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Dos hermosos filmes de vacío existencial: En memoria de Nicolas Roeg y Bernardo Bertolucci

Héctor Jesús Cristino Lucas

23 de noviembre del 2018. Fallece a los 90 años el emblemático cineasta inglés Nicolas Roeg por causas naturales. Maestro del séptimo arte, cuyas piezas cinematográficas se han vuelto hoy en día íconos indiscutibles.

The Man Who Fell to Earth (1976)

Aunque infravalorada para algunos críticos de la época, el tiempo le supo recompensar gratamente. Si ben a Nicolas Roeg se le recuerda más por cintas tan emblemáticas como el thriller de horror Don´t Look Now (1973) basada en la historia de Daphne Du Maurier o el clásico de fantasía de Roald Dhal, The Witches (1990), lo cierto es que The Man Who Fell to Earth se ha convertido actualmente en un estandarte del cine de culto.

De manera discreta, el filme de Roeg se coló en el imaginario colectivo y en la cultura pop universal. Hasta la banda estadounidense Guns N’ Roses parece rendirle un evidente homenaje en su videoclip Welcome to the Jungle.

Basada en la novela homónima del escritor estadounidense Walter Tevis, y protagonizada por un siempre entrañable David Bowie, la película no es sólo una simple y repetitiva cinta de ciencia ficción de la época; se trata de una inquietante y depresiva radiografía de la existencia de la humanidad. Corrijo: de la absurda y nauseabunda existencia de la propia humanidad. O, al menos, eso es lo que parece insinuar.

The Man Who Fell to Earth es inquietante. Demasiado inquietante. Es un espejo caótico de normalidad mundana que no sólo intenta, sino que logra con éxito mezclar el drama humano con la ciencia ficción dura. Un particular experimento que termina convirtiendo a la cinta en una fábula fatalista de vacío existencial contada a través de un ser venido de otro planeta.

Y he ahí la maestría del filme. Con la historia de este particular alienígena que tuvo que emigrar de su planeta al nuestro con el fin de conseguir el preciado vital líquido que escasea en su mundo, tendremos un repulsivo pero interesante viaje a los vicios, pecados y hasta horrores que significaría ser un simple humano en esta caótica vida. Y lo mejor –¿o lo peor?– es que este viaje autodestructivo termina siendo extremadamente placentero.

La verdadera gracia de esta película es que pretende mostrarte lo peor del ser humano, esa vida de excesos y deleites vanos, sin necesidad de que los termines repudiando como haría cualquier otra moraleja barata. La avaricia y los placeres mundanos se vuelven, de hecho, una envidiable enseñanza sobre lo único que tenemos para soportar nuestra propia existencia.

Aunque algunos la critican como un pesimista reflejo de la humanidad, otros la aman por su nivel de realismo. Lo cierto es que The Man Who Fell to Earth sólo representa una simple cosa: vacío existencial. Sólo eso.

Inlcuso, este interesante juego existencialista mezclado con ciencia ficción,ha inspirado a otros escritores como Michel Faber, cuya inquietante novela Under the Skin explora cómo un alienígena se mezcla entre nosotros para cazar a hombres desprevenidos y llevarle un festín de carne humana a su especie.

Este libro, que fácilmente puede ser clasificado como un intenso thriller Sci-fi horror, termina siendo, para sorpresa de muchos, un inquietante retrato existencial que explora diversos sentimientos como el odio y el amor, para ser tratados de manera externa. Esto a través de un ser alienado que intenta comprender la desdicha de ser simplemente humano.

Esta interesante novela fue adaptada en 2013 por el cineasta británico Jonathan Glazer y protagonizada por nada menos que una estupenda y versátil Scarlett Johanson; siendo ahora uno de los mejores legados que la cinta de culto de Nicolas Roeg ha implantado en la cultura pop.

The Man Who Fell to Earth ha resistido a todos estos años por ser una excelente película, que según el crítico Colin Covert de Minneapolis Star, es “más relevante y genuina que algo como E.T.”. Y vaya que tiene razón.

Será por la excelente interpretación de David Bowie o la magnífica dirección de Nicolas Roeg, por el deslumbrante arte conceptual o porque nos grita a su manera una verdad amarga que nos atañe a todos.

¿Terriblemente realista o perversamente depresiva? The Man Who Fell to Earth es una joya deslumbrante de estilo y reflexión.

 

26 de noviembre del 2018.Muere Bernardo Bertolucci a los 77 años luego de una larga lucha contra el cáncer de pulmón. Icono del cine universal; amo absoluto del cine italiano.

The Last Tango in Paris (1972)

Pese a que no obtuvo los galardones a Mejor Director y Mejor Actor en los Academy Awards de 1973, lo cierto es que nunca los necesitó para convertirse en una de las piezas cumbre para el cine erótico. Y no sólo eso. Ya sea por su elegante y atrevido legado o por su ambigua y sentimental premisa, The Last Tango in Paris quedó en la historia como un referente del séptimo arte.

