De un lugar a otro, migrantes en busca de refugio

De un lugar a otro, migrantes en busca de refugio

Albergues operados por grupos civiles y religiosos en Ciudad Juárez se encuentran de nuevo saturados y rebasados en su capacidad de atención; situación obliga al Gobierno del Estado a habilitar gimnasio de Bachilleres para dar alojamiento.

Rocío Gallegos | La Verdad

Ciudad Juárez– Antes de encontrar un refugio donde pueda esperar su turno para el trámite de solicitud de asilo en Estados Unidos, Víctor Manuel Reyes Carballo, un migrante procedente de Honduras, recorrió de un lado a otro la ciudad.

A su llegada a Ciudad Juárez, los agentes del Grupo Beta lo canalizaron a la Casa del Migrante, pero ahí le informaron que estaban saturados y desde la noche del miércoles volvieron a dejar de recibir a más personas.

Junto con Víctor Manuel llegaron unos 80 migrantes más, procedentes de África, Cuba y varios países de Centroamérica, así como de algunas comunidades del estado de Guerrero, que se quedaron fuera de la Casa del Migrante.

“No hay lugar”, dice Blanca Rivera, encargada de la Casa del Migrante, albergue operado por la comunidad católica, que hasta ayer contaba con 800 personas hospedadas en espera de cruzar a Estados Unidos.

La mujer asegura que aun cuando habilitaron un inmueble anexo al albergue, en un área de oración que tiene la Diócesis, la situación los rebasa.

Esta es la segunda ocasión en menos de dos meses que este refugio se ve rebasado en su capacidad de recibir a migrantes. La tarde del 24 de diciembre anunció: “ya no se va a recibir más migrantes”.

Esta misma situación se registra en el albergue El Buen Samaritano, operado por una iglesia metodista, donde tuvieron que habilitar el área del comedor como dormitorio para ampliar su capacidad de alojamiento, dice el pastor Juan Fierro, su administrador.

En diciembre, la Casa del Migrante, ubicada en la colonia Satélite, tenía a 475 personas hospedadas, ahora tiene casi el doble. El Buen Samaritano tenía entonces a 40, actualmente alberga a 90.

Hemos querido dejar de recibir migrantes, pero luego la gente se queda a pernoctar afuera, por eso hemos abierto espacio donde se pueda, dice el pastor del albergue ubicado en la calle Isla Esmeralda, de la colonia Luis Echeverría.

Es hora de que el estado responda a la emergencia, dice a su vez Rivera.

Migrantes en el gimnasio de Bachilleres, lugar habilitado como albergue por el Gobierno del Estado. / Fotos: cortesía Rocío Gallegos

Abren gimnasio a migrantes

Ante la situación, el Gobierno del Estado habilitó el gimnasio de Bachilleres como albergue de migrantes. Hasta la noche de este viernes pernoctaban ahí 139 extranjeros, se informó.

Muchos de ellos llegaron de otras comunidades fronterizas, donde las autoridades les hicieron creer que por aquí su trámite de asilo en Estados Unidos será más rápido, lo cual no es cierto dice Rogelio Loya, titular de Programas Sociales de la Subsecretaría de Desarrollo Social de Gobierno del Estado.

Como ejemplo citó el caso de migrantes enviados desde Piedras Negras, Coahuila que llegaron la noche del miércoles.

El traslado de extranjeros de allá hacia otras comunidades de la frontera norte fue confirmado por el titular de Comunicación Social del Gobierno Municipal de Piedras Negras, Noé López, sin embargo, dijo que quien pone los camiones es el Instituto Nacional de Migración (INM) y es para quien así lo pide. Esto no pudo ser confirmado con esa instancia federal.

En uno de esos camiones, procedente del norte de Coahuila, llegó a Ciudad Juárez Víctor Manuel Reyes, originario de Honduras, que lleva ya un mes viajando para llegar a Estados Unidos.

“Salí de mi país porque allá no hay empleo, hay hambre”, dice el hombre, de 25 años, mientras permanece recostado en una colchoneta colocada sobre la duela del gimnasio de Bachilleres, ubicado a un costado de Parque Central poniente.

Dice que estuvo en un albergue en Piedras Negras, pero luego de un altercado entre algunos extranjeros y policías muchos decidieron abandonar el lugar para evitarse problemas.

Víctor Manuel se traslada por el país con una visa humanitaria que le permite movilizarse libremente, se la otorgó el INM en Chiapas, por donde dice que ingresó a México.

A su arribo a esta frontera le asignaron el número 5 mil 787 en la lista de migrantes en espera de ser atendido por autoridades estadounidenses. “Me dijeron que en unos 8 o 10 días me va a tocar cruzar”, dice el hombre, quien considera ponerse a trabajar mientras logra internarse a la tierra donde busca una mejor vida.

*Foto de portada: cortesía Rocío Gallegos

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