Happy Death Day 2U. O el último bastión del cine slasher
Una secuela que no pretende repetir la efectiva fórmula de su primera parte sino que opta por arriesgarse a entrar a otros terrenos
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
28 de marzo, 2019
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Foto tomada de YouTube

Héctor Jesús Cristino Lucas

Aunque básica, la fórmula no sólo era divertida; era especial… al menos para una década como lo fueron los 80, claro. La idea de un asesino en serie de carácter indestructible –inspirado en los giallos italianos de la década de los 70– que, además de todo, cazaba adolescentes promiscuos, funcionó tan bien que pronto se convirtió en un fenómeno irrepetible.

El slasher, ese subgénero tan amado por el público juvenil que sólo pedía sexo y sangre a borbotones, y que trajo consigo personajes tan emblemáticos de la talla de Freddy Krueger o Jason Voorhees, fue tan irrepetible –es cierto– que, así como nació, curiosamente, así desapareció.

Esto sucedió gracias a la enorme cantidad de críticos especializados que dedicaron su vida a hundirlo en la infame lista de los filmes “Video Nasty” –videos desagradables destinados a la censura absoluta–, o a las interminables secuelas innecesarias que no hacían más que desgastar la esencia en pos de franquicias tan cansinas como repetitivas.

Ya para la década de los 90, el slasher no sólo había desaparecido… había alcanzado un estatus –no sólo de culto– de leyenda urbana dentro del séptimo arte. De aquello que ciertos directores como Sean S. Cunningham, John Carpenter o el mismísimo Wes Craven, para bien o para mal, transformaron en una suerte de “herencia cinematográfica” que, hay que admitirlo sin vergüenza, tenía su encanto.

De hecho, documentales especializados como In Search Of Darkness: The Definitive 80s Horror Documentary –pronto a estrenarse en mayo de este mismo año– le dedican un espacio especial a la matanza desenfrenada y a los asesinos enmascarados puesto que marcaron no sólo a una década tan querida como lo fueron los 80, sino a toda la cultura popular de por vida.

Pero pasa que el slasher, así como el Cine de caníbales o el Rape and revenge, continúa luchando hoy en día para no morir por completo.

Por supuesto que el intento por reavivar el subgénero de la matanza adolescente tampoco es nuevo. Luego de desaparecer a finales de los 80, nadie imaginaría que Wes Craven, el mismísimo Wes Craven detrás de uno de los slashers más populares de la década como fue A Nightmare on Elm Street (1984) sería, irónicamente, quien lo volvería a traer gracias a Scream (1996).

Apareció en medio del auge que trajo consigo el nuevo cine teen noventero, como una comedia de horror y suspenso que además de burlarse de los clichés dentro de estas películas, también era ingeniosa a la hora de recrearlo con todo y sus populares “reglas”.

Esta película gozó de una aprobación tan grande por parte de la crítica que no sólo nos regaló un nuevo ícono enmascarado como lo fue Ghostface, también dos secuelas igual de exitosas, y con ellas una avalancha de imitaciones como I Know What You Did Last Summer (1997) o Urban Legend (1998), las cuales reavivaron el subgénero sin problema alguno.

Para inicios del 2000 y frente a todo pronóstico, este seguía vigente todavía. Y no sólo con películas estadounidenses como Valentine (2001) o Cherry Falls (2000), otros países, incluso, imitaron la fórmula americana con cintas tan extravagantes como la alemana Anatomy (2000) de Stefan Ruzowitzky o la francesa High Tension (2003) de Alexandre Aja.

Y a partir de aquí cualquiera podría decir que el subgénero desapareció sin dejar rastro, pero si somos quisquillosos y buscamos a detalle esto realmente es un mito. Siempre hemos tenido esta clase de películas, unas mejores que otras, por supuesto, pero ni una sola ha sabido traer esa fiebre tan especial como lo hicieron los 80.

Aunque las que más destacan en pleno siglo XXI podrían ser las alucinantes cintas de Hatchet (2007) de Adam Green y su maniático Víctor Crowley; así como la paródica pero siempre divertida Tucker and Dale vs Evil (2010) de Eli Craig… Y, ¿por qué no? La ahora popular Happy Death Day que está por convertirse en una potente franquicia que algunos consideran el último bastión del cine slasher. ¿Quién lo diría?

La primera entrega apareció en 2017, considerado por expertos y fanáticos como “el año del terror absoluto” debido al éxito que muchas de estas películas tuvieron tanto en el ámbito crítico, con Get Out de Jordan Peele; como en el taquillero: véase el It de Andrés Muschietti.

