Cómo se sobrevive a una violación sexual

Cómo se sobrevive a una violación sexual

Foto tomada de PxHere
Ámbar Barrera

@Astrobruja_

Hace poco más de un mes la violaron. Ella recuerda perfectamente la fecha. Era 9 de enero, entre 7 y 8 de la noche, sobre el Boulevard 5 de mayo, muy cerca del CENHCH. El agresor fue un hombre de entre 40 y 50 años, robusto, de pelo gris, que le pidió indicaciones para llegar a la CAPU.

A partir de ese momento, Ella –quien ha pedido guardar el anonimato—, ha tenido que lidiar con ansiedad y dolor, y enfrentarse a personas que la han juzgado duramente. Desde el día uno después de lo ocurrido, se encuentra en un proceso que involucra acompañamiento psicológico para volver a sentirse segura en el espacio público y en su propia cabeza.

“Creo que me violaron”, eso fue lo que le dijo a su novio esa misma noche, mientras lloraba. Y antes de contarlo había rasguñado su cuerpo y su cara, tal vez por el shock o por la ansiedad. Ella estaba confundida en ese momento y su novio la presionó para hablar con sus padres y denunciar.

Al día siguiente Ella y su novio fueron a hacer la denuncia, aunque el proceso como tal lo realizó sola, ya que su pareja no era ni concubino ni cónyuge y no le permitieron acompañarla.  Fue un proceso tremendamente largo y doloroso. “Fue contar una y otra vez lo que había pasado”.

El agresor había sido un manipulador. Se aprovechó de la empatía de Ella para decirle cosas sumamente extrañas sobre ella misma. Le dijo que eso era “por su bien”. Ella lloraba. Él la giró y le bajó los pantalones. La violó. Le dijo que eso sólo podía quedar entre los dos y Dios.  

—Una tiene la idea de que una violación implica que te someterán físicamente, por eso me angustiaba saber que una persona como yo, ya universitaria, me hubieran engañado. Lo justifican en niñas, pero si eres mayor, te culpan. Con el tiempo, supe que no era mi culpa, aunque lo sigo trabajando.

Mientras estuvo en la Fiscalía General del Estado, Ella estuvo junto a mujeres que se encontraban denunciando violencia familiar.

—Me di cuenta que no era la única. Ahí yo agarré fuerza y dije… si ellas pudieron, yo también puedo.

Ella denunció sin confiar en la justicia y después de varios días de diligencias, decidió no terminar los trámites. Lo único que rescata de ese proceso es que recibió medicamentos de manera gratuita a pesar de que el traslado al hospital tuvo que ser hasta el día siguiente y recorrió la ciudad de extremo a extremo porque los de la ambulancia se equivocaron de dirección.

Soy sobreviviente… ¿Ahora qué?

—Siempre se habla de la violación. ¿Y después qué? no se habla de lo que sufres, de los traumas que te deja, lo que tenemos que hacer para seguir nuestra vida y reintegrarnos. ¿Cuántas personas no sobreviven a esto? ¿cuántas no tienen la oportunidad de contarlo? Estamos aquí. Por eso yo quería contar esto. Yo quiero contar mi historia.

Ella pensó en tramitar su baja temporal de la universidad, pero una de sus profesoras la canalizó con una asociación de apoyo y la animó a tomar un tiempo antes de decidirlo. Mientras tanto, ella fue a casa de sus padres con la idea de contarles del abuso. Finalmente sólo pudo contárselo a su madre, en lo que fue otro pasaje doloroso.

Ella regresó a la escuela, en donde ha encontrado apoyo y lo que le ayuda a mantenerse ocupada, a pesar de que aún no logra sentirse presente del todo.

También ha continuado la terapia psicológica. Se ha dedicado a liberar las emociones que han ido llegando, ha lidiado con la ansiedad mientras se encuentra en lugares públicos y también en su casa, por las noches. Le ha costado respirar. Ha evitado las calles que caminó el día de la violación.

Poco a poco ha controlado la ansiedad por caminar sola en la calle, pero hay cosas con las que aún tiene que lidiar, como ver hombres que se parecen a su agresor. Ella siente miedo y agacha la mirada.

—No creo que este sea un proceso que tenga un final, una meta definida, en la que sepas con certeza que ya llevas la mitad, que ya te falta menos. Soy sobreviviente y como sobreviviente he logrado ciertas cosas. El mayor logro que he tenido es no dejarme vencer por esta situación. Sí, me violaron, pero estoy aquí y alzo la voz. Lo que menos necesita una persona que fue violada es que la culpen, que la juzguen, que le pregunten por qué no se defendió… porque tú no sabes en qué situación estaba, tú no lo viviste. Si yo hubiera dejado la escuela y todo lo que hago ahora, sería darle el gane a mi agresor. Sí, esto pasó, pero no por eso voy a detenerme —finalizó Ella.

Lugares de apoyo

Rubí Cervantes, psicóloga y activista de El Taller A.C, dijo en entrevista para LADO B que el tipo de justicia que mujeres en casos similares a los de Ella, implica la recuperación de los espacios. En ese sentido, explicó, la violación de los derechos humanos también se da en el acceso a los espacios públicos. Rubí remarcó que es importante regresarle siempre la responsabilidad al agresor: No importando nada, las personas no deberían poder sentirse con el derecho de violentarnos.

La psicóloga también señaló que es importante el acompañamiento de las organizaciones feministas, debido a la falta de perspectiva de género y la revictimización en las instancias públicas. En ese sentido, en Puebla recomendó acudir a lugares como El Taller A.C., Cafis, Recomu, El Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ, de la IBERO (IDHIE) y al Centro de Derechos Humanos Antonio Esteban.

Puebla, uno de los estados con más denuncias por violación

Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en enero de este año se abrieron en total 90 carpetas de investigación por el delito de violación (simple y equiparada) en el estado de Puebla. Un promedio de tres casos denunciados por día.

De acuerdo con los informes del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del Estado de Puebla, desde 2015 ha habido un incremento en las denuncias por el delito de violación y desde entonces, el estado pasó del octavo lugar en denuncias, a ser el quinto lugar en 2018.  

A nivel municipal, de enero a diciembre de 2018, el municipio de Puebla ocupó el tercer lugar a nivel nacional entre las demarcaciones con más registros por este delito con 325 carpetas de investigación, tan sólo por debajo de Tijuana, Baja California y Ciudad Juárez, Chihuahua.

En comparativa, las denuncias realizadas en enero de este año, superan el número de denuncias que se hicieron en cada uno de los meses de 2018, excepto octubre, cuando se abrieron 91 carpetas de investigación.

Considerando la cifra negra, es decir, el número de delitos que no se denuncian, en su mayoría por desconfianza a las autoridades, podríamos considerar que existe un 71 por ciento más de casos de violación que no fueron denunciados.

Esto quiere decir que la cifra real de casos de violación en el estado de Puebla durante 2018 serían de entre 3 mil 268 y 4 mil 085 casos. Esto significa que habrían ocurrido entre 9 y 11 violaciones diarias a lo largo del año.

Siguiendo la misma fórmula, retomada del proyecto social ciudadano Semáforo Delictivo, en enero de este año la cifra real de casos por violación quedaría entre 360 y 450, es decir, entre 12 y 15 violaciones cada día.

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.