Cárdenas: la campaña decepcionante

Cárdenas: la campaña decepcionante

Juan Manuel Mecinas

@jmmecinas

Que Barbosa camina como gobernador, despacha como gobernador y manda como gobernador, parece algo innegable. Y que Enrique Cárdenas está sumido en el papel de perdedor es también algo que pocos se atreverían a discutir. Cada uno ha asumido el papel que el entorno le ha hecho creer y que los números le sugieren.

Enrique Cárdenas en campaña

Tal vez lo más preocupante para Enrique Cárdenas no es el papel que asume Barbosa, quien desde el inicio de la contienda es el favorito para quedarse con la silla principal de Casa Puebla. Después de un mes de elecciones, el problema mayor de Enrique Cárdenas es el papel que Enrique Cárdenas ha asumido durante la campaña.

A todos sorprendió que la semana pasada mostrara su enojo con la prensa y les sugiriera que entrevistaran a Barbosa sobre su patrimonio y no a él sobre una campaña negra. Y sorprendió porque, por primera vez, Enrique Cárdenas confrontaba al poder, y eso es precisamente lo que le hace falta ahora mismo -y desde el inicio de la campaña.

Pero Cárdenas tiene dos problemas: que no lo sabe y que el saco en el que está metido le permite poca crítica al poder.

Era un galimatías que ya más de uno advertía: ¿cómo es que Enrique Cárdenas va a criticar los excesos del poder, el acarreo de personas y el uso de instituciones desde el partido que eso ha hecho en los últimos ocho años en Puebla? Se trataría de un balazo en el pie, y Enrique Cárdenas no se lo ha dado, no se lo va a dar y no pretende dárselo.

En esa negativa, es obvio que transite como un candidato gris: no critica lo anterior y no propone soluciones. Por ejemplo, ¿Está en contra de la deuda pública que se adquirió en el morenovallismo? Porque su principal contrincante lo está, pero Cárdenas no lo sabe o no lo quiere decir: que el morenovallismo endeudó mucho al Estado y eso condicionará su futuro.

¿cómo es que Enrique Cárdenas va a criticar los excesos del poder, el acarreo de personas y el uso de instituciones desde el partido que eso ha hecho en los últimos ocho años en Puebla?

Se trata de un botón de muestra y es una cuestión simple: ¿cómo criticar al morenovallismo sin morderse la lengua? El activista, el académico, el candidato independiente, podía hacerlo. Enrique Cárdenas, el candidato de Acción Nacional tiene que defender lo hecho por Acción Nacional o al menos pasar de puntillas en los temas que menos benefician a Acción Nacional; pequeña diferencia.

En suma, el problema de Cárdenas y la soledad con la que deambula por el Estado -en las pocas giras que realiza- dejan ver el error al aceptar ahora mismo ser el candidato de Acción Nacional.

Enrique Cárdenas no puede ser Enrique Cárdenas, porque el académico que se ofrecía como sangre fresca y como un tanque de oxígeno ante el electorado antes de su arribo a Acción Nacional, es ahora parte del partido que ha gobernado el Estado durante esta década con saliva y pulque.

La única receta que puede funcionarle a Cárdenas sería señalar que Barbosa es igual a Moreno Valle; sugerir que son parte de lo mismo; desterrar al morenovallismo de Acción Nacional; decir que no fue sino un grupo que se aprovechó del PAN y que nunca fue panista; que los que hoy enarbolan la bandera blaquiazul son distintos a los Moreno Valle.

Para todo eso, Enrique Cárdenas tendría que pelear, discutir y confrontarse con Barbosa y compañía. El patrimonio del candidato de Morena y la supuesta ilegalidad en su obtención no lograrán que Cárdenas triunfe porque para que eso suceda no sólo necesita que Barbosa baje, sino que también necesita que Cárdenas suba. Y hoy, lo más desolador para Enrique Cárdenas tendría que ser que él no sube. Y esa sí es su responsabilidad.

Ya sabíamos cómo iba a ser la elección extraordinaria.  Lo que no sabíamos es que la campaña de Cárdenas sería tan decepcionante.

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