La soledad de Cárdenas y los contratiempos de Morena

La soledad de Cárdenas y los contratiempos de Morena

Juan Manuel Mecinas

@jmmecinas

Si se atiende al inicio de las campañas del pasado fin de semana, estamos a punto de presenciar 60 días de insoportable propaganda sin ideas, sin propuestas y de una guerra sucia que solo sacia el ego de asesores abusivos y de políticos de medio pelo.

Hay malas noticias para Enrique Cárdenas. Como se ha advertido en este espacio, lo dejarán solo. El primer día de campañas fue solo la prueba de que los partidos que lo apoyan ni siquiera cumplirán con las formalidades. Panistas y perredistas se ausentarán de mítines, no harán política, no hablarán, no operarán, no negociarán y no promocionarán a quien consideran un extranjero. Los panistas tradicionales, que tanto criticaron a los morenovallistas por hacerle el vacío a Eduardo Rivera, han decidido sacrificar a Cárdenas al comenzar la campaña. Las elecciones los igualan.

Del lado de Morena la cuestión es más complicada: cómo lograr que los oportunistas apoyen a Barbosa y no se refugien en Cárdenas. La política que implementa el otrora senador y su equipo es de puertas abiertas; sin filtros, sin discusión. Los números aún les dan la ventaja que consideran inalcanzable, y los barbosistas calculan que el desgaste político que les acarrea aceptar en su plataforma a tirios y troyanos es mejor que dejar que los pocos o muchos votos de quienes ahora se suman a Barbosa vayan a parar a la campaña de Enrique Cárdenas.

Enrique Cárdenas y Luis Miguel Barbosa en la contienda electoral 2019
Tomada de senado.gob.mx

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No será por mucho tiempo. Después del debate no habrá más adhesiones indeseables y las puertas se cerrarán.

Cárdenas y Barbosa saben que el campo de batalla es disparejo y que favorece al oriundo de Tehuacán. Barbosa tiene estructura, recursos y arrastra una lógica de victoria que ni los priistas ni los panistas niegan. Pero los factores externos son los que pueden transformar la batalla. No es la misma elección que en 2018. El año pasado, la maquinaria de Moreno Valle resistía el ascenso constante e imparable de López Obrador. En 2019, Cárdenas tendrá que luchar contra todo: contra la estructura de Barbosa, con los pocos o nulos apoyos de los partidos que le entregaron la candidatura como una manzana envenenada y con el corto tiempo de una campaña en la que aspira a ganar la capital y ver qué pasa en el resto del Estado.

El factor de la capital es clave. Los entendidos saben que Barbosa ganó la capital y la zona conurbada en la elección anterior, pero que en el interior del Estado todo fue diferente: victorias aplastantes en los municipios que antes todos miraban de reojo, pero que ahora resultan ser vitales en caso de que la capital sea territorio disputado.

Las alarmas de Morena se encendieron la semana pasada y la orden ha sido clara: hay que cuidar a Claudia Rivera. Los números dicen que ante el descrédito que sufre la presidenta municipal, la elección a gobernador en la capital del Estado puede ser cerrada. Sin empezar la campaña, la ventaja de Barbosa en la capital poblana se había reducido.

Si baja Claudia, baja Morena y Cárdenas mejora. La orden venida desde la Ciudad de México es prístina: cuidar a la Presidenta Municipal. La popularidad de Rivera Vivanco no debe bajar más. No en una ciudad donde el panismo ha ganado elecciones casi sin querer. La Presidencia municipal es clave: una catástrofe, combinada con algún evento que pegue en la popularidad de López Obrador, y la pelea puede cerrarse.

Si eso no pasa, Barbosa será gobernador.

Como se puede apreciar, Cárdenas tiene poco qué hacer.

Puede esperar un milagro. Rara vez suceden. Rara vez.

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