Klastos: justo por lo contrario

Klastos: justo por lo contrario

Corren malos tiempos para la crítica. Por muchos motivos: por la represión de las disidencias y de formas distintas de pensar o, justo por lo contrario, porque circulan tantas opiniones que ya ni se sabe en qué consiste disentir. Porque la crítica se dedica a revisar eventos de la “alta cultura” para una mínima audiencia cómplice o, justo por lo contrario, porque se ha convertido en mera publicidad masiva que “recorta y pega” los dossiers de prensa que redactan los museos y disqueras. Porque ya sólo se lee lo que cabe en un whats o, justo por lo contrario, porque los ambiciosos textos de la prensa cultural son tan insustanciales y están tan mal redactados que no merecen atención.

Corren malos tiempos para la crítica y, sin embargo, nunca las prácticas culturales cotidianas habían sido tan heterogéneas, accesibles y relevantes para la crítica. La “cultura” no tiene lugar ya sólo en los antiguos templos a los que había que peregrinar para ilustrarse, fuesen el teatro, el museo o los libros del Fondo: pasa en un semáforo en rojo, en una marcha contra los feminicidios, en un espectacular donde un novelista anuncia relojes de lujo, en una serie mediocre de Netflix o en el último meme de Hitler emputado porque han cerrado los ductos para frenar el huachicol. La red de prácticas culturales que articula nuestra cotidianidad nunca había sido tan densa y conflictiva pero, sobre todo, nunca antes había exigido un replanteamiento tan profundo a la crítica. La cotidianeidad está codificada complejamente porque está cruzada por múltiples intereses –políticos, económicos, de márketing– y aunque están insertos en una dimensión global, los experimentamos siempre en un aquí y ahora locales. Una crítica cómplice se resguarda en la seguridad de los templos a donde no llega el ruido de lo cotidiano, una crítica atenta inscribe seriamente las prácticas cotidianas en el debate cultural.

Entendida así, la ciudad de Puebla es un denso entramado que requiere de mecanismos elaborados igualmente heterogéneos para descifrarlo. Por eso creemos que ahora necesitamos, especialmente, la investigación y la crítica cultural, porque es imprescindible interpretar la configuración de la vida cotidiana. En una situación tan grave de violencia y de apatía ante los desequilibrios y excesos del poder político y económico; en una situación donde la ciudad es cada vez menos habitable, azotada por el descontrolado abuso inmobiliario, por la corrupción y el desastre medioambiental; en una situación donde las instituciones públicas culturales han sido tan notoriamente indiferentes a la situación local, se han mostrado cerradas al diálogo y con una agenda y preferencias personales que imponen sobre el interés público general; en una situación donde iniciativas colectivas e individuales valiosas son despreciadas por el establishment; en esta situación, creemos urgente abordar problemas y proponer herramientas de análisis que nos permitan interrumpirla e interrogarla.

Como el propio término anuncia, Klastos propone desmontar, quebrar y desmitificar las prácticas culturales locales interrogándolas de forma radical para imaginar desde ahí otras posibilidades de pensamiento y acción, en especial junto a las generaciones más jóvenes. El nombre Klastos está emparentado con dos pulsiones que constituyen inconscientemente el imaginario poblano en la medida en que no se hacen explícitas en él y, por tanto, lo amenazan permanentemente de modo imperceptible: la iconoclastia, que planea en la ciudad incitada por el conservadurismo religioso y cultural que la somete y reprime, y el flujo piroclástico que con cada fumarola del Popocatépetl y video del CENAPRED anuncia la interrupción del orden habitual de la existencia. Ni una ni otra acaban de acontecer pero todos los acontecimientos las miran temerosos de reojo.

Klastos se articula en tres secciones. La primera es un dossier que aborda temas que entendemos urgentes para descifrar el entramado social y cultural local, integrado por un artículo a profundidad (“Tocando fondo”) y acompañado por reseñas, perfiles y entrevistas que indagan en  aspectos más puntuales respecto a temas como “la necesidad de la crítica cultural contemporánea”, “¿por qué la política se ha convertido en esto?” o “las élites en Puebla”. La segunda sección lleva por nombre “Sobre la marcha” y en ella proponemos una serie de reflexiones críticas acerca de las prácticas  culturales actuales que permitan interrogar tanto acontecimientos cotidianos como exposiciones, toquines o la circulación de fake news. Finalmente, en “Por lo visto” se reúnen ensayos audiovisuales que retoman y desmontan acontecimientos recientes y representaciones massmediáticas de Puebla.

Klastos propone investigar y criticar atentamente para poner en tela de juicio los modos imperantes y disidentes de vivir en Puebla que están, no lo olvidemos, trenzados en una red global económica,  mediática y de afectos que inscribe la ciudad en procesos que van más allá de los límites de su geografía urbana. Es imprescindible entenderlos para actuar sobre ellos y por eso nos tomamos la cultura muy en serio. O justo lo contrario.

 

Consejo editorial

           Klastos. Investigación y crítica cultural

 

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Klastos es un suplemento de investigación y crítica cultural en Puebla publicado en colaboración con Lado B. CONSEJO EDITORIAL: Mely Arellano | Ernesto Aroche | Emilia Ismael | Alberto López Cuenca | Gabriela Méndez Cota | Leandro Rodríguez | Gabriel Wolfson. COMITÉ DE REDACCIÓN Renato Bermúdez | Alma Cardoso | Alberto López Cuenca | Tania Valdovinos. Email: revistaklastos@gmail.com

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