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Una cinta de horror y comedia que intentaba regresar al ya cansino subgénero slasher y combinarlo con el tema de los bucles espacio/tiempo para juguetear un poco con ambos conceptos.

¿El resultado? Una extraña combinación entre el thriller de horror tipo Triangle (2009) de Christopher Smith con el divertidísimo Groundhog Day (1993) de Harold Ramis y Bill Murray.

Y aunque he de admitir que esta película tenía un poderoso halo de cine teen millennial que empalagaba a momentos, para sorpresa de muchos, también poseía un alma de horror tan auténtica, que funcionaba bastante bien. La Blumhouse Productions –como ha hecho con sus últimas películas de género– dio en el clavo y logró con excelentes números taquilleros que Happy Death Day se volviera casi un ícono fácilmente reconocible hoy en día.

Es la Scream de nuestro querido siglo XXI porque hace exactamente lo mismo con el subgénero: tanto parodiarlo como recrearlo de maravilla.

Recordemos que el slasher generalmente tomaba un día festivo y lo incrustaba a una historia de horror con adolescentes gracias a la tendencia que marcó el Halloween (1978) de John Carpenter o el Mother’s Day (1980) de Charles Kaufman. Pero que Happy Death Day tomara como día festivo el cumpleaños de una adolescente norteamericana quien, para colmo, debe buscar a su asesino enmascarado y romper así con la maldición del bucle cuántico en el que está atrapada, fue tan ingenioso que se convirtió en un clásico instantáneo.

Por ello no tardó en que las secuelas llegaran y hasta resulta extraño admitirlo: es pleno 2019 y el slasher ochentero sigue más vivo que nunca.

Happy Death Day 2U vuelve a contar tanto con la dirección de Christopher Landon como con la actuación de los talentosos Israel Broussard, Ruby Wylder y Jessica Rothe.

Y como se ha puesto muy de moda eso de los multiversos o las realidades paralelas que series como Stranger Things (2016) o Flash (2014); e incluso películas como The Cloverfield: Paradox (2018) o Spiderman: Into the Spider Verse (2018) han popularizado últimamente, esta secuela se une a la tendencia a través de un argumento tan hilarante que pareciera más un episodio de Rick and Morty (2013) y The Big Bang Theory (2007) combinado con Scream 2 (1997).

Una secuela que no pretende repetir la efectiva fórmula de su primera parte y opta por arriesgarse a entrar a otros terrenos que a veces conquista con éxito, pero en otras ni siquiera lo intenta. De hecho, esta entrega comete un gravísimo error –sólo uno– que, si bien no termina de arruinar la experiencia del todo, sí te hace preguntarte una simple y llana cosa: Esto sigue siendo un slasher, ¿verdad?

La esencia de estar viviendo una película de terror con un asesino enmascarado se pierde en medio de este “debraye” cuántico lleno de multiversos que, aunque está perfectamente desarrollado, deja al subgénero como elemento secundario. De hecho, Happy Death Day 2U comete el mismo error que la Velvet Buzzsaw (2019) de Dan Gilroy: es perfecta a la hora de generar la carcajada amena y divertida, pero se olvida casi por completo del horror. Pero, ¡¿por qué diablos?!

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Y no me hagan hablar de esa patética escena sobre la “francesa ciega” cuya Comedia de pastelazo (slaptick) está completamente fuera de lugar.

Incluso los dramas juveniles y hasta familiares que la protagonista tiene durante toda la película pesan muchísimo más que el terror mismo. Y aun así me cuesta trabajo decidir si esto mejora o no la película, porque a diferencia de Velvet Buzzsaw, esta vez me la he pasado bastante bien. ¿Qué? No es mi culpa. Es cumplidora a la hora de entretener con todo lo que tiene.

Aunque el slasher apenas y se asoma mientras la comedia y la ciencia ficción rondan por todas partes, Happy Death Day 2U sale librada por la simpatía de sus personajes y el desarrollo de su trama: con más giros de tuerca, más personajes y un desenlace que es el puente perfecto para una potencial tercera parte.

Por esto y mucho más, se ha convertido gracias a su ingenio en el último bastión del cine slasher. Nada menos que una próxima franquicia en honor a la matanza adolescente. Veremos qué tal lo hacen ahora.

Sinopsis:

“Tree Gelbman vuelve a entrar en el bucle temporal para averiguar por qué entró la primera vez. Sin embargo, Lori ha resucitado y pretende vengarse de Tree”.

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com