La fotografía de Félix Márquez, testigo de la violencia en Veracruz

La fotografía de Félix Márquez, testigo de la violencia en Veracruz

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

En 2007, el fotoperiodista Félix Márquez iniciaba su carrera en el periodismo gráfico retratando la violencia que azota al estado de Veracruz, uno de los más violentos de todo el país. Desde entonces, y hasta 2017, cubrió los asesinatos, la guerra de cárteles, las desapariciones, los secuestros y la inseguridad, pero también acompañó la organización social, la resistencia y la esperanza.

Del libro Testigo de la Violencia. Memoria gráfica del Veracruz Contemporáneo
Madres de desaparecidos en el estado de Veracruz marchan el 10 de Mayo de 2017 en el puerto de Veracruz, Mexico. / Foto: cortesía Félix Márquez

El resultado de diez años de trabajo está contenido en el libro Testigo de la violencia, que combina el resultado de una investigación de la doctora Celia del Palacio Montiel –quien revisó y analizó la obra de Félix y el contexto del Veracruz actual– y una selección de 56 imágenes del periodista gráfico.

El libro está dividido en tres capítulos: el primero aborda la violencia estructural que viven las comunidades y la propia sociedad, que ha sido de alguna manera marginada por el Estado. El segundo, titulado “Batalla por Veracruz” –que es para Félix el más fuerte–, contiene las imágenes registradas a lo largo de una década de enfrentamientos entre grupos del crimen organizado, hallazgos de fosas clandestinas, homicidios y violencia desenfrenada en toda la entidad.

Pese a lo sórdido del libro, el fotoperiodista dice que no quiere que Testigo de la violencia sea un documento que paralice, sino que sacuda a las personas, que las movilice: “quiero que el libro despierte a la gente”.

Y por eso el tercer capítulo se trata de la búsqueda de justicia y de la organización social, retratada principalmente a través de los grupos de autodefensa en comunidades rurales pero también en centros urbanos, y en la organización de las madres del Colectivo Solecito, que buscan a sus hijos e hijas desaparecidas.

El libro cierra con la foto de Gaby, la hija de un policía desaparecido hace seis años en el municipio de Úrsulo Galván. Para Félix esa imagen representa la esperanza y es un recordatorio de que se tiene que acabar con este ciclo de violencia. “Creo que a partir de esa imagen, cuando tú cierras el libro, empiezas a pensar y dimensionar cómo hemos llegado aquí y qué vamos a hacer”.

Testigo de la violencia, dice Félix, es un libro que nunca hubiera querido hacer, y las fotografías son de situaciones que nunca le hubiera gustado retratar, pero revela la realidad que estaba en la puerta de su casa.

Un joven herido ofrece una entrevista agonizando segundos antes de su muerte, luego de ser abatido tras dispararle a un elemento de la Policía Municipal en la ciudad de Veracruz, el 16 de agosto de 2010. / Foto: cortesía Félix Márquez

Aunque hay imágenes muy crueles y muy crudas, el fotógrafo siempre buscó retratar con respeto y dignidad. Cada una de las fotos es una historia, una familia y, sobre todo, una experiencia seleccionada después de un proceso de reflexión. “Siempre que tomo una foto pienso si yo la podría ver; si viera el periódico qué sentiría al ver esta imagen”.

En el libro hay también una fotografía de una manifestación por el asesinato de Rubén Espinosa, colega y amigo de Félix.

La publicación de este libro de diez años de trabajo es además el cierre de un ciclo, no porque vaya a dejar de cubrir los temas de violencia, sino porque ahora abordará los temas de manera distinta, replanteando cómo cubrirlos y hasta dónde llegar.

El Veracruz actual

En entrevista para LADO B, Félix considera que sí hay voluntad del nuevo gobierno del estado para frenar los ataques contra la prensa y la libertad de expresión, pues el actual gobernador dijo que abrirá los expedientes de los casos de los periodistas veracruzanos asesinados, aunque cree que el gremio periodístico en Veracruz no debe quitar el dedo del renglón ni confiarse en que la situación de violencia se va a terminar.

En general, la entidad no ha dejado de ser un foco rojo. Si bien el estado no puede arreglarse de la noche a la mañana, dice el periodista gráfico, es preocupante que en los primeros meses de la nueva administración estatal haya un incremento en la delincuencia común, en asesinatos y en feminicidios. Tan sólo en diciembre del año pasado hubo 19 mujeres asesinadas, lo que es sumamente grave para Veracruz.

La lucha de los periodistas veracruzanos sigue y el libro de Félix es parte de ella. Lo que buscan es que el libro llegue a personas que tienen el poder de hacer un cambio, de hacer algo desde su trinchera, ya sea la investigación, la academia, el periodismo, los Derechos Humanos o la sociedad civil organizada.

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