10 de mayo: nada que celebrar

10 de mayo: nada que celebrar

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

El 10 de mayo de 2018 María Luisa y Lucía caminaron solas desde los Fuertes de Loreto hasta la Fiscalía del Estado. “Como locas”, dice María Luisa, llevaron pancartas y gritaron pidiendo que les regresen a sus hijos, desaparecidos el 28 de abril de 2018. Un año después, María Luisa y Lucía marcharon de nuevo, pero esta vez acompañadas de las madres de otras 40 personas que han desaparecidos en el estado de Puebla.

Este 10 de mayo la marcha fue mucho más grande. Casi sesenta personas se reunieron desde antes de las diez de la mañana en el zócalo de Puebla, con lonas y fotografías de sus seres queridos desaparecidos, para marchar desde ahí a la Fiscalía General del Estado y exigir respuestas sobre el paradero de sus familiares. La consigna del día fue clara y brutal: 10 de mayo, nada que celebrar.

Todos forman parte del colectivo “La Voz de los desaparecidos en Puebla”, fundado por Maria Luisa Núñez Barojas y Lucía Linares, mamás de Juan de Dios Núñez Barojas y Abraham y Vicente Basurto Linares, desaparecidos en Palmar de Bravo en la carretera que los llevaría a su casa.

A menos de un año de su creación (30 de agosto de 2018), el colectivo reunió ya a 40 familias de varios lugares del estado como Tepeaca, Xicotepec, Tehuacán, Palmar de Bravo, Cañada Morelos, San Pedro Cholula, Amozoc y Tepexi de Rodríguez.

Las familias caminaron por la avenida Juan de Palafox, bajaron al Bulevar cinco de mayo y siguieron hasta la sede de la Fiscalía General del Estado. El contingente del colectivo llegó a la Fiscalía cerca de las once de la mañana, sólo para encontrar las rejas completamente cerradas. Ahí se hizo un breve mitin donde varias familias hablaron y extendieron las lonas con los rostros de sus familiares desaparecidos en la escalinata a las puertas de la casa de justicia.

Sin personal que se acercara y en completo silencio, la entrada de la Fiscalía rebosó de fotografías, de historias; personas que detrás tienen una familia que viven en la incertidumbre y la injusticia.

En el suelo quedaron las lonas con las imágenes de los rostros de Norma Angélica Ramírez Luna, vista por última vez el 15 de marzo de este año saliendo de su escuela de enfermería en la 11 sur; Valentín Flores Flores, poblano desaparecido entre Sonora y Arizona el 30 de julio de 2018; José Martín Jiménez González, comerciante originario de Amozoc que viajó a Puebla el 22 de noviembre de 2018 y nunca regresó; Karina Jazmin Alducín Rodríguez, desaparecida el 21 de agosto en Tehuacán.

El rostro de Edwin Ariel Reyes Tlalolini, desaparecido en San Jerónimo Caleras el 5 de octubre de 2018; José Raúl Vázquez Montiel, desaparecido el 4 de septiembre de 2018 en Ciudad Serdán; Michel Jiménez Toxtle, desaparecido el 18 de febrero de 2016; Nadia Guadalupe Morales Rosales, desaparecida el 27 de octubre de 2017 en Puebla; Eligio Hernández Ginez, desaparecido el 15 de septiembre de 2016 en Atexcal; Karina García Hernández, desaparecida el 26 de agosto de 2016; y el rostro de Aurelio Alfonso Solís Castañeda, desaparecido el 8 de septiembre de 2016 en Xicotepec, junto con África Quiroga Castro y Roberto Hernández Sánchez.

Además de estas personas, estaban los rostros de miles de casos más que se han convertido en carpetas de investigación apiladas, pero que también son el motor de lucha de sus familiares. En Puebla los registros oficiales difundidos por el titular de la Secretaría General de Gobierno durante un foro en febrero, revelan que de 2014 a 2018 desaparecieron 2 mil 172 personas.

Casi una hora después de haber llegado a la Fiscalía, integrantes de la dependencia le dijeron al colectivo que podrían pasar siete personas para ser atendidas, pero hasta la una de la tarde nadie había podido ingresar a las instalaciones. Al final las familias dejaron un documento a las autoridades pidiendo una reunión urgente y aclarando que hace ocho meses se habían reunido con el titular de la Fiscalía Gilberto Bernal Higuera y aún así, no han recibido noticias sobre un avance en las investigaciones.

Puebla se sumó al movimiento de la Marcha de la dignidad nacional, iniciado en la Ciudad de México por mamás de personas desaparecidas y en el que cada 10 de mayo reúnen a familias de miles de desaparecidos de todo el país para marchar, exigiendo la presentación con vida de sus seres queridos y un alto a la injusticia y la impunidad.

Si bien en años anteriores algunas familias de Puebla fueron a marchar a la Ciudad de México, este año ya no tuvieron que viajar y lo hicieron aquí, en un estado donde las desapariciones han incrementado y donde los desaparecidos ya no se pueden ocultar.

*Fotos: Marlene Martínez

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