Pet Sematary Kingmanía: sobre remakes y adaptaciones
Hoy, la famosa Kingmanía sigue vigente y el anuncio de una nueva adaptación del clásico de la literatura del horror, Pet Sematary (1983), es prueba de ello
Por Héctor Jesús Cristino Lucas @
22 de noviembre, 2018
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pet sematary

Foto tomada de Picture Joliet

Héctor Jesús Cristino Lucas

Hablar de Stephen King, para bien o para mal, no es hablar de buenas películas sino de excelentes libros. La crítica ha sido clara desde siempre: el cine no le ha hecho suficiente justicia al maestro del terror.

Por ello, debemos ser sinceros a la hora de tratar con alguna pieza cinematográfica que se jacte de “adaptar fielmente” una obra de King, ya que puede significar cualquier cosa. No hay garantía de excelencia sin importar que la cinta sea lo suficientemente fiel al libro o no. Eso debe quedar claro.

Es decir, que la mundialmente reconocida The Shining (1980) de Stanley Kubrick sea considerada por muchos críticos como una de las mejores películas sobre alguna novela de King, no es precisamente gracias a su buena adaptación, se debe al ingenio de su director por saber adaptar sólo lo necesario.

Por supuesto, esto significó un sacrilegio para al autor. A Stephen King le parecía un insulto. Y no exagero. Esta película significó el principal motivo por el cual decidió terminar su relación de amistad con Kubrick.

Debido a esto, casi dos décadas después, en 1997, el cineasta estadounidense Mick Garris decidió adaptar fielmente la misma obra. Es decir, una especie de rebootde The Shining vuelta miniserie esta vez. Y aquí viene el punto crucial.

Esta segunda adaptación fue extremadamente fiel al libro, es cierto. De hecho, casi todos los elementos de la novela son visibles en pantalla, incluyendo los interminables diálogos entre personajes o elementos tan fantásticos que el propio Kubrick había omitido en su película… pero fue un auténtico fracaso.

The Shining de Mick Garris es el ejemplo perfecto de cómo a veces no necesitas ser tan fiel al material original para hacer una excelente adaptación. Pero también sirve para demostrar que con obras de King puedes esperar cualquier cosa.

Repito: con obras de King puedes esperar cualquier cosa.

Por ejemplo, The Mist (2007) de Frank Darabont es una película que puede presumir ser una excelente adaptación cuyo desenlace es lo único que cambia de la novela original. Sin embargo es, irónicamente, gracias a ese final –escrito y modificado por el propio Stephen King– que la película adquirió una fuerza mezquina tan grande y hasta icónica, convirtiéndola hoy en día en un clásico moderno.

¿O qué me dicen de 1408 (2007) con John Cusak y Samuel L. Jackson? La película de Mikael Håfström fue una especie de adaptación a un relato de King que agregó, omitió y jugó con cientos de elementos hasta volverla una cinta de horror psicológico de lo más interesante. Muy infravalorada por algunos, pero una sorpresa destacable para otros.

Recientemente se habla de una era: “la fiebre de la Kingmanía”. No sólo una nueva tanda de películas que pretenden traer de vuelta el fanatismo y la locura por las adaptaciones del maestro del terror, sino también una nueva y mejorada forma de adaptarlas.

Desde obras no tan conocidas como las genialidades que trajo Netflix el año pasado, 1922 (2017) y Gerald’s Game (2017) como un claro ejemplo de maestría a la hora de traspasar el horror de las páginas a la pantalla; hasta otras, mundialmente reconocidas, como The Dark Tower (2017) de Nikolaj Arcel y, por supuesto, It (2017) de Andrés Muschietti.

En el caso de estas últimas, la Kingmanía puede ser explicada a la perfección. Así, las nuevas adaptaciones que pretenden desapegarse de la obra original recreando una nueva experiencia –el truco Kubrick, por así decirlo–, como The Dark Tower del propio Arcel, han sido terriblemente desaprobadas tanto por críticos como fanáticos.

Pero, muy al contrario de aquellas que pretenden ser extremadamente fieles a la novela, como It de Muschietti, han sido todo un éxito. Claro, con ciertos cambios y modificaciones, pero aún más fiel al libro que la propia miniserie de los 90 de Tommy Lee Wallace.

Hoy, la famosa Kingmanía sigue vigente y el anuncio de una nueva adaptación del clásico de la literatura del horror, Pet Sematary (1983), es prueba de ello.

