con gorras rojas.

A esa hora era la cita para la “Marcha de la victoria”, el evento de cierre de campaña del candidato del PRI Alberto Jiménez Merino. Pero no fue sino hasta sesenta minutos después cuando empezó la caminata, y cuando por fin se vio la presencia de cientos de personas con banderas, gorras, playeras y sombreros en apoyo al candidato.  

Bajo el sol y con pocos lugares para resguardarse del calor intenso, las personas esperaban la llegada del candidato que, en ese momento, salía de un desayuno privado con la militancia del PRI en el restaurante La Fonda de Santa Clara, a una cuadra del punto de reunión.

En esos momentos apareció un hombre con una bolsa llena de sombreros con el logotipo del PRI y las señoras corrieron para alcanzar uno, empujándose y jaloneándose. La escena se repitió nuevamente: la pelea por la parafernalia gratis está lejos de dejar de ser parte de las campañas electorales.

Foto: Luis Colchado

Al lugar llegaron pocos camiones. La mayoría de la gente llegaba en grupos pequeños, provenientes de colonias y de otros municipios, demostrando el respaldo a Jiménez Merino en el que, prácticamente, fue su único evento masivo en la ciudad durante toda la campaña.

Hace diez años nadie hubiera imaginado que un magno cierre de campaña del PRI, el partido del poder absoluto, reuniría a menos de cinco mil personas. Lejos quedó el derroche de recursos y la demostración del gigantesco músculo social que hace no mucho tuvo el revolucionario institucional. Lejos quedaron también las arcas públicas.

A las 11:30 de la mañana terminó el desayuno de los priistas. El candidato y su equipo más cercano empezaron a caminar sobre la avenida 11 sur hasta Reforma, acompañados por una banda de viento que tocaba tras sus pasos.

A los pocos minutos el contingente donde caminaba Jiménez Merino con su esposa, su hijo y la dirigencia estatal y local del PRI, se encontró frente a El Gallito con las ya más de mil personas formadas, listas para empezar la marcha.

El río de gente, que en su punto más álgido alcanzó a llenar poco más de cuatro cuadras de simpatizantes del partido tricolor, marchó hasta la 3 sur, donde dio vuelta a la derecha para bajar sobre la calle 5 poniente, donde más priistas esperaban ya al candidato con banderas, música, papeles de colores y porras.

Cuando la marcha iba llegando a su fin, el cantante ranchero Serafín Jiménez, con jorongo y sombrero, interpretó el corrido de Jiménez Merino, canción compuesta especialmente para el abanderado del PRI.

Así, mientras la gente llegaba a abarrotarse a la 5 poniente escuchaba las rimas que hablaban de un hombre “con gran trayectoria, de origen humilde y que conoce a su gente”.

Al término de la caminata hubo un mitin afuera de las instalaciones del comité municipal del PRI, ubicado en el edificio marcado con el número 112,  entre el Congreso del Estado y la Catedral.

Cuando la gente empezó a correr y a gritar emocionada era porque se anunciaba ya la llegada del candidato y su comitiva, quienes subieron al templete atravesando el muro de gente que se empujaba para estar hasta adelante.

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Acompañado por su esposa y otros priistas locales como Lorenzo Rivera Sosa, Lorenzo Rivera Nava, Xitlalic Ceja y Valentín Meneses, Jiménez Merino recibió en el templete a personalidades del PRI nacional: Claudia Ruiz Massieu, dirigente nacional, y Beatriz Paredes Rangel, una de las figuras icónicas del partido tricolor.

Entre los ciento de sombrillas rojas y banderas atiborradas a los pies del escenario era difícil ver a quienes hablaban en el micrófono, por lo que había también pantallas que transmitían los rostros y palabras de los personajes que conformaban un cuadro priista de antaño, tanto así, que parecía un viaje en el tiempo donde la mismísima Beatriz Paredes estaba al centro de la imagen.

Con personajes a su lado como la maestra Hersilia Córdova, la diputada Rocío García Olmedo y el ex gobernador Melquiades Morales Flores, Jiménez Merino fue ovacionado y escuchó el discurso de Claudia Ruiz Massieu.

La presidenta nacional del PRI elogió la trayectoria del candidato y dijo que “una elección extraordinaria requiere un candidato extraordinario”, asegurando que el político originario de Tecomatlán era la mejor opción.

Poco antes de la una de la tarde el evento terminó y la gente se esparció por las calles del centro. En menos de tres horas ocurrió el cierre de campaña del candidato más silencioso de estas elecciones; de cara a un funesto 2 de junio para el PRI.

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