Pet Sematary (2019). Del horror ochentero al horror palomero

Pet Sematary (2019). Del horror ochentero al horror palomero

Foto tomada de YouTube
Héctor Jesús Lucas Cristino

Atención: La siguiente crítica puede contener spoilers.

¡Qué gracioso! ¡Pero qué terriblemente gracioso! Todavía me provoca la carcajada haber leído artículos que hasta hace unas semanas se jactaban de decir que la película Pet Sematary (1989)de Mary Lambert era un producto de tan baja categoría por “sus efectos especiales y sus malas actuaciones”, que hacerle un remake en estos tiempos, era más que necesario. ¡Ja! ¡Y más ja!

Después de su esperadísimo estreno, Stephen King, mejor conocido por todos como el maestro del terror, se pronunció a través de una entrevista concedida por la Entertainment Weekly para dar su tan apreciada opinión al respecto. Y para sorpresa de muchos –para sorpresa mía, por supuesto– sus palabras textuales fueron: “Es una película adulta y madura. ¡Es simplemente genial!”

¡Vaya! ¿Recuerdan que, en mi artículo Pet Sematary Kingmanía sobre remakes y adaptaciones dejé muy claro que con adaptaciones de Stephen King –no importa si el producto sea fiel o no al material original– se podía esperar prácticamente cualquier cosa? Bueno, al parecer olvidé decir que eso también incluía a sus propias declaraciones.

Me sorprende que King, quien defiende a capa y espada este actual producto tan diferente del clásico –tan distante del libro, ¡por Dios!– sea el mismo King que enfureció con Kubrick en 1980 por haber modificado The Shining a la hora de su transición a la pantalla grande. ¿Pero qué, estamos todos locos o qué?

Yo no soy ningún purista ni de King ni de Kubrick ni de las adaptaciones fieles, eso lo he dejado claro más de una vez. Yo soy de los que piensa que si el cambio es para bien; si el cambio mejora o propone un camino igual o más interesante, importa un rotundo pepinillo si transgredes o modificas hasta la médula el material original. Es decir, hasta se agradece cuando las propuestas son arriesgadas y funcionales.

Vean lo ocurrido con el remake de Suspiria (2018) del italiano Luca Guadanigno. Un producto tan diferente al clásico de 1977 que, pese a tener a un Dario Argento insatisfecho, terminó siendo una versión alternativa fresca y hechizante.

Algo que por supuesto, no puedo decir del nuevo remake de Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, porque además de mentirles se me revolvería el estómago de sólo intentarlo. Y me quedo corto.

Pasa que a veces el cambio, en lugar de mejorar; de innovar o proponer, transgrede tanto la materia prima que el concepto sustancial empeora y termina hundiéndose sin piedad en el noveno círculo del infierno: el de los traidores.

Aunque Stephen King le haya dado el visto bueno, a esta nueva adaptación le queda muy grande el nombre de Pet Sematary en su título. En realidad, le queda muy grande el apelativo “película de terror”, si les soy letalmente sincero.

Admito que hay detalles que han sido rescatados de maravilla en esta nueva versión y que podrían incluso superar al clásico de 1989. La ambientación, por ejemplo, es uno de los puntos más grandes que tiene a su favor. No sólo mejora la experiencia; consigue una atmósfera malsana y escabrosa que es hasta encantadora en gran parte del metraje.

Lo mismo ocurre con los espléndidos efectos especiales. Para los entendidos de los ochentas, recordarán muy bien que el film de Mary Lambert era escabroso y excesivamente gráfico cuando se lo proponía. Sobre todo, con el desarrollo de personajes tan emblemáticos como Zelda o Víctor Pascow.

Esta nueva versión no pretende superar los niveles de su antecesora, pero al menos no los reduce. La violencia y el gore están perfectamente intactos que hasta se respira cierto respeto a la obra King. No obstante, poco o nada puede ser destacable de esta nueva adaptación además de esto.

Uno de los puntos que más se criticaban de la primera versión, por ejemplo, eran sus actuaciones; había quien decía que eran propias de amateurs. Esto debido a que la mayoría, incluyendo los protagónicos, Dale Midkiff y Denise Crosby –quienes daban vida al matrimonio de los Creed– eran actores propios de series o telefilms.

Y aquí viene lo verdaderamente gracioso.

El remake lo encabezan Jason Clarke –EverestTerminator Genesis– y Amy Seimetz –Alien Covenant, Stranger Things– quienes, apesar de tener una trayectoria más reconocida en la industria que aquellos “amateurs de televisión por cable”, me alegra anunciar, no han podido alcanzar ni el drama, ni mucho menos el carisma que los primeros protagónicos dejaron para la posteridad.