Se trata de una de las novelas más infames de su autor. De hecho, en más de una ocasión Stephen King ha declarado que es la única obra que se arrepiente de haber escrito. Esto porque muchos de los sucesos que acontecen en el libro, por más difícil de creer, realmente ocurrieron.

Por supuesto, sería exagerado decir que todo en Pet Sematary está basado en hechos reales, pero vaya que muchos de sus momentos sí lo están.

Por ejemplo, es real que King se mudó a las orillas de una carretera peligrosa en donde constantemente pasaban camiones de carga. También fue cierto que, cerca de ese lugar, muchos niños habían creado un cementerio de mascotas debido a que por tales camiones estas morían atropelladas.

No obstante, lo que hace que esta novela sea infame para su autor es que esa peligrosa carretera de la que tanto se habla en la novela, casi le arrebata la vida a su propio hijo. Esta trágica experiencia hizo que King desarrollara en su libro un imponente horror psicológico que la convertiría en una de sus historias más aterradora.

Por ello, no resulta raro que múltiples cineastas se interesaran en adaptarla a pantalla grande. En un principio, de hecho, se tenía pensado que el padre de los zombis, George A. Romero, fuera el encargado de este proyecto debido a que ya había entablado una amistad cercana con Stephen King tras la fantástica Creepshow de 1982, pero debido a ciertos retrasos y problemas de producción el proyecto simplemente no continuó.

Pet Sematary, tal y como la conocemos, terminaría siendo dirigida entonces por la cineasta Mary Lambert en 1989.

Una pieza a la que hoy en día le pesan ciertos detalles técnicos de montaje, es cierto, pero el horror, ese profundo y retorcido horror transmitido desde las páginas de King, sigue igual de vigente.

Si bien es cierto que a veces la comedia entremezclada en esta historia es floja y desbarata los momentos rudos, mucho en los efectos especiales te hace mirarla con respeto. ¿O qué me dicen de aquella escena donde el pobre Pascow llega al hospital con la mitad del cráneo al descubierto o aquellos intensos flashbacks de la hermana de Ellie, Zelda, con meningitis espinal?

Aunque el horror va más allá de lo técnico. Usar la temática de un cementerio maldito que trae a los muertos a la vida no es la típica jugarreta con fantasmas o zombis. En cambio, invita a una profunda y atemorizante reflexión. Sobre todo, cuando la premisa de esta historia gira en torno al clásico miedo de un padre por perder a su hijo. Pet Sematary es aterradora porque sugiere imaginarlo; porque sugiere vivirlo para al fin entenderlo.

No sé ustedes, pero pese a sus evidentes detalles, la película de Mary Lambert continúa siendo una pieza aterradora y memorable; especialmente, gracias a uno de los cameos más recordados de King como sacerdote.

Y lo mejor es que se trata de esas obras que gozaron el privilegio de tenerlo a él tras el guión. ¿Quieren hablar de fidelidad? ¡Qué mejor que Pet Sematary! De esas poquísimas obras que presumen ser tan cercanas a la novela que no solo sorprende, sino que funciona.

Tal vez no a un nivel que muchos eruditos y especialistas quisieran, claro, pero sí lo suficiente como para volverla memorable.

Hoy en día, la Kingmanía ha demostrado dos cosas: los fans prefieren fidelidad, antes que nada; y, de no ser así, una ingeniosa adaptación que funcione. El balance que películas como It de Muschietti oGerald’s Game de Flanagan han sabido transmitir con solo ser “lo suficientemente fieles”.

Pet Sematary tendrá una nueva adaptación que verá la luz en abril de 2019. Será dirigida por Kevin Kolsch y Dennis Widmyer; la protagonizarán Jason Clarke, Amy Seimetz y John Lithgow.

El proyecto, además de prometer ser fiel a la propia novela, asegura estar aún más apegada a ella que el clásico de 1989. Y, aunque el tráiler es bastante revelador, la duda entre los fanáticos sigue ahí, dando vueltas entre la incertidumbre. Porque… ya saben lo que dicen: con obras de King puedes esperar cualquier cosa.

¡Maldita Kingmanía!

Sinopsis:

“Un viejo cementerio indio encierra terribles secretos para una inocente familia recién llegada a un pueblo”.

*Foto de portada tomada de FHM

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Héctor Jesús Cristino Lucas
Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com