Morena abre la puerta del Senado a grupos antiaborto

Morena abre la puerta del Senado a grupos antiaborto

Impugnado por las senadoras Patricia Mercado y Martha Lucía Micher, el Comité de Salud se deslindó del foro convocado por el senador de Morena, Américo Villarreal, con grupos conservadores antiderechos.

Claudia Ramos | Animal Político

@malamadremx

¿Cuál es la postura del presidente ante la despenalización del aborto? ¿Por qué no apoyar lo que dice la cartilla de Alfonso Reyes en relación al matrimonio y a la familia? ¿Hasta dónde va a llegar el respaldo del gobierno para cuidar, proteger y respetar los derechos fundamentales “que no están sujetos a discusión”, como es la protección a la familia y a la vida desde la concepción?

Foto tomada de Flickr

Cada una de las tres preguntas fue coronada por aplausos y gritos de apoyo a sus exponentes. Concluía el foro “México Unido por los Valores y la Familia” en el Senado de la República, con la participación de José Agustín Ortiz Pinchetti, miembro del Comité para la Creación de la Constitución Moral propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El auditorio Octavio Paz reportaba lleno total. Quién se iba a imaginar que la “Cuarta Transformación” juntaría en menos de tres meses a tantos integrantes de grupos conservadores antiderechos para que tuvieran una voz en la Cámara Alta, expresó en su participación el senador de Morena y convocante del foro, Américo Villareal. El matiz antiderechos es de las organizaciones integrantes de la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir, porque el legislador jura que ser antiabortistas, pro vida y pro familia tradicional los hace defensores de los derechos humanos.

Ortiz Pinchetti escuchó las interrogantes sin inmutarse, luego de haber sido interpelado en varias ocasiones durante su participación, sobre todo por una asistente que consideró “nefasto” que el empoderamiento de las mujeres sea “el gran acontecimiento que está cambiando al mundo”. Las mujeres han dejado de tener hijos para desarrollarse profesionalmente, elaboró el maestro. “¡Los hijos son bendiciones!”, respondió en un grito la señora. “Sí, pero ocho hijos son demasiadas bendiciones”, concedió el ponente. Risas en el auditorio.

Así que cuando al final de su participación Ortiz Pichetti permitió que le hicieran tres preguntas, tenía lista la misma respuesta: “Andrés Manuel es un católico practicante, respetuoso de las distintas formas de pensar. Y la postura adecuada es separar claramente el ámbito de la religión del ámbito laico. Lo dice Alfonso Reyes, nuestra moral es una moral cristiana, que se puede manifestar y expresar en conceptos éticos. Lo que no se quiere es que se vuelva forzoso un criterio religioso y se imponga a los demás grupos”.

Su no podemos forzar nada se perdía entre las acusaciones de “Ah, pa’ cristiano” que le soltaban cada tanto dos señoras sentadas en los asientos de en medio del auditorio. “Las costumbres de una sociedad pueden ser buenas o malas, pero nadie puede imponer jurídicamente o como una obligación el comportarse en una forma u en otra”, reiteraba, ante la creciente inconformidad de los oyentes. Intentó que quedara claro que se puede estar de acuerdo o no con los principios morales, pero que nunca se plantearían como gobierno imponerlos porque no depende de ellos. No tuvo mucho éxito. “Soy básicamente liberal y me considero a mí mismo cristiano y no podría yo endosar una propuesta para hacer obligatorias las normas que señala la religión”. El auditorio estalló en protestas.

Ortiz Pinchetti dio por concluida su participación con la certeza de que el gobierno de López Obrador “no puede imponer normas que nosotros consideramos éticas y morales como si fueran normas jurídicas. Eso no es posible y creo que todos estaríamos en contra de que en un sentido o en otro se impusieran estas normas a la población”. Inconformes quedaron los asistentes al evento, para quienes “el nivel de abuso, de pobreza, de violencia y de desigualdad” tiene su razón de ser en “la destrucción de la familia tradicional y en la propagación de la cultura de la muerte financiada por ciertos grupos y ONG”, a juzgar por el aplausómetro de las preguntas que se hicieron.

No obstante, un aliado insospechado los hizo retirarse esperanzados del evento: el senador Villarreal, quien convocó al foro en nombre de la Comisión de Salud del Senado sin contar con la autorización para hacerlo.

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