LA CNTE y el mundo patas arriba

LA CNTE y el mundo patas arriba

Dra. Laura Angélica Bárcenas Pozos

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tiene bien tomada la medida de los gobernantes –independientemente del partido del que procedan–, para que respondan positivamente a cualquier presión que ejerzan a la hora de solicitar cualquier demanda que se les ocurra; sea justa para defender los derechos de los trabajadores, o sea excéntrica para responder a sus intereses personales.

Foto tomada de Flickr

Esta vez se trata de los profesores michoacanos de la CNTE que, desde hace tres semanas, tienen paralizadas todas las vías férreas de la localidad por la que transitan mercancías que llegan al puerto de Lázaro Cárdenas y se distribuyen a todo el país por ferrocarril. La prensa ya habla de pérdidas millonarias, no sólo porque estas mercancías no llegan a donde serán comercializadas, sino porque muchas de estas se están echando a perder al ser de origen natural y no tener ningún tratamiento para su conservación.

Ya varios sectores de la sociedad –desde comerciantes, industriales, campesinos, empresarios– están molestos por estas acciones que los profesores de la CNTE llevan a cabo con tal de presionar al Gobierno Federal, así como al Estatal, para que cumplan con las demandas establecidas, de las que muy pocas –o ninguna– tiene que ver con asuntos estrictamente educativos.

Por eso nos preocupa que los alumnos de estos profesores estén sin tomar clases y perdiendo días de aprendizaje, clave para su desarrollo y para tener posibilidades de empleo o de educación superior en un futuro no lejano. Y ante tanta presión, los líderes de esta organización se reunieron con representantes del Gobierno Federal y Estatal para negociar las demandas establecidas en los días de cierre. Pero, ¿qué es lo que demandan estos profesores de la CNTE?

Entre los 25 acuerdos que se firmaron el fin de semana pasado están: dar paso directo a los egresados de las normales para obtener una plaza. Ya quedaron resueltas las plazas de los jóvenes que egresaron en las generaciones de 2015 a 2018; queda pendiente la de 2014, que será estudiada por las autoridades. También se acuerda que la SEP le envíe cheques y talones de pago a los profesores que así lo soliciten y revisar la posibilidad de quitarles a los cheques la leyenda de “no negociable”. ¿Cuál es la finalidad de esta demanda? No sabemos.

Del mismo modo, se acordó que los líderes recibirán de forma inmediata 20 millones de pesos que aplicarán a sus programas educativos, además de muchos bonos, que de cubrir la demanda completa, representarán más de mil millones de pesos. Entonces ¿qué está en juego? Nada más y nada menos que dinero, mucho dinero que los profesores reciben a través de la organización sindical y que es repartido entre todos, pero de acuerdo a su jerarquía en la propia organización.

Y dada la respuesta a la presión establecida por los profesores michoacanos, los docentes oaxaqueños de la sección 22, los chiapanecos de la sección 7 y los guerrerenses de la sección 14, se están preparando para darle la misma receta, que tienen bien aprendida, con condiciones específicas dadas en cada entidad, al gobierno federal para que se reparta una cantidad similar de dinero entre estos profesores. Y ¿la educación? Y ¿los estudiantes? Y ¿las familias? Y ¿la sociedad? Pues me parece que lo que los alumnos y los padres de los alumnos están aprendiendo es cómo presionar a los gobiernos para obtener lo que sea. Con la diferencia que ser profesor y pertenecer a una organización sindical tan sólida como la CNTE permite a sus miembros hacer estos desmanes que están afectando a millones de mexicanos, generando pérdidas que impresionan en tiempos complicados como los que vivimos, mostrando que los profesores son intocables porque de lo contrario se armaría tal zafarrancho y, de todos modos, el gobierno saldría con el rabo entre las patas y los profesores victoriosos en sus demandas.

Los docentes saben el camino, lo han aprendido bien, obtienen lo que quieren y presionan a quién sea a cambio de bienes materiales; mientras que la educación y las condiciones para que los alumnos aprendan y tengan un desarrollo óptimo, está totalmente de lado. Me pregunto qué les preocupa de la educación de sus alumnos, qué metas se han establecido para que sus alumnos avancen, qué proyectos están desarrollando para que cuando regresen al aula los alumnos repongan el tiempo perdido.

Pero creo que nada de esto está contemplado, cuando estos docentes regresen al aula, verán qué recortan, qué quitan, qué consideran que está de más, y simplemente lo quitarán generando que probablemente haya aprendizajes y conocimientos que nunca serán aprendidos por sus estudiantes, pues a sus profesores les tiene sin cuidado qué aprenden o qué desarrollan, mientras cuiden sus intereses personales (lo que puede estar muy bien), descuidan los intereses de sus estudiantes (lo que está muy mal); pues como bien lo dice Eduardo Galeano vivimos en el mundo de patas arriba.

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