Del campo al campus: un enfoque para apoyar productores locales

Del campo al campus: un enfoque para apoyar productores locales

Beatriz Del Castillo

El patio que tradicionalmente ve pasar cientos de estudiantes y profesores, los días miércoles da cabida a pequeños puestos que ofrecen helados de maíz, salsas artesanales, miel de abeja, verduras, frutas y otros productos, como parte de un proyecto que busca fomentar en la comunidad universitaria el comercio local, justo y localizable.

Además del punto de venta, el proyecto U-Market permite a los productores y artesanos aprovechar la asesoría de académicos para adquirir conocimientos y habilidades en la dimensión humana, técnica y comercial, a fin de consolidar sus emprendimientos.

Uno de los productos que llama la atención es el de los helados de maíz que comercializa la cooperativa Cotitla, integrada por productores de maíz de San Mateo Ozolco –comunidad ubicada entre el Popocatépetl  y el Iztaccíhuatl–, que busca  conservar las variedades del maíz y aprovechar sus sabores y texturas para la elaboración de postres, bebidas y tostadas horneadas.

“Esto nos ha ayudado a la comercialización. La Cooperativa tiene una heladería en San Pedro Cholula y ha incrementado el número de clientes, porque nuestros clientes de la universidad van a visitarnos”, explica Leobardo Téllez Pérez, integrante de la cooperativa.

Fue hace poco más de tres años cuando este proyecto nació en el Decanato de Ciencias Biológicas de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, cuando se  pensó en detectar a productores de diversas regiones, incluidos aquellos que ya estaban trabajando con las áreas de biología ambiental, biotecnología y agronomía, para invitarlos a participar en esta iniciativa y acercar sus productos a la comunidad universitaria.

La idea era impulsar la economía solidaria, pues en lugar de comprar productos en un supermercado a mayor costo por los intermediarios que intervienen en la comercialización, la comunidad universitaria podría hacerlo directo en el campus, pagando menos y beneficiando al agricultor. Además se trata de productos naturales, cosechados sin pesticidas o procesados sin químicos, elaborados de manera artesanal, lo que podía impactar positivamente en la salud.

Después de ocho meses de preparación, el proyecto arrancó con 30 productores quienes, con la asesoría de los académicos, han podido resolver problemas técnicos en sus productos. Un ejemplo es el caso del shampoo elaborado a partir de chile jalapeño y lavanda, cuya creadora tenía problemas con los costos por la manera en la que estaba cosechando y fue un investigador del área de biotecnología el que le sugirió algunas modificaciones para resolverlo.

A lo largo del trabajo con estos productores, los encargados del proyecto se dieron cuenta que en algunos casos no bastaba con atender temas técnicos de producción o aspectos del emprender un negocio, también se requería atender la parte humana para que pudieran consolidarse.

“Nos dimos cuenta que no bastaba atender la parte del emprendimiento o acercarles técnicas de cultivo, que también debía tener un elemento de atención a las personas como tal para que fuera integral. Tuvimos el caso de una pareja en la que uno de ellos sufría una adicción que estaba repercutiendo en todos los ámbitos de su vida, ellos no eran conscientes y al entenderlo pidieron ayuda y desde el área de psicología pudieron trabajar ese aspecto”, narra Maricel Sosa, coordinadora del proyecto.

Los estudiantes y maestros también han mostrado interés en la iniciativa, invitando a conocidos y familiares a ingresar los miércoles para adquirir productos, además de cambiar sus hábitos de consumo para adquirir de manera fija algunos productos en el campus.

“Yo compro el huevo orgánico que tiene un mejor sabor en comparación con los del super; también el aguacate lo compro verde y sí me dura 4 o 5 días y no se pone negro, también verdura que me gusta porque sé que no tienen químicos, que realmente es verdura que me hace bien”, cuenta Yolanda Jaimes, parte de la comunidad de la Universidad.

Con la experiencia de estos años, se está trabajando en la elaboración de un manual de acompañamiento a los productores que aborde tres áreas: desarrollo humano, emprendedurismo y nivel técnico. Igualmente, ya se trabaja en mediciones específicas de los impactos del programa para poder perfeccionarlo.

Parte de las mejoras que se valoran en este esquema es definir el periodo en el que los productores pueden participar en el programa para que haya un cierre y se dé cabida a otros proyectos interesados en sumarse. También se plantea realizar ferias itinerantes en otras sedes universitarias para poder ampliar el número de participantes en el esquema y resolver así la limitante del espacio.

Asimismo está pendiente vincular al área de nutrición en el proyecto para poder realizar una campaña conjunta y se amplíe la difusión de los beneficios que puede tener el consumir el tipo de alimentos y productos que se encuentran en U-Market, pues aunque existe una iniciativa para mejorar la salud de los universitarios llamada “Reto por tu Salud”, no están vinculados.

*Fotos tomadas de U-Market

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