Gracias a ella, Bernardo Bertolucci confirmó ser un maestro indiscutible. Ya lo había demostrado un par de años antes con filmes políticos y contestatarios como The Conformist (1970) o La Strategia del Rango (1970), o tiempo después, con dramas históricos de la talla de 1900 (1976) junto a Robert Deniro y, por supuesto, la galardonada y mundialmente reconocida The Last Emperor (1987) que conquistó a la industria, pero más de un crítico lo confirma…

The Last Tango in Paris no sólo fue el punto más importante de su carrera, sino la razón primordial de colocar el nombre “Bernardo Bertolucci” en la Historia.

Una cinta que hoy en día es sinónimo de maestría y belleza fílmica, es cierto, pero también de controversia y auténtica polémica. De hecho, no es secreto para nadie que esta película, tan indispensable en el cine universal, sea considerada actualmente por un largo número de críticos y líderes radicales feministas como “un icono de la violencia hacia la mujer”.

¿La razón? Nada menos que la mítica escena de la mantequilla protagonizada por Marlon Brandon y la ahora fallecida Maria Schneider. Aclaremos que esta película ya era controversial por sí sola, pero gracias a una de las últimas polémicas en las que se vio envuelto Bernardo Bertolucci en vida, The Last Tango in Paris pasó a ser una de las cintas más infames del director.

Aconteció en 2016, cuando diversos medios de comunicación dieron a conocer una polémica noticia que anunciaba que el aclamado director italiano había permitido que Marlon Brandon violara de verdad a Maria Schneider en la escena más famosa de la cinta.

La acusación afirmaba incluso que el cineasta jamás le había informado a la actriz que existía esta escena en la película, por lo que todo lo visto en ella, según los medios del momento, fue una auténtica improvisación.

Lo cierto es que esta noticia se trató de un malentendido que no tardó en aclararse. En realidad, la escena siempre estuvo presente en el guión, de hecho, fue planeada junto con Marlon Brandon horas antes del rodaje, por lo que Schneider tenía conocimiento de ella. Lo único improvisado, y lo que quizás alentó al malentendido, fue el uso de la mantequilla.

Sin embargo, pese a que esto quedó aclarado hace ya un par de años por el propio Bertolucci, The Last Tango in Paris sigue resintiendo la crítica y el rechazo moderno. ¿Qué se le va a hacer? Es un filme polémico por naturaleza, es cierto, pero no precisamente por estos motivos.

En el fondo se respira un inquieto y romántico espíritu transgresor que no sólo está presente en las escenas de erotismo extremo sino en su propia manufactura. En la aparente simpleza de una premisa que unía a personajes tan comunes como un hombre viudo de mediana edad con una mujer desenfrenada a través de una pasión tan trágica y sublime que sigue impactando.

Debemos aclararlo, porque la cinta debe ser recordada por su grandeza fílmica y no por los tantos rumores amarillistas que hoy en día la rodean.

The Last Tango in Paris no sólo es un bello y pintoresco viaje a las románticas urbes parisinas que tanto seducen y sensibilizan al espectador exigente, es, más bien, todo un viaje al vacío existencial que dos pobres almas intentan llenar mediante encuentros casuales y pasiones desenfrenadas para olvidarse del mundo entero… en un sucio y vacío departamento perdido en París.

Sus actuaciones son majestuosas. Su dirección es ya un emblema reconocible. The Last Tango in Paris es polémica y transgresora, pero sumamente bellísima justo por eso.

*Foto de portada tomada de Youtube

Héctor Jesús Cristino Lucas resulta un individuo poco sofisticado que atreve a llamarse “escritor” de cuentos torcidos y poemas absurdos. Amante de la literatura fantástica y de horror, cuyos maestros imprescindibles siempre han sido para él: Stephen King, Allan Poe, Clive Barker y Lovecraft. Desequilibrado en sus haberes existenciales quien no puede dejar (tras constantes rehabilitaciones) el amor casi parafílico que le tiene al séptimo arte. Alabando principalmente el rocambolesco género del terror en toda su enferma diversidad: gore, zombies, caníbales, vampiros, snuff, slashers y todo lo que falte. A su corta edad ha ido acumulando logros insignificantes como: Primer lugar en el noveno concurso de expresión literaria El joven y la mar, auspiciado por la Secretaría De Marina en el 2009, con su cuento: “Ojos ahogados, las estrellas brillan sobre el mar”. Y autor de los libros: Antología de un loco, tomo I y II publicados el 1° de Julio del 2011 en Acapulco Guerrero. Aún en venta en dicho Estado. Todas sus insanias pueden ser vistas en su sitio web oficial. http://www.lecturaoscura.jimdo.com

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