Cientificlowns: teatro, ciencia, circo y empatía

Cientificlowns: teatro, ciencia, circo y empatía

Ámbar Barrera

@Astrobruja_

Cientificlowns es una puesta en escena en la que dos personajes, América y Antonio, platican con la audiencia (regularmente alumnos de secundaria y bachiller), hacen experimentos y presentan números de circo.

—Saludamos al público y les decimos que no vamos a hablar de ciencia, que engañamos a la gente que nos contrató y que lo que en realidad venimos a hacer es un acto de justicia —cuenta Alejandro Romero, director de la obra y actor que interpreta a Antonio.

Ese acto de justicia consiste en hacer que los profesores (o cualquier adulto), pase al frente para ser cuestionado, igual que sus alumnos cada día.

Alma Pinillo, quien interpreta a América, es ingeniera ambiental y abogada. Ella platica a LADO B que el objetivo de esta obra es detonar el pensamiento racional al abordar temas sociales vinculados a la ciencia.

—El pretexto es la ciencia pero buscamos que el público cuestione lo que nosotros o el maestro estamos diciendo, porque ese cuestionar va a implicar, ya después, que se cuestionen como qué carrera estudiar, el novio con el que estás, y también para cuestionar la violencia o la discriminación.

Con este tipo de público, Alma y Alejandro saben que si todos comienzan a gritar emocionados y a lanzar nombres de profesores para que pasen al escenario a participar, ya tienen la mayor parte de la función ganada. A partir de ahí, utilizan las reacciones normales de los participantes para explicar conceptos de ciencia.

—Nosotros tenemos algo muy claro —dice Alejandro—. No queremos fomentar vocaciones científicas, porque eso es a lo que todos se dedican en el trabajo de divulgación científica. Nosotros tratamos de hacer divulgación para gente que no le interesa la ciencia y que nunca va a ser científico pero que no por eso no merezca que alguien le explique la ciencia.

La unión de la ciencia y el teatro

TeatroPasoNocturno es una compañía poblana de teatro, iniciada y dirigida por Alejandro Romero, que cuenta con más de diez años en la ciudad. Cientificlowns se inserta en el proyecto de Divulgaciencia, una de las tres líneas de trabajo de esta compañía.

La intención de Divulgaciencia es proponer una estrategia pedagógica transdisciplinaria, donde la ciencia se acopla a la vida cotidiana y Cientificlwons es una de las tres puestas en escena para la comunicación pública de la ciencia que conforman la primera etapa de ese proyecto.

Para la segunda etapa, pensada para ejecutarse a principios de 2020, se planea la realización de dos encuentros (uno estatal y otro nacional) de monólogos de la ciencia, y la fase tres consistirá en la creación de un manual de herramientas para la comunicación pública de la ciencia.

Antes de 2012, la compañía no contemplaba el terreno de la divulgación científica y se enfocaba solamente en sus primeras dos líneas: Clown y teatro físico y Shakespeare para niños, pero en el verano de ese año, en el Parque Ecológico les solicitaron abordar el tema del cuidado ambiental en una de sus presentaciones y… salió muy mal. Esa mala experiencia hizo preguntarse a  Alejandro qué es lo que se estaba haciendo en Puebla desde el teatro y la divulgación científica y encontró que, al menos en la ciudad, no existía un proyecto de ese tipo desde el teatro profesional.

Tomó tres años de investigación y planeación antes de realizar el primer ensayo del proyecto de Divulgaciencia. En ese tiempo, Alejandro, solicitó el apoyo de personas con maestrías y doctorados en ciencias exactas e incluso asistió como oyente a clases de ciencias en educación básica.

El resultado de esa primera etapa de investigación resultó en tres textos dramáticos: La última semilla, una obra sobre los efectos del cambio climático; Cientificlowns, intencionada a explicar fisica, quimica y biologia a través de números de circo y; Pequeños cambios, una obra sobre energías renovables.

En 2015, Alejandro se dio cuenta que faltaría la voz de un experto en ciencias en el escenario, por lo que lanzó una convocatoria para mujeres egresadas en carreras de ciencias que estuvieran interesadas en participar en el proyecto y pasar por un proceso más o menos largo de formación actoral. Esta convocatoria estuvo dirigida a mujeres porque Alejandro se dio cuenta que aunque en el teatro las mujeres son mayoría, en la ciencia son minoría.

A la convocatoria acudieron 23 mujeres de las que quedaron sólo dos: Anaeli Pacheco, egresada de astrofísica,  y Alma Pïmillo, egresada de Ingeniería ambiental. Y al final, Anaeli Pacheco descubrió que su pasión era la danza, por lo que salió de la compañía para estudiar artes.  

Empatía y prevención

Alma Pinillo estudió Derecho pero se cambió a Ingeniería Ambiental porque su mayor interés era el derecho ambiental.

Mientras estuvo en derecho, ella sentía que apartaban a las personas, que las veían como clientes pero sin empatía. Por otro lado, en ingeniería los profesores hacían énfasis en que, aunque se ocupaban mucho en los temas para resolver problemas de contaminación, lo ideal era ir algunos pasos hacia atrás y fomentar la prevención, sin embargo, no llevaban materias de prevención y mucho menos orientadas desde la pedagogía.

Así fue como Alma supo que quería hacer un proyecto de ese tipo, aunque no tuvo claro cómo hacerlo hasta que llegó a ella la convocatoria.

—Mi llamado no es hacia una formación teatral, sino a la concienciación ambiental. Y estoy segura que el fenómeno teatral es la vía para hacerlo. Es el medio para sembrar las semillas que el planeta necesita, aquí y ahora.

Alma cuenta que reafirmó este compromiso cuando presentaron la obra de La última semilla en el campamento científico del Consejo de Ciencia, Tecnología e Innovación de Hidalgo (CITNOVA) a niños, y en otro momento en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE).

En ambos eventos, Alma los escuchó hablar y los niños no solo querían ser “los héroes del planeta” que lo salvarían de su destrucción, sino que mostraban una firme convicción por hacer cambios en su vida cotidiana para disminuir los impactos de la contaminación.

—Los niños de Hidalgo incluso pidieron los demás días del campamento que no les proporcionaran unicel o popotes, ya que el primer día habían visto con nosotros que eso afectaba al planeta y ellos se habían comprometido a cuidarlo. Esas experiencias me mostraron el poder del teatro, y decidí aprender de ello.

Cientificlowns lleva año y medio de presentaciones y se está reescribiendo constantemente  para mejorar.

La compañía es autogestiva en su mayoría, por lo que este proyecto empezó así también, con una inversión inicial por parte de Alejandro. Actualmente, afirman que el proyecto ya se va sosteniendo por las entradas, convenios por boletaje o convenios con escuelas y otras instituciones, o incluso por la contratación de particulares.

Pueden encontrar más información de la compañía en ésta pagina, y sobre la convocatoria de Divulgaciencia aquí.

NO COMMENTS

Leave a Reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.