Con la exposición “Se llama Mezcal”, el fotógrafo Rolando Jiménez participó en el Festival Sabores Polanco
Nueve fotografías muestran el proceso artesanal del mezcal en el Festival Sabores Polanco donde el invitado especial fue Oaxaca
Por Lado B @ladobemx
28 de mayo, 2019
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Pedro Matías | Página 3

OAXACA, Oax.- Con nueve fotografías que muestran el proceso artesanal del mezcal, el fotógrafo Rolando Jiménez López participó en la exposición “Se llama Mezcal”.

Se dio en el marco del Festival Sabores Polanco que se realizó en el Campo Marte de la Ciudad de México donde el invitado especial fue Oaxaca.

La exposición fotográfica se inauguró el pasado sábado 18 de mayo en el evento de gastronomía Sabores Polanco en la Ciudad de México donde el oaxaqueño Rolando Jiménez mostró una colección de imágenes que retratan la intimidad de la elaboración artesanal del mezcal y devela algunos de sus secretos.

El fotógrafo originario de Santiago Matatlán revela que creció entre los molinos de piedra y alambiques, con el olor a maguey en el ambiente y las copas en la mesa.

“Conocí la anatomía de esta bebida ancestral desde la raíz”, comentó. Considera que el “proceso artesanal es lo que le da un valor especial a esta bebida espirituosa. “Es decir que no se ha industrializado sino que sigue siendo elaborada por las manos de maestros zapotecos”.

Hizo hincapié en que “el mezcal hoy por hoy es una bebida mejor apreciada, no solo en México sino en el mundo; pero no siempre fue así. “Hace menos de 20 años estuvo a punto de desaparecer por la mal merecida fama y el escaso conocimiento de consumidores que reprochaban la calidad de los destilados”, explicó.

Recordó que “el trabajo en Santiago Matatlán, [su] pueblo, mermó […] Familias enteras se separaron por falta de oportunidades económicas, quienes vivían de la producción del mezcal […] Mis primos, tíos, amigos, y vecinos emigraron a Estados Unidos para sobrevivir […] Todos ellos experimentados y jóvenes maestros mezcaleros, que se vieron obligados a dejar sus palenques solos, abandonaron el trabajo que heredaron de sus padres y abuelos”.

Y agregó: “Estuvimos cerca de perder la herencia que nos legaron nuestros ancestros. Afortunadamente y gracias a personas como tú, que disfrutan la calidad de un buen destilado, la industria artesanal del mezcal está viva.

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