Enrique Cárdenas, ¿el fin justifica los medios?

Enrique Cárdenas, ¿el fin justifica los medios?

Enrique Cárdenas
Tomada de facebook.com/EnriqueCarSanchez/
Juan Manuel Mecinas

@jmmecinas 

Enrique Cárdenas fue rector de la UDLAP y algunos columnistas han traído su paso en la universidad poblana para lanzar loas o dardos de críticas contra el ahora candidato del PAN, PRD y MC al gobierno del Estado.

Sin embargo, el problema mayor de Cárdenas no parece ser su paso por la universidad poblana, sino que el PAN, el discurso de transformación y Enrique Cárdenas no caben en la misma ecuación. El PAN, en todo caso, es visto como parte del problema: cedió demasiado al morenovallismo. La transformación necesita algo más que tres partidos decadentes en la entidad. Y Enrique Cárdenas dejó de ser apartidista.

Cárdenas es del PAN, pero antes fue independiente y hace un año era de Morena cuando participó en el proceso interno del partido de López Obrador que terminó prefiriendo a Miguel Barbosa para enfrentar a la maquinaria morenovallista en 2018.

En un periodo de un año, Enrique Cárdenas ha transitado por tres plataformas distintas, pero no se sabe si con las mismas propuestas, si las ha matizado o si en cada una de ellas ha mutado y presenta un programa a la carta.

Cuando aspiró a la candidatura de Morena en Puebla, Enrique Cárdenas asumía el discurso lopezobradorista porque sentía que era una posibilidad de transformar Puebla y de que lo hiciera alguien apartidista.

Cárdenas se sintió decepcionado cuando le dieron la candidatura a Barbosa -aunque sabía las reglas-, pero la decepción le duró poco porque emprendió un proyecto en el que pretendía ser candidato independiente a la gubernatura de Puebla. Ha sido el momento político más importante del economista poblano, porque su figura empalmaba con su discurso.

Cárdenas se siente distinto a los políticos tradicionales porque su carrera fue académica y de ahí pasó a la política. Asumiéndose como aspirante independiente, la plataforma y el candidato eran uno mismo: se trataba de una figura nueva, más ciudadana, que es antipartidista por antonomasia y que funciona precisamente con el personaje correcto, con el discurso correcto y en el momento en el que es claro que los demás partidos políticos no presentan candidatos que se identifiquen con los ciudadanos.

Su desgracia fue el tiempo, el dinero y las redes. Cárdenas no pudo iniciar un camino de transformación porque comenzó demasiado tarde, con reglas en contra y el escenario electoral favorecería la irrupción de Morena, no de un candidato independiente. Una lástima, pero no era el momento o no era el tiempo o no eran ambos.

Ahora, Enrique Cárdenas ha recogido las cenizas del PAN que aún estaban calientes después del accidente en el que murieron los Moreno Valle y ha logrado convencer a Acción Nacional y a otros partidos políticos para que apoyen sus aspiraciones. La candidatura tiene forma de una manzana envenenada que, además, está podrida. Cárdenas desea ser gobernador, pero también es claro que los partidos que lo postulan no tenían intención de enfrentar la elección con todas sus fuerzas. El PAN está en proceso de reconstrucción después de la hecatombe morenovallista, el PRD está a punto de morir y Movimiento Ciudadano busca ganar espacio y presencia, pero no aspira a ganar. La candidatura parece el boleto a un tren de la muerte que amenaza con descarrilarse.

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Sería una lástima si el exrector no es capaz de fijar algunos temas en la campaña y tener alguna solución a la evidente carencia de dinero e infraestructura en su campaña. Es probable que Cárdenas se haya precipitado y que con tal de ganar la eternidad haya vendido su alma. Lo mismo hizo el Fausto de Goethe. Y el final no tiene buena noticias para el otrora rector, porque el medio importa mucho más que el fin, sobre todo cuando el fin no se alcanza.

Del mismo autor: Mitos morenovallistas (ensalzados por su prensa).

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