Del Provo a Puebla: una bicicleta blanca para cambiar la vía pública
¿Qué tienen en común una bicicleta blanca, un grupo de anarquistas holandeses y el tráfico en Puebla? Esto a la luz de la tragedia y caos vial en la ciudad
Por Klastos @
24 de enero, 2019
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Valeria Guerrero

Transitar por una ciudad como Puebla es complicado. La planeación urbana se nota improvisada, la infraestructura no toma en cuenta la movilidad de todos los ciudadanos y la deficiencia del transporte público nos hace cuestionar si la ciudad en la que vivimos es habitable o terminará por acabarnos.

Una Bicicleta Blanca fue colocada el 21 de noviembre de 2018 en la avenida 11 norte esquina con 4 poniente en memoria de Emmanuel Vara Zenteno, quien fuera promotor del ciclismo y director de Movilidad del gobierno municipal de Puebla. Esa mañana fue atropellado por una unidad de transporte público mientras se dirigía a su trabajo en bicicleta.

El origen de la Bicicleta Blanca se remonta al movimiento holandés Provo una derivación de la palabra holandesa provoceren, que significa provocar gestado en la década de los 60 por Robert Jasper Grootveld y un grupo de anarquistas. Poco conocido fuera de Ámsterdam, Provo es considerado el movimiento de contracultura más exitoso de la década porque demostró que el arte puede hacer un cambio social real.

Jasper Grootveld en bicicleta de carga por la ciudad, 1964
Jack de Nijs / Anefo [CC0], via Wikimedia Commons
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Jasper_Grootveld_met_tekeningen_van_Veldhoen_op_bakfiets_door_de_stad,_wachtend_,_Bestanddeelnr_916-6208.jpg

El movimiento ayudó a que la clase media holandesa se involucrara con los problemas que le rodeaban por medio de acciones de resistencia a través de happenings artísticos en los que el movimiento visibilizó temas como el exceso de contaminación ambiental y el uso desmedido de los automóviles, promoviendo el recurso a la bicicleta; el consumismo contra las tabacaleras, creando una guerrilla de intervención de las vallas publicitarias; el rechazo al militarismo y la participación de Holanda en la guerra de Vietnam, entre otros que marcarían la agenda política del país.

La movilidad fue uno de los temas principales en la agenda Provo. La preocupación por el incremento del tráfico vial como una realidad holandesa hoy es difícil de entender dado que es el país con más ciclistas en el mundo. Sin embargo, fue un gran un problema al que se enfrentaron en la década de los 60, ya que muchas partes de las antiguas ciudades fueron demolidas para “modernizarlas”; ampliar las calles para el automóvil, contaminando sobremanera y dejando muy poco espacio para el ciclista y el peatón. En este contexto surgen los Planes Blancos del Movimiento Provo, tomando el blanco como el color de la resistencia no violenta a través de la búsqueda del bien común.

El plan de las Bicicletas Blancas consistió en liberar bicicletas pintadas de blanco por toda la ciudad, comprometiendo al usuario a dejarlas en la calle sin candado para que otra persona la pudiera usar, además de una petición entregada al ayuntamiento donde se solicitaba que se donaran 20,000 bicicletas blancas de uso público que serían propiedad común de todos los habitantes de Ámsterdam. Aunque las bicicletas fueron confiscadas por la policía por no tener candado, el plan de los Provos se hizo visible: la solución al tráfico de la ciudad era la bicicleta y los automóviles serían excluidos del centro. Además de este plan se lanzó el folleto Lo que los Provos quieren, donde incluían todos los Planes Blancos: Bicicletas Blancas, Chimeneas Blancas, Pollos Blancos (una policía amigable y preocupada por la sociedad), Viviendas Blancas, Sexo Blanco, Escuelas Blancas, los cuales daban soluciones detalladas para problemas sociales específicos. A partir de los happenings, Grootveld y los Provos tenían planeadas varias acciones a lo largo de sus años activos (1964-1967) para lograr una misión específica: hacer que Ámsterdam fuera, en palabras de Richard Kempton, «el Centro Mágico del Mundo»  y colocar en la agenda  temas de interés público.

Bicicleta Blanca ya sin nombre en la ciclovía 14 sur y 31 oriente. Foto: Valeria Guerrero

 

 

En 2003 Patrick Van Der Tuin colocó la primera Bicicleta Fantasma  en San Luis Missouri, retomando el simbolismo de la Bicicleta Blanca, que se extendió por varias ciudades y se creó el sitio Ghost Bike, el cual llama a organizaciones en todo el mundo a realizar un monumento a todo ciclista fallecido en el sitio de su accidente, que se pretende como un llamado de atención a las autoridades para mejorar las políticas de transporte y seguridad. La que se considera la primera Bicicleta Blanca en México fue colocada en 2009 en la delegación Benito Juárez, después de que Liliana Castillo fuera atropellada, mientras que en Puebla el Consejo Ciclista Poblano, CADENA, el año pasado colocó dos bicicletas blancas, la primera, dedicada a un hombre desconocido en el Periférico y la Prolongación de la 14 sur, y la otra en noviembre para Emmanuel Vara.

Al colocar una bicicleta blanca para indicar el sitio donde acaeció la muerte de un ciclista, se está erigiendo un antimonumento, es decir, una obra que no pretende suavizar la tragedia ni embellecer el lugar, sino denunciar la pérdida humana visibilizando las causas que la provocaron. Es un ejercicio de memorial colectivo colocado mediante una acción ciudadana de conmemoración.

De esta manera, el antimonumento blanco funge como un recordatorio ante el Gobierno y la población para que no se olvide esa muerte y que la planeación urbana abandone el modelo de ciudad que gira en torno al automóvil, encaminándose a recuperar la humanización de las ciudades para mejorar la calidad de vida.

Bicicleta Blanca para Emmanuel 11 Norte y 4 poniente. Foto: Valeria Guerrero

La colocación de la Bicicleta Blanca para Emmanuel (y dos más esa misma semana en la Ciudad de México) dió mayor relevancia a la entrega de la Ley de Seguridad Vial al Congreso Nacional, redactada por los distintos colectivos de ciclistas del país. Además, al ser parte del Gobierno Municipal, comprometió a la administración actual a realizar mesas de trabajo en las que participaron sociedad civil y funcionarios con el fin de garantizar la seguridad vial en Puebla.

La conmemoración de una muerte no es suficiente: la bicicleta blanca tiene el potencial de convertirse en una acción mucho más poderosa que solo un “fantasma” que tímidamente ve pasar la vida desde un poste, que grite y no susurre el recordatorio de alguien, para que no pase desapercibida. Que el ejemplo de los Provos sirva a artistas y sociedad para realizar acciones más significativas y profundas que generen esa conciencia colectiva que se necesita para hacer un cambio.  

Si quieres saber más del movimiento Provo, lee The Provos, Amsterdam’s Anarchist Revolt de Richard Kempton, Autonomedia, 2007.

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Valeria Guerrero es poblana, diseñadora, Maestra en Estética y Arte, y docente en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la BUAP.

 

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