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Vinculan a proceso a menor de edad por linchamiento en Acatlán de Osorio

Aranzazú Ayala Martínez

@aranhera

El 7 de diciembre Lissandro “N”, un adolescente de 15 años de edad fue vinculado a proceso por el delito homicidio calificado presuntamente por haber participado en el linchamiento de Alberto y Ricardo Flores, el 29 de agosto de 2018 en el municipio de Acatlán de Osorio.

El asesor jurídico de la familia de las víctimas, Víctor Alonso Tadeo Solano, confirmó la vinculación a proceso del menor, que es apenas la tercer persona detenida por el asesinato en más de tres meses. Lissandro aparece en los videos del linchamiento jalando a Alberto para que le prendan fuego.

El abogado explicó que la jueza de control del Distrito Judicial Sur con sede en Izúcar de Matamoros se declaró incompetente para seguir conociendo el proceso en contra del adolescente, y remitió las constancias a la jueza especializada en justicia para adolescentes en Puebla.

Ricardo Flores, de 21 años, y su tío Alberto Flores, de 43, fueron detenidos el 29 de agosto por ingerir bebidas alcohólicas afuera de un jardín de niños en la junta auxiliar de San Vicente Boquerón en Acatlàn, pero los rumores de robo de niños en Acatlán no habían dejado de circular durante los últimos meses, y la gente los señaló porque decían que se habían intentado robar unos niños.

Beto y Ricky, como les decían sus familiares, fueron llevados a la prisión en el centro de Acatlán y ahí se empezó a reunir la gente. Aunque la policía dijo que no estaban detenidos por robo de niños, la gente no lo creyó. Cientos de personas se congregaron frente a los barrotes de la comandancia, y sacaron a la fuerza a los hombres. Los quemaron vivos en la escalinata frente a la sede de la policía municipal y quemaron también la camioneta de Alberto.

Después del linchamiento las autoridades confirmaron que los hombres eran inocentes, y que no había habido ni robos ni desapariciones de niños.

La justicia en el linchamiento de Alberto y Ricardo ha caído a cuentagotas. Hasta antes de la detención de Lissandro sólo habían sido asegurados a dos hombres: Petronilo “N”, dedicado al perifoneo y quien estuvo convocando a la gente para reunirse frente a la comandancia anunciando que habían agarrado a los supuestos ladrones de niños, y Manuel “N”, quien murió al poco tiempo de ser encarcelado por tener una cirrosis muy avanzada.

De las decenas de personas que participaron en el linchamiento, las autoridades de Puebla apenas han detenido a tres. En Acatlán es un secreto a voces que algunas de las personas que quemaron a Alberto y Ricardo se escondieron para no ser arrestadas, o que salieron del municipio.

El titular de la Secretaría General de Gobierno, Diódoro Carrasco, dijo durante su comparecencia en el Congreso del Estado que ya tienen plenamente identificados a los autores materiales y a los instigadores, y que la Fiscalía General del Estado (FGE) los sigue buscando.

El linchamiento ocurrido en pleno centro de Acatlán dio la vuelta al mundo: decenas de personas con celulares en mano tomaban fotos y videos y transmitían en vivo en sus redes sociales el minuto a minuto de la lenta muerte de Alberto y su sobrino.

Las noticias falsas fueron el detonante del asesinato de los dos hombres inocentes; semanas antes circulaban cadenas y fotografías que alertaban de un supuesto robo de niños.

Los papás de Ricardo llevaban una década viviendo en Estados Unidos con su hija más pequeña, sin ver a sus dos hijos mayores. Rosario, mamá del joven, se enteró del linchamiento en Facebook. En uno de los videos alcanzó a escribir un comentario diciendo que eran su hijo y su cuñado, que no les hicieran nada, que eran inocentes, pero a la gente no le importó.

En las imágenes se ve el fuego frente a la comandancia y decenas de manos levantadas con los celulares, cómplices de la muerte de dos hombres inocentes.

Ricardo, el primogénito, vivía en Xalapa, Veracruz, donde estudiaba derecho, pero viajaba con frecuencia a la comunidad de Tianguistengo, a 15 minutos del centro de Acatlán, para visitar a su abuela y a su familia. Ese día tío y sobrino fueron a la junta auxiliar de San Vicente Boquerón, la más grande de Acatlán de Osorio, para comprar materiales porque estaban terminando de rascar un pozo en el terreno de la familia, y fue cuando la policía recibió una llamada alertando de la presencia de dos hombres sospechosos que estaban ingiriendo bebidas alcohólicas junto al kínder.

Después del linchamiento la familia de Ricardo regresó a México, y todavía siguen esperando justicia.

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