Habrá quienes digan que esto es debido a la época nostálgica más que al talento, pero vaya que se equivocan.

Si bien el encanto de la década ochentera ayudó a elevar el querido estatus de “clásico irrepetible” al Pet Sematary de Mary Lambert, las actuaciones tanto de Midkiff como de Crosby fueron pieza clave para su éxito y esta nueva adaptación es prueba de ello.

La novela, además de contener una fuerte dosis de horror sobrenatural que cala hasta los huesos, también era un drama psicológico de espléndida categoría. Y gran parte de sus momentos –insoportables y terribles momentos– descritos en sus páginas, fueron trasladados con éxito en la versión de 1989.

La escena del pequeño Gage Creed yendo directo hacia su muerte en la peligrosa carretera; la reacción de impotencia del padre y de la madre al darse cuenta que no pudieron hacer nada. Y, ¿cómo no? La impactante escena del funeral que aún ahora causa pesadillas, son sólo una pequeña muestra que vuelven al clásico una obra tan insuperable en todos los niveles.

Aún con sus flaquezas técnicas, podía llegar a ser genuinamente aterradora, y al poseer a un magnífico Stephen King detrás de su guión, estas escenas se volvieron odas a la transgresión absoluta por ser difíciles de olvidar. Todo, precisamente, por la calidad de sus actuaciones.

El remake, aunque se arriesga cambiando la muerte del personaje de Gage por el de su hermana, Ellie Creed –interpretada de maravilla por Jeté Laurence– no logra nada monumental ni emblemático con ello. Sólo una nueva alternativa que, aunque interesante, pasa sin pena ni gloria.

De hecho, comete un terrible error, ya que la muerte del pequeño era lo que le daba la fuerza necesaria a esta historia.

Con Ellie, todo se difumina en una “lastima” pasajera e insignificante cuya muerte hasta resulta exagerada. Percibes un halo de pretenciosidad enorme por parte de sus directores al querer sorprenderte a la fuerza que, paradójicamente, terminas ignorándolo por completo.

¿Qué es más genuinamente efectivo? ¿Ver un camión desprender su parte trasera y pasarle encima a una niña, cuyo cuerpo, para colmo de males, está intacto y sin rasguño en medio del camino mientras los padres no emiten reacción alguna; o ver a un pequeño zapatito ensangrentado rodar por la carretera mientras un padre grita de dolor en medio de una de las mejores elipsis que se hayan filmado en la historia del cine?

Mary Lambert, pese a sus evidentes limitaciones de época, da toda una cátedra de dirección y supera con creces al remake sólo por el manejo de esta escena. Pero también del suspenso y misterio que se entreteje sin problemas a través del drama y excelente desarrollo de su guión.

En cambio, su remake, convierte una excelente historia en una pobre aventura de misterio fácilmente olvidable que flaquea tanto al otorgarle cabida a esos molestos screamersque son más propios de esta nueva generación.

Y aunque los cambios pintaban para una experiencia fresca e interesante, como lo ocurrido con la última adaptación de It (2017) de Andrés Muschietti que omitió, agregó y creó una excelente película pese a las modificaciones del libro y la teleserie, Pet Sematary de los directores Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, queda reducida a una cinta promedio de terror que no tiene chispa, ni carisma, ni alma… sólo un gato al que todos aman por tener su propio Instagram.

Con esto no digo que sea una mala película; sólo una cumplidora. No una destacable, pero sí una entretenida. Y es terrible aceptarlo en medio de esta nueva fiebre por la “Kingmanía”. Luego de excelentes ejemplos que nos ha llegado en los últimos años, como 1922 ó Gerald’s Game (2017) de la casa Netflix, uno esperaría mucho más de una productora como la Di Bonaventura Pictures, pero vaya decepción.

Pet Sematary (2019), con toda pretenciosidad, sólo es capaz de demostrarnos dos cosas. Uno: que con adaptaciones –y declaraciones– de Stephen King puedes esperar lo que sea. Y dos: que aquella lejana película ochentera que tanto criticaban esos eruditos hasta el cansancio –para beneficio de los verdaderos fans– no era tan mala ni amateur después de todo. ¿Quién iba a decirlo? Esta es la verdadera maldición: del horror ochentero al horror palomero.

¡Mierda!

Sinopsis:

“El doctor Louis Creed (Clarke) se muda con su mujer Racher (Seimetz) y sus dos hijos pequeños de Boston a un pueblecito de Maine, cerca del nuevo hogar de la familia descubrirá un terreno misterioso escondido entre los árboles. Cuando la tragedia llega, Louis hablará con su nuevo vecino, Jud Crandall (Lithgow), desencadenando una peligrosa reacción en cadena que desatará un mal de horribles consecuencias.”

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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